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Análisis

PANDEMIA Manuel barea 66

Ni con las vigilantes de la playa

Cuatro horas. Cuatro horas de estancia a los bañistas (y a los que no se bañen también) en la playa es lo que les propone la Junta de Andalucía a los ayuntamientos costeros. Cuatro horas. Lo hace como sintiéndolo, como pidiendo perdón, como reconociendo que no son suficientes, como una concesión al límite, como dando a entender que le gustaría dar más, seis, ocho, doce y hasta veinticuatro, pero no puede ser. Cuatro horas, no más. Cuatro horas. Perdón por la repetición. Cuatro horas. ¿Pero quién está más de cuatro horas en la playa? Y más de dos. Va uno a la playa, otea el horizonte (y otros paisajes), se pega un chapuzón, se relaja con las olas y se encamina al chiringuito a por esa primera cerveza que, tras el baño, va a saber a gloria. Como en este verano 2020 lo del chiringuito va a estar, digamos, peliagudo, mejor lo vamos posponiendo para 2021. A ver, estamos haciendo un máster en paciencia con prácticas incluidas, nos estamos currando la matrícula de honor. ¿Quién dice que, ya puestos, no podemos esperar un año?

En fin, si hay una necesidad imperiosa de acudir a la playa, ¿no son suficientes cuatro horas? Insisto: ¿no es suficiente una? ¿En serio va a estar uno todo ese tiempo en la parcelita? ¿Los niños se van a quedar quietos en la parcelita? ¿Si no se están quietos y se pierden la de la megafonía va a avisar a los padres de que una niña que viste un bañador amarillo y responde al nombre de Samay está dando el coñazo a los de la parcela 388? ¿Cómo van los padres de Samay, que están en la parcelita 17, hasta la 388? ¿Cómo vas de la parcelita al mar? ¿Habrá pasillos para llegar hasta él? ¿Una especie de linde? ¿Si eres miope y te quitas las gafas para darte un baño cómo encuentras después tu parcelita? ¿Se perderán también estos adultos cegatos y habrá que ir a buscarlos a parcelas que no son las suyas? ¿El de los camarones y el de las papas fritas y el de los helados van a estar? ¿Va a haber negros vendiendo pareos o lo que sea que vendan circulando también por un pasillo? ¿Va a haber en la playa más policías que bañistas? ¿Cuando se sugiere que los aseos se usen "en caso estrictamente necesario" va a tener que demostrarse ante un funcionario para que compruebe que sí, que la cosa era "estrictamente necesaria"? ¿Se impondrá una multa en caso de que lo "estrictamente necesario" quede al final en falsa alarma y el ciudadano sea considerado un fuera de la ley que ha querido transgredir las normas de la desescalada playera? ¿Hay que estudiarse las mareas porque si te coge una alta se van al carajo las parcelas y hay que largarse? ¿Y si entras ya no sales hasta que cumplas tus cuatro horas? ¿Podrá alguno de esos codiciosos adinerados especular con las parcelas para montar parcelitas turísticas? ¿Acabará la playa gentrificada?

Cuatro horas en la playa... Ni aunque acudieran a nuestro rescate Pamela Anderson y Carmen Electra en cámara lenta.

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