El peligroso romanticismo que nos venden

Decir que es 'erótica' es quedarse corto, y 'porno', pasarse. 365 Dni (365 días) se ha convertido en la película más vista de Netflix, y el morbo tiene que ver, y mucho, en esto. Empecemos por la sinopsis, que es de lo más absurda: "una fogosa ejecutiva en una relación anodina cae en las garras de un jefe de la mafia que la encierra y le da un año para que se enamore de él". Primero: que la calidad del film es pésima se sobreentiende con lo dicho hasta ahora. De hecho, el trailer resulta mucho mejor que la película en sí. Segundo: es una burda copia de 50 sombras de Grey y, al lado de ella, las actuaciones de Jamie Dornan y Dakota Johnson parecen de Oscar. Tercero: no es que el juego sumisa-dominante no esté bien, ya que a algunas parejas les resulta excitante siempre que exista un consentimiento mutuo. El problema es que Netflix la venda como una película romántica. Algo no va bien cuando nos venden como romántico el secuestro, el machismo y el abuso que hay en esta producción por todas partes.

La diferencia entre fantasía y realidad debería dejarla clara la plataforma de pago antes de posicionarla en un apartado del catálogo que no le corresponde. ¿Cómo puede una mujer enamorarse de un hombre que la secuestra? Según 365 días es lo más lógico, y además hacen falta muchos menos días que 365. Lo que nos faltaba era esta incitación en toda regla a secuestradores y acosadores.

La película es polaca (pero en Polonia no tienen la culpa) y adapta la novela homónima, 365 Dni, de Blanka Lipinska. Llena de incoherencias, desde la profesión de ella -que no sabemos muy bien a qué se dedica y por qué nadie la echa de menos cuando la secuestran-, hasta por qué el largo de la falda es algo que sigue siendo objeto de irritación -y control- para un varón en el siglo XXI, y por qué ella lo define como "un hombre muy tradicional".

Michele Morrone, el macho alfa protagonista, nos alegra la vista, es evidente. Él se pone su cara de 'estoy-buenísimo-y-lo-sé' en el minuto 1 y ya no se la quita hasta el final; soberbia interpretación. Este modelo, cantante y actor polaco de 29 años también se anima a componer, escribir y cantar parte de la banda sonora del film, también copiada de 50 sombras de Grey ¡pero qué sorpresón! Ella, por su parte, la bellísima Laura (Anna Maria Sieklucka) no se queda atrás, con mueca de selfie hasta cuando la ata a la cama.

El desenlace es predecible desde los créditos del comienzo, ¿se lo imaginan ya? Es que si ella le ata a la cama a él y se pira no sería tan romántico. Dicen que habrá segunda parte, e incluso tercera a la vista del éxito. Yo ya es que estoy mayor.

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