Análisis

PILAR VERA

El norte en la puerta

Todo aquel que tenga un periscopio puesto en el resto de Europa o el norte de España, habrá visto que todo -del Coliseo a las heladas fuentes frente al Museo Británico- parece haber pasado por un filtro andersiano. En Edimburgo han sacado (literalmente) los esquís para andar por la ciudad. En Irlanda, las estanterías de los supermercados están vacías, como ante la amenaza de una glaciación inminente. Como se dice, alguien parece haberse dejado el congelador abierto; y algo parecido, de hecho, es lo que ha pasado. Nunca en la historia de los registros, el Ártico había pasado un invierno tan cálido: en febrero, las temperaturas han subido sobre cero y, durante dos días seguidos, ha hecho más frío en Zurich, por ejemplo, que en el Polo Norte. ¿Qué efectos tendrá esto? Como siempre, el primero, el aumento del nivel del mar. Y ya hemos visto el frágil barquito de piedra que somos en este rincón (no nevado) de la Galia.

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