Análisis

Alberto Pérez de vargas

La limpieza urbana

En Algeciras domina un dinamismo caótico, que influye en el proceder de la poblaciónSe adolece de una política orientada a la colocación estratégica de los contenedores

El Ayuntamiento de Algeciras ha hecho un gran esfuerzo institucional, por más que intereses partidistas inspiren lo contrario, en adecentar el entramado urbano. Llevo años fijándome en ello, preocupándome por ello y escribiendo sobre ello. Algún disgusto de mayor o menor calado me ha aportado esa preocupación. A los alcaldes y a los regidores en general no les gusta que se diga que no lo hacen tan bien como ellos quieren creer y hacer creer. Por otra parte, una quiebra electoral conduce al ostracismo, cuando no al paro, a los beneficiarios de la política de clientelismo que, por estar ligada a la condición humana, todos, absolutamente todos, practican.

Ese esfuerzo del Consistorio, sin embargo, ha estado muy circunscrito a invertir dinero, sin poner el necesario cuidado en que el servicio se preste ordenada y eficazmente. Los que lo prestan saben qué es lo que más se ve y ahí ponen el acento en la tarea. No es lo mismo la Plaza Alta o la calle Ancha, el entorno del monumento a la madre o la calle Real, que las calles de toreros, escritores y pensadores que han florecido al compás de la expansión por barriadas.

En Algeciras domina lo que podríamos llamar dinamismo caótico, que influye en el proceder de las autoridades y de la población en general. Tiene mucho que ver en ello la historia de su precipitada evolución, ligada a circunstancias diversas, políticas, migratorias y geográficas. En una década, entre 1940 y 1950, la población creció el 104%, se duplicó con creces. Reuniendo las tres décadas, de 1940 a 1970, el incremento fue superior al doble de la población preexistente, casi el 215%. Ahora, casi se ha multiplicado por 5 respecto a 1940 y por 1,5 respecto a 1970, un variación al alza, ésta última, del 50%.

Sin entrar en el recurrente problema de la depuración de las aguas residuales -muy español, por cierto-, en Algeciras no se cuida la separación de residuos sólidos urbanos. No sé si existe, pero no lo creo, un lugar accesible a la población para el desecho de aceites caseros y no resulta fácil localizar un sitio en donde depositar materiales tales como pilas y otros pequeños objetos metálicos. Algo tan asumido como la separación básica de restos sólidos está cubierta por un gran número de contendores, pero su distribución en la ciudad no parece ajustarse a una estrategia planificada. Siendo mucho mayor la atención que se presta hoy a la limpieza, se adolece de una política orientada a la colocación estratégica y notoria de los depósitos y contenedores.

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