Análisis

Antonio Sempere

Trasnochones

Las cadenas generalistas no tienen ninguna prisa con iniciar su prime time. Todo lo contrario. A medida que las agujas del reloj apuntan hacia las once de la noche, momento en el que en el resto de televisiones europeas los programas de máxima audiencia ya han acabado, en España las principales cadenas en liza se hacen las remolonas y dejan pasar minutos antes de dar salida a sus formatos estrella. Mejor que empiece la competencia primero. Y dígito que me llevo en la cuota de pantalla.

El último lunes de octubre no fue ajeno a estas prácticas. La 1 estrenaba Lo siguiente, con Paco León de invitado y una Raquel Sánchez Silva de anfitriona que protagonizó uno de los momentos cumbre cuando se atrevió a realizar una entrevista bailando un tango. Dificultad máxima. Pues bien, a pesar de que el programa de Secuoya comenzó y terminó después de lo previsto, cuando arrancó la serie de La 1 Estoy vivo en Antena 3 todavía andaban despidiéndose los de El intermedio. Por no hablar de Cuatro, donde al filo de las once todavía continuaban las citas de Carlos Sobera con First dates.

Lo que sucede en nuestro país no pasa en ningún sitio del planeta. Se lo aseguro. De ahí que la directora de Antena y Programación de TVE, Gemma Sánchez Pareja, se defendiera en RTVE responde de las quejas de los espectadores por el horario de emisión de sus programas estrella. Los españoles llegan a casa muy tarde, consumen televisión muy tarde, y como televisión pública que somos no vamos a malgastar nuestros recursos emitiendo los programas más caros en una franja que no es la de máximo consumo, argumentó. Aconsejando a quienes quieran ver en horario razonable los finales de Masterchef o similares lo hagan a la carta. Cuando más le convenga.

Estemos o no de acuerdo con Gemma, hoy por hoy es lo que hay.

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