La compañía de telecomunicaciones española ha presentado esta semana sus resultados del primer trimestre superando las previsiones de los analistas. Telefónica viene de una década de dificultades marcada por la necesidad de reducir su nivel de endeudamiento, lo que le ha forzado un proceso de desinversiones culminado recientemente con la venta del 50% de su filial británica, O2.

Los resultados confirman el cuarto trimestre consecutivo de crecimiento de sus ingresos, lo que parece romper con la dinámica negativa de los últimos años. Por otra parte, ha logrado mantener sus márgenes, justificando su visión de valor defensivo en el actual contexto inflacionista. Adicionalmente, la evolución positiva de las divisas latinoamericanas en los últimos meses supone que su filial en Brasil vuelve a aportar crecimiento al grupo. Con una deuda finalmente en niveles razonables, y expectativas de crecimiento, Telefónica ha recuperado la confianza de los inversores que se refleja en su positiva evolución en el mercado.

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