Análisis

Alberto Pérez de vargas

TERRITORIO DE ACOGIDA

Nadie está, salvando gestos de cortesía, por encima de un alcalde en el término municipalLos matemáticos sabemos que no se puede abordar un problema mal planteado

El neonato presidente de los populares, Pablo Casado, en su visita a estos territorios meridionales de acogida, convertidos en asentamiento de inmigrantes africanos, se ha comportado como un hombre de Estado. No debe extrañar al personal el movimiento tan espléndidamente registrado por este periódico, por el que el alcalde Landaluce se sitúa por delante del ex delegado del Gobierno, su amigo Antonio Sanz, para salir en la foto o en el vídeo. Sanz es simplemente el presidente del partido en Cádiz y Landaluce, el corregidor del municipio más duramente afectado por la avalancha migratoria y objeto central de la visita del prócer. Ahí es nada.

Nadie está a efectos protocolarios, salvando gestos de cortesía, por encima de un alcalde en el término municipal de su ciudad. Su preeminencia es absoluta, sólo comparable a la de un rector en su propio ámbito universitario. Además, estamos a un tiro de piedra de las elecciones municipales y Landaluce, cuya condición de presidente de la Comisión de Exteriores se obvia con demasiada frecuencia, se juega el todo por el todo; no le basta con ganar, tiene que hacerlo por mayoría absoluta. Debe esforzarse pues en salir en las fotos o vídeos que tenga al alcance y al lado de los personajes que le den la oportunidad de hacerlo. Landaluce hace muy requetebién apareciendo en toda clase de parajes y aprovechando toda clase de oportunidades, sobre todo aquellas en que la actualidad le ofrezca una ocasión de oro.

El fenómeno migratorio, es una cuestión de Estado. Por más que lo ignore el ministro Grande-Marlaska, que no siendo hombre de partido ni siquiera se presenta como debiera ante las autoridades locales. Su displicencia al no anunciar su visita al alcalde Landaluce atenta contra valores elementales de convivencia y respeto. Y es síntoma de graves carencias educativas; aun antes del deseable sentido de Estado que debe poseer un ministro -que lo es del Reino y no de un partido- debe partirse de la axiomática de que ha sido bien instruido y educado.

Los matemáticos sabemos que no se puede abordar un problema con las debidas garantías de éxito si no está bien planteado. La política inmigratoria de la Unión Europea está lejos de estar planteada con humanidad, inteligencia y razón. La cosa no va por reprimir a los inmigrantes, sino por actuar en los países de origen. Es lo que ha sugerido Casado al referirse a un "plan Marshall" a la medida de la realidad africana.

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