Análisis

alberto rodríguez

Propaganda

No faltan a su cita. Pero siempre están al acecho y aparecen cuando menos te lo esperas. Me pasó el otro día llegando de la compra. Abrí la portezuela y en el fondo del minúsculo cajoncillo me esperaban Albert Rivera, Pablo Casado, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Igual que en el debate de anoche pero en versión plana y con palabras aún más medidas. La propaganda electoral se mantiene como un (caro) reducto del pasado. Un anacronismo totalmente innecesario. Dicen que hay una forma de librarse de ellos, de borrarse de los registros que utilizan los partidos para enviar esta incordiosa correspondencia, pero no suele explicarse a las claras de forma que la inmensa mayoría acaba en la basura. Yo, particularmente, troceo las candidaturas y las uso para apuntar la lista de la compra. Teniendo en cuenta que venía del súper, encontrármelos de nuevo en el buzón no dejaba de ser un irónico caso de reciclaje.

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