Análisis

fernando faces

Los Presupuestos de la fe

Rodeado de la élite empresarial del Íbex Pedro Sánchez solicitaba a empresas, partidos, sindicatos y ciudadanos unidad para salvar a España. Unidad para consensuar unos Presupuestos generales de salvación nacional. Es el momento de anteponer los intereses del país a los de los partidos. Pedro Sánchez hacía suyo el clamor de los ciudadanos por el consenso de sus dirigentes. Nos enfrentamos a la mayor crisis del siglo. Una crisis que creíamos que era temporal, pero que los rebrotes la han convertido en profunda y duradera. España es el país más dañado de los países de la OCDE por su estructura social, demográfica y económica, pero también por la deficiente gestión del Gobierno. La OCDE y la Comisión Económica Europea nos advierten que el impacto económico también puede ser el más duradero. Ante este escenario los ciudadanos asistimos atónitos e incrédulos al deplorable espectáculo de polarización y degradación del discurso politico y a la incapacidad de generar el mínimo consenso de acción frente a la crisis. Por esta razón el discurso de Pedro Sanchez ,debiera de confortar y llenar de esperanza a los ciudadanos. El problema es la escasa credibilidad del presidente, por la volatilidad de sus afirmaciones, propuestas y compromisos, por el cortoplacismo de sus estrategias y por su marcado deseo de permanencia en el poder. La situación económica es de tan extrema emergencia qué, esta vez, nos veremos obligados a hacer un acto de fe en nuestro Gobierno y en la veracidad de su propuesta. Eso sí, un acto de fe, condicionado, controlado y vigilado por Bruselas, por la oposición y por los ciudadanos. Necesitamos urgentemente un presupuesto de recuperación y reconstrucción moderado, sensato y realista para salvar a España. Un presupuesto que se centre en aumentar el potencial de crecimiento y creación de empleo destruido por la crisis. Necesitamos unos Presupuestos generales del Estado como condición necesaria para poder acceder a los 140.000 millones de ayuda de Europa. Una ayuda que está condicionada a que se acometan las reformas pendientes y a que los proyectos de inversión estén alineados con los objetivos europeos de digitalización y transición ecológica.

La CE considera qué España ha hecho un deficiente y escaso progreso en el cumplimiento de las recomendaciones que se le hacen en el semestre europeo. En su último examen la CE nos recordaba la reformas que el Gobierno tiene pendientes: reforma de las pensiones, de la unidad de mercado, de las políticas activas de empleo, de la política de I-D, de la educación y profesionalización del capital humano... Son reformas pendientes que condicionarán los desembolsos de las ayudas europeas a lo largo en los tres próximos años.

Es la hora del pragmatismo y la responsabilidad. Los partidos tendrán que ser flexibles en todas aquellas medidas cuyas diferencias estén basadas en preferencias y enfoques ideológicos. No va a ser un consenso facil . UP estará en todas las negociaciones. El tiempo dirá. Pero si no hay consenso llegará un momento en el que el deterioro de la economía y el empleo será tan grave que el clamor de los ciudadanos obligará a nuestros políticos a una forzada unidad. Aunque quizás ya sea tarde.

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