La serie Heridas se está convirtiendo en una de esas ficciones que calan en el público de streaming y que sin aparentar ser, ni querer serlo, una producción audiovisual para exquisitos tiene formas y relatos para interesar más allá de los que buscan un simple serial.

Los dos nombres fundamental que están detrás como productores ejecutivos son Sonia Martínez, de Buendía Estudios, promotora de todo lo bueno que le ha pasado a Antena 3 en ficción, y Eduardo Galdo, el que fuera creador de seriales de Canal Sur como Arrayán (lástima de la mala noche elegida para su Desconocidas). La experiencia y olfato de ambos están presentes en esta adaptación de Madre, un éxito de Japón que versionaron los turcos en tamaño king size.

Los mimbres para moldear estaban ahí. La atinada adaptación de Atresmedia pasa por una ambientación claramente local (parte de un ficticio pueblo andaluz con los acantilados del Cabo de Gata y las marismas de Trebujena) y un conjunto de actores bien creíbles en una narración esencial. Aquí despunta la vertiente dramática de María León, una madre biológica que no sabe querer. Hay más mujeres y maternidades: enfrente, Adriana Ugarte, ornitóloga que huye de sí misma que adopta/rapta a una desdichada menor. La niña Cossette es de una ternura asombrosa.

El componente andaluz de Heridas es fundamental para hacer reconocible esta historia que atrapa a un público generalista y de lo mejor en ficción (de aquí y de por allá) de lo que llevamos de año. Se enreda en secretos y trasfondos. Esperemos que madure bien. El desarrollo, a lo largo de próximos domingos en Atresplayer Premium.

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