Análisis

Manuel Moure

Cruzan el Estrecho y se van...

ES algo curioso y creo que nos debería llamar la atención de forma poderosa. Los migrantes se juegan la vida por llegar a nuestra tierra pero no sueñan con nuestra tierra. El destino que tienen en sus mentes está mucho más arriba: en Centroeuropa. Somos, como se puede comprobar, una tierra de paso. ¿Por qué esto es así? Las respuestas que podemos darle a la pregunta no nos dejan precisamente bien. Ya que se han jugado el tipo los migrantes aspiran a llegar a lugares donde labrarse un futuro. Si no se quedan aquí, está claro, es porque no le verán muchas oportunidades a un futuro próspero que no pase por la honrada labor de vender pañuelos y ambientadores en los semáforos en jornadas interminables. Debemos pararnos a pensar. No logramos despegar en esta Andalucía nuestra que se convierte en una mera conexión entre la subdesarrollada África y esa tierra de promisión y futuro que es Centroeuropa. No hay otra explicación.

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