Análisis

Pilar cernuda Alberto Grimaldi

Borrón y cuenta nueva; y Casado se vaAznar llama al PP a hacer unido la "apuesta irreversible" por Feijóo

El ex presidente conmina al partido a "no fallar" y agradece a Pablo Casado su trabajo y pide que se siga contando con él"Tenemos que apostar por su éxito, que es el de todos y el de España también", reclamó AznarLos asistentes al congreso creen que el próximo será con Feijóo en La Moncloa

Lo explicó muy bien González Pons, hombre clave en el nuevo PP, aunque no será secretario general ni coordinador general, sino hombre de la máxima confianza de Feijóo. Lo explicó muy bien: el partido se renovará "sumando y no restando, aquí no sobra nadie".

Borrón y cuenta nueva. El jueves, Feijóo anunció que Cuca Gamarra será la nueva secretaria general y ayer que el coordinador general, número tres de facto, será Elías Bendodo. Tienen varios puntos en común: los dos se enteraron apenas minutos antes de que Feijóo los había elegido como guardia pretoriana; los dos habían apoyado a Soraya Sáenz de Santamaría en el congreso que eligió presidente a Casado tras su pacto con Cospedal; los dos proceden de la política no nacional, y cuentan con experiencia sobrada de gestión.

Bendodo. Es el brazo derecho de Juanma Moreno como consejero de Presidencia y bastante más que consejero de Presidencia. Su nombramiento es demostración clara de que en el PP de Feijóo Andalucía va a tener un papel fundamental. Se comprende: quien gana Andalucía tiene muchas papeletas para ganar las generales, y además mucho antes de que Feijóo pensara ser candidato a la Presidencia del PP había establecido unas relación muy estrecha con Moreno. Quien, por cierto, también había apoyado a Soraya en el congreso de Casado. Así se hace la historia. Juanma era, y seguramente sigue siéndolo, amigo personal de Casado, aunque no tanto de García Egea, pero fue de los primeros en dase cuenta de que Casado no llevaba al PP al triunfo.

A punto de abandonar su zona de confort, Feijóo vivió el congreso de Sevilla en un clima de entusiasmo colectivo. Incluso varios de los colaboradores más cercanos a Casado han decidido sumarse a la ola que, para la mayoría de los asistentes, se va a llevar por delante a Pedro Sánchez.

Se sumaban también a otra ola más que se hizo muy presente: la sensación de que Sánchez está temblando ante la posibilidad de que Moreno adelante las elecciones andaluzas. Si lo hace, pillaría al PSOE en su peor momento. Con un candidato en Andalucía que todavía no se ha consolidado, Juan Espadas, y con un presidente del Gobierno que atraviesa el momento más oscuro de su mandato: crisis económica galopante, inflación disparada, recibo energético imposible de pagar y sus coaligados y socios empeñados en exigir que se aprueben iniciativas que espantan el voto de centro y también de gran parte de la izquierda.

Y ya que estamos con Moreno, su entrada en el salón plenario junto a Isabel Ayuso, que más que entrada fue una irrupción con la gente aplaudiendo apoteósicamente en pie, era la foto que define la situación actual del PP: recuperan figuras que no siempre han sido bien tratados por la antigua Génova a pesar de que son líderes per se, como lo es Fejóo. Por el número de votantes que los respaldan, por su gestión en tiempos difíciles, y por el empeño que pusieron en tomar la decisión valiente de emprender el relevo en la cúpula del partido.

Rajoy entró en el plenario junto a Feijóo y fue recibido con gran afecto. El otro ex presidente, Aznar, no pudo acudir en persona por el Covid. También apostó estas semanas por el relevo de Casado, a pesar de que había sido su padrino político. Éste, en un discurso político con tintes emotivos en lo personal, anunció la renuncia de su escaño, que hace prever el abandono de la política. Feijóo, como si estuviera en campaña aunque no tenía rival, hizo un elogio a las políticas del PP que estos años han aplicado sus gobiernos autonómicos. Dijo que es posible bajar impuestos, mantener los servicios públicos y mejorar la inversión cuadrando las cuentas. Moreno insufló ánimos a los asistentes, aunque estaban sobrados de ello, y recordó que tras los congresos de Sevilla el PP había salido ganador.

Es lo que esperan los participantes; es más, creen que el próximo congreso lo celebrarán con Feijóo en La Moncloa.

Treinta y dos años después de que Alianza Popular, también en Sevilla, se refundase como el Partido Popular, José María Aznar, el joven líder que fue elegido en 1990, compareció en el 20º Congreso Nacional del partido para llamar a la unidad y apoyar sin fisuras "la apuesta irreversible" del liderazgo de Alberto Núñez Feijóo.

Enfermo de Covid, José María Aznar no pudo asistir en Fibes al cónclave popular, en un moderno edificio situado muy cerca del que acogió aquel episodio histórico en el que Manuel Fraga Iribarne, el fundador del partido, rompió una carta de dimisión sin fecha manuscrita por Aznar al grito de que en su liderazgo no habría "ni tutelas ni tutías". Pero Aznar no faltó a la cita y participó por videoconferencia, justo después de visionarse un vídeo que arrancó precisamente con esa imagen, icónica y enérgica, de Fraga.

Ni la voz afectada por el virus impidió que Aznar ejerciera el papel de guardián de las esencias del partido que presidió hasta llevarlo por primera vez al Gobierno de España.

El propio Aznar rememoró lo sucedido en Sevilla hace tres decenios y enfatizó que el ejercicio de memoria que hizo sólo tiene sentido si inspira al PP para la tarea que le queda por delante a partir de este Congreso. El propio ex presidente del Gobierno dijo: "Recuerdo sí, pero no nostalgia".

En ese recuerdo, incluyó quizás su principal logro como líder político, la unificación del centro derecha en el PP. "Ensanchamos el partido", dijo al rememorar que en torno su liderazgo atrajo a democristianos, conversadores y liberales.

Resumió Aznar aquella tarea en tres palabras: generosidad, ambición y responsabilidad. Tres conceptos que él señaló vigentes para el momento histórico que vive el PP en 2022.

Este viernes, la generosidad la personificó en Pablo Casado, el todavía presidente del PP, "que dio el paso cuando tenía que darlo", dijo. Quiso agradecerle el esfuerzo hecho en sus casi cuatro años como líder del partido, "dejando atrás los errores, pero no a las personas", con lo que llamó a seguir contando con el defenestrado por la situación que puso a la organización en su enfrentamiento con Isabel Díaz Ayuso. Aunque poco antes sí había reprochado que el PP ha tenido "un momento que nunca debería haber vivido".

Tampoco es menor hoy por hoy la responsabilidad. "No podemos fallar. Y estoy seguro de que no vamos a fallar", dijo Aznar entre aplausos.

Esa responsabilidad, "enorme", recae en Núñez Feijóo. Y sobre ello Aznar advirtió: "Si le damos la responsabilidad le debemos el apoyo que merece su decisión y la tarea que tiene por delante". Ofreció por ello su "pequeña contribución" la ofrece "sin reservas y con esperanzas".

"Tenemos que apostar por su éxito, porque su éxito es el de todos, y el de España también", afirmó Aznar que enfatizó que ésa debe ser, "sencillamente una apuesta irreversible".

No quiso dar consejos al todavía presidente de Galicia, pero sí le expresó que "este partido responde. Como una pieza, sólida. Imbatible", le recordó.

Hizo Aznar también una apelación a la carta que él le escribió a Fraga, que "él rompió, con sus maneras, para demostrar que no había tutelas ni tutías". "Yo quiero romper esa carta que tú no tienes que escribir, Alberto", dijo Aznar que no pidió "a todos la mayor unidad y el apoyo más claro y decidido para el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo".

Concluyó Aznar con una crítica al populismo: "Ofrecen ruido, no soluciones". "No hay futuro valioso para España en el radicalismo", dijo, al hacer un llamamiento a quienes se alejaron del PP, en una velada referencia a Vox, a que vuelvan a la casa común del centro derecha que debe ser, dijo, el PP.

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