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Análisis

Javier ANSO

Amor a distancia

El proceso se extiende hasta el 1 de junio y se puede realizar de forma telemática

También en Cuba, donde vivo, se pide, en tiempo de pandemia, el aislamiento social y la distancia de seguridad entre las personas. En esas condiciones se ha vivido, el segundo domingo de mayo, el Día de la Madre, una celebración que aquí es importantísima. Las flores se acaban, lo mismo que las tarjetas postales que Correos de Cuba edita para ese Día. Por no hablar de los pasajes de guagua (autobús) que, al igual que en Navidades, se agotan meses antes de la fecha. Nada de eso ha habido este año. Los teléfonos han sustituido todo lo demás. Pero el amor no ha faltado. Al revés, se va acumulando. ¡Se notan en el aire las ganas de abrazarse!

También el virus afectará la celebración del 125 aniversario de la muerte del Apóstol de la Independencia cubana, José Martí, el 19 de mayo. Ese fatídico día del año 1895, en Dos Ríos, al Oriente de Cuba, cayó abatido por tres balas. ¿Cómo hubieran sido las cosas si esa muerte, a los 42 años, no se hubiera producido?

Este año no habrá masivas celebraciones públicas, pero nadie olvidará a quien dedicó su vida entera a la Patria.

Con 16 años, condenado a seis años de prisión por defender la independencia de Cuba, vivió la primera separación de su madre a la que escribió: "Mírame, madre, y por tu amor no llores/ si esclavo de mi edad y mis doctrinas, / tu mártir corazón llené de espinas./ Piensa que nacen entre espinas flores".

Siempre Martí deseó estar junto a su madre. Cuando, en 1887, logra que vaya a pasar unos meses con él en Nueva York, y a pesar de ser invierno, dice: "La visita de mi madre hará renacer las mariposas".

Su entrega a Cuba le alejó de la familia y por eso confía su madre a un amigo, al que escribe: "Trátamela bien que ya ves que no tiene hijo. El que le dio la naturaleza está empleando los últimos años de su vida en ver cómo salva a la madre mayor" (18-11-1892).

La pandemia o el deber nos alejan, a veces de nuestros seres queridos. El amor, más fuerte que la muerte y la distancia, nos mantiene unidos.

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