Análisis

José Antonio López

Alicientes

Sin alicientes dicen que la vida tiende a dibujarse plana, aburrida. Vacía, afirman algunas voces. Cada persona es libre, dentro de los límites humanos y geográficos que condicionan la existencia, de diseñar su propio camino, de marcarse metas, objetivos, de añadir alicientes a su día a día, o, por el contrario, de decidir que el tiempo debe pasar irremediablemente baldío, sin norte, sin más pretensiones que lograr que vuelen los segundos, que corran los minutos, que pasen las horas, que nada cambie para que todo permanezca. Hay personas que aman la rutina, el aburrimiento vital, gente para la que salir de la comodidad en la que flotan es perder pie en medio del océano, de la nada. Y hay personas que no entienden este mundo sin un objetivo, sin que un aliciente, al menos uno, alimente sueños y riegue la vida. Muchas veces, a qué negarlo, hay que pasar por la nada para asaltar después sin vértigo las cotas más altas.

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