Cultura

Los que se quedan (en África)

  • Álvarez Pastor denuncia en 'Kënu' la corrupción que desangra al continente · El francés Dominique Maillet ofrece en 'Flesh Memories' su visión de la España tardofranquista

Primero se acostumbró a verlos en el telediario, más tarde viajó a Canarias para conocer mejor el drama de los inmigrantes ilegales, para vivir de cerca el temblor de todas esas personas envueltas en mantas tristes de emergencia sanitaria y con las miradas abismadas, y finalmente Arantza Álvarez Pastor llegó a la convicción de que "la historia estaba en otro lado", en el punto de partida de todos esos cayucos que ni siquieran garantizan llegar con vida a su destino. Kënu, el primer largometraje de ficción de esta licenciada en Ciencias Políticas, es su intento de demostrar que "el cambio que hace falta en África lo tienen que hacer los africanos", y que de nada sirve llegar allí con las mejores intenciones, pero en el fondo "con gran ingenuidad", si para empezar "no sabemos salvarnos a nosotros mismos".

Por eso la directora decidió irse a rodar a un pueblo senegalés, escenario en el que la película, proyectada ayer dentro de la Sección Oficial, ambienta un drama protagonizado por un niño de la comunidad local y una joven cooperante española (interpretada por Leticia Dolera) que llega allí huyendo de las heridas abiertas de su pasado. Los dos acabarán enfrentándose a Mamadou, El Malode esta historia, capo del barrio pesquero del lugar, un tipo que hace y deshace a su antojo entre los lugareños y que se encuentra además en plena negociación con los occidentales para vender un viejo cañón portugués [kënu, en la lengua wolof, significa eso: cañón], que para más inri es lo único parecido a la riqueza patrimonial en ese rincón del mundo aplastado por la corrupción y los rescoldos todavía abrasivos del colonialismo.

"África no es un continente pobre, sino empobrecido", quiso matizar Álvarez Pastor, quien ha contado con el apoyo financiero de la productora Jaleo Films y también de Canal Sur, cuyos responsables -representados ayer por su director de antena, Mario López- quedaron impresionados con el modo como la realizadora abordaba "temáticas [sic] muy complejas", desde "la inmigración" a "las mafias" pasando por el "tráfico de seres humanos". Todo eso lo mete Álvarez Pastor "en la coctelera" y el resultado de "agitarla" es la película, explicó la cineasta, que admitió -preguntada por su experiencia durante el rodaje, sobre si la vida real es más dura que su cinta, o si lo es menos- que "siempre hay que darle un toque de ficción, un toque estético para poder asumir la realidad".

También con toque estético y con su correspondiente cuota de ficción se exhibió ayer en Flesh Memories, una película dirigida por Dominique Maillet incluida en la sección First Films First, dedicada -como su propio nombre en inglés indica- a obras de autores debutantes, a pesar de que el francés, antiguo periodista y crítico de cine, ha firmado ya varios trabajos. Uno de ellos, Le roi de Paris (1995), abrió una "trilogía sobre la identidad" de la que forma parte la cinta que presenta estos días en el festival.

Flesh Memories, protagonizada por Sergio Peris-Mencheta y con un reparto poblado de actores españoles, entre ellos también Diana Palazón, María Alfonsa Rosso o el recientemente desaparecido Jordi Dauder, propone un viaje en el tiempo, exactamente a la semana de la muerte de Franco, "un periodo poco tratado", opinó sorprendentemente Maillet: "Me refiero a esa semana específica".

Lo que cuenta el filme es el regreso de un joven a un país que ya no conoce tras haber pasado 15 años exiliado. El joven (Peris-Mencheta) vuelve para enterrar a su padre, un republicano encarcelado que ha muerto sin recobrar la libertad, y sufre el impacto no sólo del dolor íntimo, sino también el de haber nacido en un lugar donde los odios nacen para enquistarse.

Carlos Álvarez-Novoa, uno de los rostros más vistos en lo que va de festival, también presente en esta película aunque con un papel de escasa presencia -"y recortado más en el montaje", apuntó el asturiano residente en Sevilla-, admitió que la noche de la muerte de Franco "no fue exactamente así". Y que el "pueblo negro" extremeño del filme nunca existió tal cual en algún momento de la dictadura. También afirmó que "la simbología del toro, tan fuerte para el que viene de fuera, para nosotros es una metáfora ya gastada". Aun así, advirtió el actor con una lógica difícil de adivinar, nada de esto supone un "reproche al director", sino al contrario, "un elogio", puesto que entiende que aquel acontecimiento histórico está contado en este caso "desde el punto de vista francés".

El festival continuará hoy su actividad con tres citas, a priori, de gran interés. Por la mañana, Mercedes Álvarez, autora de El cielo gira, aquella película de extraordinaria belleza sobre una aldea de paisajes machadianos a punto de ser tragada por el tiempo con sus últimos habitantes, presentará su nuevo documental, Mercado de futuros. Por la tarde, el propio Morante de la Puebla asistirá a la proyección del documental de Ander Duque inspirado en él, Morarte. Historia de un encuentro. Y al final de la jornada, en una gala en el Lope de Vega, el cineasta israelí Amos Gitai recibirá el Premio de Honor del certamen.

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