Cultura

La madre de todas las ratoneras

Sherlock Holmes no surgió de la nada. A mediados del siglo XIX, la muy victoriana Inglaterra sufría un acceso de fiebre detectivesca. Calentura que llegó a su punto álgido con los sucesos de la casa de Road Hill, que servirían de inspiración para numerosas narraciones posteriores - un recinto, un crimen, varios sospechosos-. Summerscale huye de la novelación pura para ofrecernos un recorrido de estilo periodístico, de recreación ágil. Consigue, además, mantener intrigado al lector mediante un curioso truco: la exhibición de la obtusa pacatería de la época, sus prejuicios y sus perjuicios. El texto se enriquece con reflexiones sacadas de hemeroteca y con referencias continuas a obras clásicas del género decimonónico -como La piedra lunar, de Wilkie Collins o Casa desolada, de Dickens-.

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