Cultura

Las librerías sí son para el verano

  • Profesionales del libro coinciden en que afluencia turística y más tiempo para leer son un gran cóctel 

Varios lectores revisan títulos en Bahía de Letras, en Palmones Varios lectores revisan títulos en Bahía de Letras, en Palmones

Varios lectores revisan títulos en Bahía de Letras, en Palmones / Erasmo Fenoy (Los Barrios)

Néstor López y Lucía Ituiño son juntos el alma mater de la librería Ares, en La Línea de la Concepción. "Para nosotros es una buena época", resume Néstor sobre el verano. Y añade sin dudar: "Es un tiempo de reencuentros, en el que vienen a visitarnos viejos amigos que se suman a los clientes habituales. Hablamos de personas que pasan sus vacaciones en núcleos turísticos clásicos como Sotogrande y Sabinillas". Estos meses de calor tienen un dulce regusto para los libreros campogibraltareños. Lo corrobora Luis Miguel Uceda, de Bahía de Letras, que comparte establecimiento con su socio Juan Ocaña en el polígono de Palmones: "Sí que es un tiempo estupendo. La afluencia del turismo nacional que nos llega es muy importante y a eso se une que hay mucho más tiempo para leer". Un magnífico cóctel. 

La mayoría de los lectores busca un librero que conozca en profundidad lo que se oferta en las estanterías. Y que sepa recomendar bien, seducir con la palabra. Es la base de cualquier profesional de este sector cultural. "En nuestro caso llevamos 42 años en esto, no sabríamos hacer otra cosa", precisa López. A la hora de comenzar con las propuestas, se decanta inicialmente por Chaqueta Blanca, de Herman Melville. Para él es una novela excepcional de uno de los mejores autores en el desarrollo de temática marítima. "Este título tiene la capacidad de atraparte en la primera página y no soltarte hasta la última", ha comentado en las ondas. 

Un verano no es un verano en una librería si no existe el gran trasiego de clientes y trabajo que conlleva el cheque-libro de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía que se entrega a padres y madres de los escolares al terminar el curso en junio. No deja un gran margen de beneficios en las cajas registradoras, pero sin duda genera movimiento y provoca, las más de las veces, que los clientes compren de paso algunos artículos que sí deben abonar en metálico. Es negocio, al fin y al cabo. 

Vuelta a la literatura pura y dura. Y a las recomendaciones. A Néstor López ha dejado de gustarle, al menos por el momento, la autora sudamericana Isabel Allende: "Creo que El amante japonés es de lo último que escribió que me entretuvo". Su más reciente libro, Largo pétalo de mar, que tiene como personajes a españoles exiliados en Chile, no le convence: "Ocurre con escritores que tienen contratos que los comprometen a publicar con cierta periodicidad. Le pasa a ella como a Coelho. Me parece que Allende ha dicho todo lo que tenía que decir". Deja en el aire cuatro títulos para lo que resta de verano: una antología del periodista polaco Ryszard Kapuscinski publicada por Anagrama de sus mejores textos, Viaje al corazón de España, de Fernando García Cortázar, La conquista de España contada para escépticos, de Juan Eslava Galán y, por último, El llanto inconsolable de los cuervos, de Juan Luis Gomar Hoyos

Dicen que el libro de los gustos está en blanco. Y debe ser verdad, porque Luis Uceda, de Bahía de Letras, concreta tres sugerencias y, curiosamente, una de ellas es la de Allende. Las otras dos son La decisión de Sofía, de Paloma Sánchez Garnica, y La masonería en el Campo de Gibraltar, de Antonio Morales Benítez y editada por la Universidad de Cádiz. 

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