jota linares. director de cine

"Me interesaba mucho contar una historia de mujeres fuertes"

  • El realizador gaditano estrena el 19 de octubre su primer largo, 'Animales sin collar', un thriller basado en 'Casa de muñecas' de Ibsen y protagonizado por Natalia de Molina y Daniel Grao

El director gaditano Jota Linares, durante el rodaje de 'Animales sin collar'. El director gaditano Jota Linares, durante el rodaje de 'Animales sin collar'.

El director gaditano Jota Linares, durante el rodaje de 'Animales sin collar'. / manolo pavón

Jota Linares nació en 1982 en Cádiz, en el desaparecido Hospital Mora, pero a los pocos días marchó a Algodonales donde se crió. El próximo 19 de octubre estrenará su primer largometraje, un thriller rodado en Sevilla y Carmona, protagonizado por Natalia de Molina y Daniel Grao y en el que ha construido una intensa historia a partir de la obra Casa de muñecas, del noruego Henrik Ibsen.

-Debuta en el largometraje con Animales sin collar. Después de varios cortos, ¿siente vértigo, que es una palabra muy cinematográfica, ante su ópera prima?

-Justo esta semana empezamos la promoción fuerte en Valencia, Natalia de Molina y yo, y justo utilicé esa palabra: qué vértigo. Porque te notas como muy expuesto, muy vulnerable. Cuando estás rodando, si hay problemas sabes que está al alcance de tu mano solucionarlos; pero ahora mismo, de repente, es como que todo lo que ocurra ya no te pertenece. Por un parte tienes ya muchas ganas de que la vea el público, saber cómo la perciben, cómo la reciben, pero por otra hay una sensación de que la tierra desaparece bajo tus pies, se tambalea.

-Animales sin collar se inspira en Casa de muñecas, de Ibsen, es como una traslación: ¿por qué Ibsen, por qué esta obra?

-Tenía muy claro, desde siempre, que mi primera película tenía que ocurrir en Andalucía, tener acento andaluz en todos los sentidos: los actores, la historia... Me interesaba mucho contar una historia de mujeres fuertes. Yo soy hijo de madre soltera y sé a lo que las mujeres renuncian muchas veces para seguir adelante. Una amiga me dio a leer Casa de muñecas, que es una historia que tenía muy machacada porque en el instituto, en Algodonales, nos la dieron a leer y me gustó mucho, era una historia que se me quedó dentro. Y me di cuenta de que la historia que cuenta Ibsen, que es una historia feminista, para muchos la primera obra de teatro feminista que se escribió, desgraciadamente tenía vigencia; me pareció que lo que leía era muy actual. Recuerdo que lo terminé de leer en el metro, cerré el libro y me dije que había un thriller, una historia muy potente y surgió la posibilidad de trasladarla al campo andaluz del siglo XXI y me encantó. Fue un proceso lento, porque estaba adaptando la obra de un genio, pero muy gratificante.

-¿Dónde termina Ibsen y dónde empieza Jota Linares en esta película?

-Pues no lo sé.... Creo que hay mucho de mí en Animales sin collar, casi todo. En los personajes, en la historia, creo que Ibsen termina en Nora, único nombre que hemos mantenido del original, y Jota empieza en Andalucía, que es el envoltorio de esta Nora nueva.

-Viendo sus cortos y el trailer de Animales sin collar da la impresión de que el cine de Jota Linares transita con frecuencia por situaciones límites.

-Sí, creo que sí, aunque sea desde situaciones límites muy cotidianas. Me gusta poner a los personajes en apuros, no ya ponerlos en situación límite sino ver cuáles son los límites de estos personajes. Es verdad que me gusta explorar mucho los límites de los personajes. De hecho, parte del esqueleto de Animales sin collar responde a obligar al espectador a que se haga la pregunta de si haría lo mismo que Nora, con el secreto que tiene, por defender lo que considera ella seguro. Sí te puedo decir que es un thriller donde no le doy todas las piezas al espectador en la pantalla, me gusta que él tenga que poner de su parte. Me encantaría que el espectador se implicara.

-¿Cómo se calibra eso después?

-Para entender el global de la película hemos ido dejando pequeñas pistas a lo largo de toda la película, es una peli que tienes que pensar mucho todo lo que has visto para entender lo que hemos contado. Es el tipo de cine que a mí me gusta, no lo puedo evitar. Y no quiero decir con eso que sea una película complicada, ni mucho menos, es una peli que está pensada, como yo siempre digo, para mi madre la vea y la disfrute, pero también para alguien que busque algo más, una película que llevarse a casa, en la que pensar.

-Y de momento, en la primera proyección promocional, ¿se ha cumplido esa intención?

-Ocurre, sí. Hay mucha polémica tras las proyecciones (ríe), discusión buena sobre lo que han visto, sobre todo en dos personajes que son más misteriosos, sobre los que no se cuenta mucho, hay mucho interés en ellos. Es muy divertido ver cómo la gente trata de tirar del hilo de la película.

-Sus cortos tienen muchas menciones, muchos premios, ¿es también el objetivo de este primer largometraje?

-Nunca me he planteado hacer algo por un premio. Cuando llega, bienvenido sea, porque es muy bonito recibir premios, están diciéndote que lo has hecho bien. Mi premio con esta peli ya lo he ganado, que es rodar la segunda película, y eso es un milagro en los tiempos que corren.

-¿Se refiere a la del proyecto con Netflix, la de A quien te llevarías a una isla desierta?

-Sí, efectivamente. Es distinta a Animales sin collar, aunque comparte señas de identidad. Es una comedia dramática generacional sobre cuatro amigos en el último día en que comparten piso. Nace de una obra de teatro que escribimos Paco Anaya y yo, que también firmamos el guión de la película.

-Este auge de las plataformas cómo convive con el cine.

-Al fin y al cabo hay una cosa que es contar historias, eso es el cine, contar historias de la mejor manera posible. Contra eso no podemos luchar. El cine no va a morir, las salas de cine no van a morir, me dan mucha pena que cierren salas de cines... Recuerdo que de pequeño mi madre me llevaba a Cádiz a un cine enorme de una sola sala, y es ahí donde yo veía las películas...

-Las salas de cine supieron transformarse.

-Sí, y yo creo que el cine está aportando ahora muchas cosas. Las cosas están cambiando rápido, muy deprisa, y no podemos apreciarlo bien porque no sabemos qué está pasando. Estamos en un punto de inflexión tremendo, todavía mayor desde que Netflix ha ganado el Festival de Cine de Venecia con la película de Cuarón, que ahora va disparada a los Oscar. Y lo que puedo decir es que lo que yo he recibido de Netflix es una libertad creativa total, un respeto por el cine tremendo. Al final, nosotros contamos historias, y si tenemos que contarlas en Netflix, ojalá. Lo que yo he visto en Netflix es amor, respeto y libertad.

-¿Y cuánto le queda por contar a Jota Linares?

-Pues espero que mucho, estoy como que me he reseteado (ríe), he empezado de cero porque acabar una película es empezar de cero, y tengo muchas ganas de seguir contando cosas. Mientras pueda y mientras me dejen.

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