Cultura

Un festival solidario con grandes dosis de arte y buena música

  • La Fundación Maestre Dávila congrega a un gran número de artistas en la plaza de toros de Los Barrios. Arcángel y Los Morancos se suman a la causa benéfica

La plaza de toros de Los Barrios vivió en la madrugada del viernes al sábado una noche atípica, algo especial. La cita era con la solidaridad y con la entrada se pudo disfrutar de una gran fiesta, prácticamente entre amigos, cargada de arte y buena música. Tras la sesión de tarde, en el marco taurino, a partir de las doce de la noche empezó a sonar la música en directo. La ocasión lo merecía, ya que el dinero recaudado iba destinado a un comedor social de Jerez, bajo la organización de la Fundación Maestre Dávila.

El carácter benéfico del evento aseguró una buena entrada de público. Alrededor del coso de la Montera se auguraba desde primera hora de la tarde el éxito de la convocatoria con una gran entrada de vehículos en la zona de aparcamientos e incluso de autobuses. La mayoría de los asistentes procedían de otras ciudades de la provincia como Jerez, El Puerto de Santa María, Sancti Petri o de la provincia sevillana.

Y el aspecto atípico del concierto era precisamente ese, la mayoría de los asistentes no eran del Campo de Gibraltar, reuniendo a familiares y amigos de la Fundación Maestre Dávila. Los propios artistas que se subían al escenario eran conocedores de la legión de amigos que pisaban la arena de la plaza. El lugar prácticamente no importaba, lo que sí era la solidaridad y Los Barrios con su plaza dio muestras de la misma, pudiendo ser la sede de futuras ediciones del festival benéfico.

El cartel musical lo fueron abriendo jóvenes talentos de Sevilla, a bordo del piano y de la guitarra arrancaron los primeros compases de la noche. Los Alpresa pusieron ritmo a la velada y para ver al famoso dúo humorístico de Sevilla Los Morancos los presentes tuvieron que esperar hasta pasadas la una de la mañana.

César y Jorge Cadaval centraron la atención del público, entre los asistentes muchos amigos y familiares, lo que hacía que la cita fuera muy especial. Con sus típicos chistes y giros de humor, las voces de Jorge graves, su entonación en inglés y las canciones enlatadas se despidieron con el mítico "hola Don Pepito".

Sin embargo, Los Morancos no se marcharon muy lejos ya que la gran voz de Arcángel tomó partido y como palmeros de lujo para derrochar arte, e incluso bailar, se colocaron detrás del cantaor flamenco. Con canciones de Camarón y bulerías desembarcó la seriedad de su gran maestría a bordo del flamenco. Enrique El zambo también se arrancó a cantar.

Las sevillanas Senventies pusieron la nota de rumba y baile en Los Barrios con sus versiones de canciones conocidas como I will survive o It,s raining men pasadas las dos de la mañana. Y en el cartel aún quedaban muchos por salir como José Manuel Soto o Siempre así, y todo bajo la sonrisa y la felicidad de la solidaridad.

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