Ismael Jordi. Tenor

"La clave para crecer es no creértelo, tener un punto de humildad"

  • El cantante jerezano actuará el próximo jueves 11 en el III Tío Pepe Festival. El cartel lo completan José Mercé, que actuará el día 12, y Ainhoa Arteta, el 13.

Estos días se pasea por Jerez, su ciudad natal, en modo veraneo. Aquí renueva las pilas y recuerda de dónde viene, clave para tener los pies en la tierra y la cabeza bien fría. Previo al inicio de temporada, el prestigioso tenor jerezano Ismael Jordi actuará el próximo día 11 en el III Tío Pepe Festival, en las bodegas González Byass. Un concierto estival al que le tenía ganas, y para el que no requiere ni maletas ni aviones.

-Como todos los veranos, se encuentra pasando unos días en su ciudad, algo que dice usted le hace mantener los pies en la tierra.

-Sí, aquí en Jerez disfruto de las cosas simples que no puedo hacer el resto del año: desayunos tranquilos, gimnasio, playa, una cervecita, amigos, familia... Todo lo que no suponga tener que llevar maleta y coger mucha carretera (ríe).

-Y en mitad de las vacaciones, el III Tío Pepe Festival.

-La verdad es que me apetece mucho. Además, puedo ir en bici a González Byass... y sin maleta.

-¿Qué va a ofrecer ese día?

-Pues daré un concierto diferente, de verano, que no estoy acostumbrado a dar, así que me apetecía mucho más. Es mi primera vez en este festival y dije que sí rápido. Creo que la idea es maravillosa. Haré un repertorio que nunca he cantado, que me apetecía hacer, y hacerlo en un marco incomparable como es González Byass, pues imagínate, más alicientes aún. Haré arias de óperas que son mi caballo de batalla y que me han abierto las puertas, como Lucia, Martha, El cantante de México, Doña Francisquita; canciones que escuchaba de niño como los tangos de Gardel, Vicente Fernández y sus rancheras... Y luego, temas de un compositor que me gustaba mucho y que es el jerezano Manuel Alejandro. Un concierto que dedicaré a mi amigo José Luis de la Rosa, fallecido recientemente.

-¿Habrá sorpresas?

-Subirá David Lagos, y para mí es un honor cantar con él. Me hace mucha ilusión, es un gran artista y un buenísimo amigo. Quizá hagamos algo juntos en el escenario.

-Su actuación se enmarca en un cartel de lujo con José Mercé (día 12) y Ainhoa Arteta ( 13).

-Han apostado por la excelencia y por un nivel, que es como hay que hacer estas cosas si queremos un festival importante. Y tiene todos los mimbres para convertirse en un referente.

-Acabó la temporada con su debut en la Ópera de Roma con Linda di Chamounix, de Gaetano Donizetti. ¿Qué balance puede hacer de este último año?

-Pues le doy gracias a Dios de que cada año me vaya mejor. Y ya está. Yo siempre lo digo, y para mí la mejor crítica es cuando el director de un teatro entra en tu camerino después de actuar y te pide volver, tal como me ha pasado en Roma. Y ya no tengo que leer más críticas. Y este año va a ser mi tercero en el Covent Garden de Londres [adonde regresará con Lucia].

-Y le han vuelto a llamar de La Scala... ¿Cuándo le dirá que sí?

-Pues iría con La Traviata y de la mano del director de orquesta Nello Santi, pero ya había firmado Tokio con Lucia. No me cierro el mercado japonés. Para La Scala quiero esperar el momento perfecto y la ópera idónea. Voy a los sitios y me vuelven a llamar, y eso es lo importante. Al Teatro Real de Madrid voy en 2018 con dos óperas y ya me hablan para 2020. Y del Metropolitan de Nueva York también me han tocado.

-Usted es el único español que sabe que en 2020 tendrá trabajo.

-Sí (ríe). Leí en un sitio que yo era el tenor que más había trabajado en el último año, pero no me lo creo...

-¿Y no le llaman para hacer publicidad?

-Sí, hice hace unos años una sesión para Vogue. ¡Y no veas el reportaje! Y fui tonto, no pedí nada. Podría haber pedido un traje de Ermenegildo Zegna.

-Dentro de nada caerán los Rolex...

-Bueno, yo tengo ese fallo, que no soy muy dado a las redes sociales... Pero después de verano me haré mi propia web. Y eso de los relojes..., pues si viene que sea algo muy elegante y a tono con mi forma de ser. Claro, anunciar eso sí que me interesa.

-Reconoce que peca de humildad.

-Es mi forma de ser, la educación que me han dado mis padres. Y muchos compañeros me dicen que tengo algo fuerte con Jerez, pues claro que sí, me sirve para poner los pies en el suelo. La línea que separa ser normal y perder un poco la cabeza es muy pequeña. Si tú quieres seguir creciendo, la cuestión es no creértelo y saber cuándo te equivocas. Mis padres son mis consejeros, y mis dos hermanos. Siempre me dicen las cosas con el corazón, la verdad. Alfredo Kraus, mi maestro, ya me decía "que no se te olvide nunca de dónde vienes, si no, la hemos liado". Y tenía toda la razón del mundo.

-¿Hay vida más allá del canto?

-Sí, aparte del canto hay más cosas en la vida. Yo tengo eso muy claro. Este es mi trabajo, y es una fortuna conocer mundo, pero es mi trabajo y lo que sé hacer. No es mi vida. Yo también quiero disfrutar, porque ya se sabe que a la más mínima... Y por eso busco mis espacios para respirar, si no, esto sería una locura.

-Y cuando se acaben las vacaciones...

-Lo primero que tengo en septiembre es La Traviata en Venecia, luego Estrasburgo con El elixir de amor y en diciembre cantaré Anna Bolena en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. Pero lo más destacado es mi debut en Tokio con Lucia y el regreso con esta misma ópera al Covent Garden.

-Y otra vez llegará el verano.

-Sí, pero para el 2018 sólo vendré un mes. Este año, y el próximo, son y serán más días.

-¿Qué espera del concierto del 11 de agosto?

-Pues, en primer lugar, disfrutar yo, porque si es así, disfrutará todo el mundo.

-¿Calentará la voz antes con un oloroso?

-Hombre, ya que estoy allí... Pero mejor..., vamos a dejarlo para después de cantar (ríe).

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