Cultura

Relatos con la muñeca caliente

  • 'Tiros libres', un libro coordinado entre otros por el sevillano Daniel Ruiz García, reúne casi una veintena de textos de otros tantos autores sobre el baloncesto y su irrupción en la cultura popular

Muchos de los españoles que nacieron en torno a los 70 y 80 encontraron en el baloncesto una pasión que en cierto modo -acrecentada por una etapa impetuosa y hambrienta de banderas personales como la adolescencia- fue también un gesto de autoafirmación en un país marcado por el fútbol casi por decreto-ley. Fueron tiempos fundacionales, los (primeros) años míticos del baloncesto español, y también los del acceso generalizado a los partidos de la NBA, que se seguían con fervor, arañando horas al sueño, en noches pautadas por los comentarios de Ramón Trecet en Cerca de las estrellas, un programa que los aficionados de entonces evocan hoy casi entornando los ojos, como quien recuerda una contraseña compartida. Todas esas circunstancias, dice el escritor sevillano Daniel Ruiz García, "nos llevaron a amar el baloncesto como ninguna otra generación anterior", y eso se tradujo no sólo en una práctica mucho mayor de este deporte, sino también en "la vivencia del baloncesto como una experiencia casi religiosa, de modo que muchos aprendimos a casi declamar plantillas completas de los Chicago Bulls o de los Lakers de los 80 igual que nuestros padres, en otro tiempo, recitaban de carrerilla las del Athletic de Bilbao o el Real Madrid".

Y todo aquello, "el baloncesto legendario de la escuela soviética encarnado en el inolvidable Sabonis, la dualidad magistral entre el juego de Magic Johnson y Michael Jordan en la NBA, el deslumbramiento de Petrovic en el Real Madrid, el estreno de España en la NBA a través del malogrado Fernando Martín, la cultura de las competiciones de 3x3, la vida urbana en torno a las canastas de barrio, la penetración de la cultura de las botas deportivas", todo ese nuevo alfabeto conjugado con idéntico entusiasmo por tantos miles de personas "configura un espacio en nuestra memoria que ha sido nulamente explotado por las letras españolas". De este "vacío", o contra este vacío, nació Tiros libres: Relatos de baloncesto, una antología publicada por la editorial Lupercalia y coordinada por Patxi Irurzun, David Refoyo y el propio Ruiz García con el doble propósito de constituir "una reivindicación del baloncesto como material de ficción" además de una celebración de un deporte que "nunca ha sido del todo bien tratado".

"Surgió como un proyecto medio en broma medio en serio hace cosa de un año, después de que Patxi Irurzun, David Refoyo y yo, que nos seguíamos por Facebook, posteáramos algunos contenidos sobre baloncesto", explica Ruiz García, periodista y escritor, autor de novelas como Perrera, La canción donde ella vive o la más reciente Tan lejos de Krypton. "Ahí descubrimos -continúa- que a nuestra afinidad literaria se unía también una afinidad deportiva por el baloncesto, ya que los tres habíamos practicado, y mucho, este deporte en la juventud. De ahí vino la natural reflexión: ¿por qué no armar una antología de relatos sobre baloncesto? Ya que, igual que el fútbol ha sido generosamente tratado por las letras españolas, con abundante bibliografía y recopilaciones de ficción, el baloncesto siempre ha sido desdeñado por la ficción literaria española. Cosa que nos resultaba especialmente sangrante, teniendo en cuenta la situación de referencia de España en el deporte del baloncesto a nivel mundial, y no sólo en los últimos años, sino desde los tiempos de la mítica selección que consiguió la medalla de plata en Los Ángeles 84".

Establecido ya el sentido del proyecto, "lo siguiente fue llevar a cabo los fichajes", dice. "A través de los contactos, fuimos configurando el equipo, para el que tuvimos la suerte de contar no sólo con buenos tiradores, sino también incluso con jugadores que habían sido profesionales o habían estado relacionados de un modo u otro con el baloncesto y eran aficionados a escribir". Entre esos "fichajes sonados" están, por ejemplo, los de Francisco Gallardo, que antes de su reconversión en novelista fue médico de la selección española y del antiguo Caja San Fernando, o muy especialmente Juan Antonio Corbalán, considerado por muchos como el mejor base español de todos los tiempos, "y con el que además, en cierto modo -apunta Ruiz García-, cerrábamos el círculo conceptual de la antología, ya que él representa como nadie el espíritu de la selección del 84". Junto a ellos hay escritores reconocidos como Eloy Fernández Porta (¿Puede un sexto hombre convertirse en anotador? Una parábola de la integración) o Miguel Serrano Larraz (Un tiempo muerto), o periodistas especializados como Jacobo Rivero; en total, 18 autores a los que les une su devoción por el baloncesto y entre los que figuran los coordinadores del libro: Izurzun, con La canasta millonaria; Refoyo, con Pick & roll, baby; y Ruiz García, con Como el puñetero Spud Webb.

Como es lógico por su condición de antología, el espectro de tonos y registros -ficción pura, memorialismo personal e intransferible, textos de carácter ensayístico y hasta análisis tácticos para (muy) iniciados- es muy amplio. Igualmente diverso es el abanico de temas: desde momentos grabados a fuego en la memoria de los aficionados ochenteros como la muerte de Fernando Martín -de la que por cierto se cumplieron exactamente 25 años el miércoles de la semana pasada- a la evocación del otro malogrado, el comentarista Andrés Montes, que para cuando llegó al mainstream futbolístico llevaba años regando con su verbosa psicodelia las madrugadas de NBA; o desde los concursos de mates a ejercicios de introspección literaria en primera persona... Textos para todos los gustos que aspiran, dice el coordinador sevillano del volumen, a "reivindicar el baloncesto como un elemento más de la cultura popular".

Un empeño llevado a cabo "a pulso", dice el escritor, "de forma autónoma, con mucho esfuerzo y dedicación". Justo en el año en el que se ha celebrado el Mundial de Baloncesto, los coordinadores se reunieron con la Federación Española para recabar apoyos y de paso invitarla a liderar "la reivindicación del baloncesto como patrimonio cultural simbólico". "Sin embargo encontramos en la Federación bastante miopía y escasa comprensión. Algo que resulta desalentador", lamenta Ruiz García, "ya que uno de los objetivos de la Federación, aparte de diseñar buenos equipos, debe ser promover la cultura del baloncesto".

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