Cultura

"Quiero disfrutar con lo que hago en la plaza, con la profesión, con la gente"

  • El matador de toros más grande de la historia taurina portuense regresa el domingo a la Plaza Real en un retorno a los ruedos de rematado cartel, con Ponce, Perera y toros de Santiago Domecq Bohórquez

Esta tarde en uno de los carteles estrella de la temporada de verano de la plaza de toros de El Puerto de Santa María, el patio de su casa, reaparece Galloso. Se trata de una reaparición seria, muy trabajada, un reto que para el torero que más puertas grandes ha abierto en la Plaza Real ha tenido una fase de preparación que terminó el pasado miércoles en "Fuenterrey", lidiando un toro y varias vacas de Bohórquez de luces. Una labor muy positiva y un torero en sazón que hasta bromea con una inevitable voltereta que sufrió.

-Ya estamos en las horas previas para que suenen los clarines.

-Queda menos ya. La verdad es que todo el entrenamiento que he tenido que hacer está rematado. He toreado ochenta vacas, siete toros en el campo, he toreado erales, he toreado utreros... he ido de menos a más, y hasta he cobrado, pero bueno...

-Preparado a tope, es casi una temporada para muchos, aunque en su retiro no ha dejado de torear en el campo.

-Sí, toda una temporada y nunca he estado alejado del campo.

-En estos años ha sido inquieto: ha tenido una plaza de toros, se presentó a una licitación para la empresa de El Puerto, ha sido apoderado, dirige una escuela taurina...

-He llevado a Octavio Chacón, he estado con José Luis Moreno, con Dávila Miura, con Salvador Barberán...

-Un estilo de apoderado que tiene mucho de entrenador personal.

-Sí. He ido aportándole cosas a todos los que he llevado.

-Parece, maestro, que en ese tiempo no ha encontrado su sitio a este lado de la barrera.

-Sí. A mí me ha hecho reflexionar mucho eso de estar trece años sin torear en público. Me fastidia mucho que no reconozcan a nivel público, la gran mayoría de críticos taurinos por ejemplo y algunos profesionales , mi forma profesional taurina. Les cuesta mucho trabajo. Cuando hablan de toreros que han toreado con el capote jamás hablan de Galloso, hablan algunas veces. Creo que deberían tener más reconocimiento a lo que yo he hecho con el capote. Lo han hecho relativamente. He aportado quites nuevos, he toreado con la muleta muy a gusto a los toros que me han dejado, volví a revivir un poco lo que es la suerte suprema o la suerte de recibir, que no se hacía. He aportado cosas importantes, y cuando me he quitado me ha dado un poco de coraje que no hayan reconocido, mis mismos compañeros y la prensa, no a nivel local, sino a nivel general.

-Y otra vez al albero.

-Todo eso me ha dado fuerzas para ponerme delante de los toros y, sobre todo, porque me encuentro bien físicamente, me encuentro bien de las piernas y gracias a Dios tengo la mente muy despejada. Como el ordenador lo tengo cuesta arriba y lo que he hecho es ir tecleando, veo que lo que tecleo es positivo. Además creo que ha habido tres generaciones aquí en El Puerto que no me han visto. Me han visto los padres y los hijos, pero no los nietos. Me hace mucha ilusión que me vean esos niños van a ver en la plaza el torero del que le hablan sus padres, me honra que estén ahí y he notado un calor y una fuerza en El Puerto de Santa María que seguro que me lo van a reflejar en la plaza y yo, por supuesto, también tengo que dárselo a ellos.

-Otra cualidad suya es ese diagnóstico del toro, el conocimiento del toro.

-La verdad es que yo conozco las ideas de un toro rápido, y me gusta mucho estudiar lo que es el toro dentro de la plaza, llevar bien la lidia.

-Una vuelta con máximas figuras actuales..

-Me hace mucha ilusión. Son tres generaciones distintas: la que yo represento, la de Ponce que también es una figura consumada y Perera que es la última ola que viene arreando y arrimándose. Eso le da mucha belleza al acontecimiento.

-Y la ganadería triunfadora del año pasado.

-Es una ganadero que está entre los cinco mejores. Santi Domecq es un ganadero muy regular y confío en que la ganadería ayude. Al principio con su padre le toreé muchos sementales y le tengo mucho aprecio a esa casa.

-¿Sigue con sus hábitos de cuando torea en El Puerto, vestirse en su casa o de un amigo? ¿Usted no tiene manías?

-Si, lo mismo, aunque me voy a vestir en el hotel y la única manía que tengo es que me embista el toro. Las manías se quitan cuando los toros embisten. Cuando no embisten le busca uno las cuatro patas al gato para poderse disculpar con una cosa o con otra. Estando uno bien físicamente y con la mente muy despejada, lo único que hace falta es que el toro embista que ya lo demás lo pondré yo.

-Aquella despedida hace trece temporadas, no le dejó lleno.

-Fue una corrida que se paró muy pronto. Fue una pena. Y también me quedé un poco vacío. Pero yo siempre dije que no me retiraba, dije que dejaba de torear. Yo no me he cortado la coleta.

-El Galloso de aquellos años evolucionó desde aquel "niño" que arremolinaba a le gente en la calle para verle torear de salón y el domingo el aficionado verá otro profesional, otro aire sin duda

-Es otra forma de colocarte en la plaza, de hacer las cosas, de templarte en la plaza...

-Este invierno le hemos visto en el campo ensayar cosas nuevas con capote y muleta y usted siempre ha sido un torero creativo ¿puede haber sorpresas?

-Pues también, ¿por qué no? Siempre que lo permita el toro y tú te sientas inspirado...

-También le hemos visto citar los toros a recibir en el campo.

-Si el toro lo permite, también se puede hacer, lo que tú no puedes es llevar una faena hecha. Según lo que te vaya dictando el toro va uno realizando la faena.

-¿En el mundillo del toro siempre se dice que los toreros vuelven por el dinero?

-El dinero simplemente ayuda a vivir. Cuando a un futbolista le pagan esas fortunas que le pagan, la gente no lo ve tan mal. Y esa gente no se juegan la vida y los toreros sí. Yo creo que los toreros no están bien pagados, esa es la verdad. Se juegan la vida, exponen muchísimas cosas. Yo comprendo que los empresarios ganen dinero, pero también tiene que ganar dinero el que expone.

-¿Pero Galloso vuelve por dinero?

-Galloso vuelve por todo. Y no hay más remedio que darle leña al madero. Galloso era un torero que era un niño y se vistió de torero y a mí lo que me gusta es torear, y el torero que nace torero muere torero. Y punto. Después las cosas te viene mejor, te vienen peor, pero el que nace para ser torero y el que nace desde niño siendo figura del toreo, será figura del toreo toda la vida.

-Nada menos.

-Y a esos tipo de torero me encanta verlos, por que yo cogí la última época de Camino, de Ordóñez, Bienvenida, Luis Miguel Dominguín... toreros que estaba de vuelta cuando se iban a retirar y yo empezaba con ellos. Me encantaba ver a esos toreros y ahora tengo yo la edad de ellos cuando reaparecieron y me quedaba con la boca abierta viéndolos, porque hacían unas cosas... Por ejemplo hoy había gente en el tentadero que tocaba las palmas y me decía yo ¿Tocar las palmas?, sí, ¿Por qué no? Les estaba gustando lo que yo estaba haciendo allí.

-Trece años sin vestirse de luces se hacen muy largos para un torero así.

-Pues sí, precisamente hoy lo comentaba y me decían que eran muchos años, que no sabían que los toreros tenían tanto valor. Tú lo que tienes que tener, sobre todo, es la mente muy fuerte para ponerte delante de un toro de quinientos quilos.

-Me refería a echar de menos lo que has estado haciendo toda una vida.

-Lo que pasa es que ahora me lo tomo con otro temple, nada de eso de querer cortar más orejas que nadie... Lo único que quiero es disfrutar con lo que hago en la plaza, con la profesión, con la gente. No atiborrarme de corridas sino torear para disfrutar, torear para uno mismo, ser muy selectivo. Cuando uno no tiene esa presión torea mucho más relajado. Son muchas cosas positivas que aportar.

-Se ha formado un revuelo.

-Agradezco muchísimo, porque esta corrida ha despertado un ambiente especial, a toda la gente que va a ir a verme. Voy a intentar por todos los medios ponerme al nivel de las ganas con que ellos van a ir a la plaza. Que los toros ayuden, que tengamos mucha suerte los tres y que salgamos los tres a hombros, sería una tarde bonita.

-Este año le dedican una calle, una escuela, un museo taurino, hay premios con su nombre. Un momento dulce, ¿lo vamos a estropear pasando miedo?

-Es un miedo que yo controlo. Lo que pasa es que después Dios es el que está arriba y mira para abajo... Somos unas personas a las que han tocado con una varita, y si te tocan con una varita es por algo.

-Pues que Dios reparta suerte.

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