Cultura

Ponce, Perera y Cayetano dan un recital de buen toreo en Palencia

  • La terna sale a hombros en una tarde completísima de toreros ante una corrida del hierro de Garcigrande que fue noble, manejable y aceptablemente presentada

Ganadería. Toros de Garcigrande, aceptablemente presentados, nobles y manejables, aunque con matices dado sobre todo las dificultades del tercero. TOREROS: Enrique Ponce, estocada (oreja); y estocada en el rincón y descabello (oreja). Miguel Ángel Perera, estocada caída y descabello, echándose el toro (aviso y gran ovación tras leve petición); y estocada trasera y desprendida (dos orejas). Cayetano, pinchazo y media (silencio); y estocada (dos orejas). Incidencias. La plaza rozó el lleno en tarde espléndida.

Ponce, Perera y Cayetano ofrecieron un recital de buen toreo en el cuarto festejo de la Feria de San Antolín.

Tarde completísima de toreros. Tres estilos diferentes, y motivaciones muy distintas. Ya está más que consagrado Ponce y, sin embargo, cada tarde sigue siendo un reto nuevo para él; como le ocurre a Perera, también en la cúspide, ejemplo de afición y entrega; y el más reciente, Cayetano, que no tiene más compromiso que su carrera taurina.

Afición y gran público refrescan sus conocimientos y gustos por lo taurino a través de lo que significa Enrique Ponce. Maestro de la técnica y ejemplo de naturalidad, de empaque y buen gusto.

Ponce es la novedad del toreo a pesar de los veinte años que han pasado desde su alternativa. Con él se descubre cada tarde algo nuevo, o como muy poco se recuerda el toreo en su máxima y más hermosa expresión. Sin hacer comparaciones, es exactamente lo contrario de lo que ocurre con la mayoría.

Lanceó a su primero en los medios con suavidad. El toro, según el estereotipo de toro actual, escaso en los atributos que lo definen como bravo, terminó rompiendo para adelante por los desahogos que le dejó Ponce. En la segunda tanda por la derecha ya estaba en la canasta. Y ya al natural, mano muy baja, muñeca dormida y cintura quebrada.

En otro aire la faena al cuarto, toro totalmente distinto por brusco y revoltoso. El toro, probón, perdía las manos a poco que se le obligara y protestaba mucho por arriba. Pero se hizo con él por empeño, por disposición y entrega.

No fue mal toro el primero de Perera, con el que no obstante, no terminó de encontrarse el torero, mejor por el izquierdo, pues faltó limpieza por el pitón derecho.

Se superó en el quinto, muy serio y entregado en lo fundamental, lo grande vino con el parón. Tremendo en las formas, muy metido entre los pitones, apabullante su firmeza, su valor y su seguridad.

No le embistió a Cayetano su primero después de un largo puyazo encelado y empujando con mucha fijeza. De ahí salió el toro para el tiro de mulillas. Faena importante en el último. Desde los bonitos lances rodilla en tierra hasta la estocada final, recital de buen toreo. Un Cayetano muy enrazado.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios