V encuentro internacional de guitarra paco de lucía · Quinta jornada

Musa del cante de 'Graná'

  • Hija de una saga de artistas legendarios, Estrella Morente domina todos los confines del escenario y cautiva al público congregado en el parque María Cristina en su homenaje a Paco

Estrella Morente, durante su actuación anoche en Algeciras. Estrella Morente, durante su actuación anoche en Algeciras.

Estrella Morente, durante su actuación anoche en Algeciras. / Erasmo Fenoy

Penúltima noche en el Parque María Cristina. El Encuentro va llegando a su fin y comienza a entrarnos la nostalgia propia del que ama lo que hace, y hace lo que ama. Días en los que Algeciras ha vuelto a tomar el protagonismo que merece gracias a la figura de Paco de Lucía, a favor de unos artistas que no quieren desaprovechar la cita para homenajear al músico español más influyente de la historia del flamenco. Noche de sábado para Estrella Morente, que si los datos no me fallan esta comparecencia en solitario resultaba ser la primera en toda la trayectoria de la granadina, hija de Enrique, otro de esos perfiles que han marcado el trasfondo flamenco provocando, a su vez, que las nuevas generaciones beban de fuentes cargadas de creatividad y valentía.

Los Morente son grandes artistas sobre las tablas. Y Estrella es eso, una estrella de lo que se proponga. Domina todos los confines del escenario y juega con su infinita mirada para cautivar al personal. Es una diva, en el buen sentido, del flamenco. No por acercarse a estilos más actuales y a registros musicales de géneros alejados al cante, hemos de infravalorar el conjunto de su ser pues en ella concurren los valores más importantes que una profesional debe tener: respeto, grandeza y personalidad. Es su casa un manantial de arte, pues no olvidemos que actualmente hay otros artistas en activo de su propia sangre. Desde su hermana Soleá hasta Kike, cada uno a su estilo, cada uno aferrándose a las exigencias del guión que no marca nadie más que el público. ¡Ah! Y no olvidemos a los que abandera el apellido Carbonell, que bien lo luce por parte materna y que en Madrid siempre están en los buenos espacios.

La cantaora, que a veces podríamos catalogarla como cantante, porque puede con todo, se presenta elegante y cargada de cariño al pueblo. Se quiso acompañar en este recital flamenco de las palmas y los coros de Antonio Carbonell y de Ángel Gabarre, a la guitarra estuvo el maestro Montoyita y su hijo El Monti, al teclado, José María Cortina, el bajo lo controló Costan y la percusión, Pedro Gabarre El Popo.Mantón de Manila y primer aplauso. Hay que reconocer que ha sido la noche que más sillas han estado ocupadas. Esta de voz que se sale, y lo muestra en la caña inicial. Sigue su actuación por tangos, uno de esos estilos que tanto sabe aprovechar la artista. Sin moverse de la silla levanta los brazos dibujando estampas de un tiempo pasado. ¡Viva Graná! Lo de la pantalla con la imagen de Paco presidiendo, todo un acierto. “Gracias a Algeciras por llevar a cabo este festival mágico, gracias por hacernos felices y dejarnos estar aquí”, afirma antes de ejecutar unas románticas habaneras.

Se puso de pie y comenzó a despeinarse. Pero pronto la dejaron sola para que, con su sonanta, se balanceara por taranta con final morentiano. ¡Vamos a escuchar, que suena el tono seguiriyero! Palabras mayores. Claro está que su sello está presente en cualquiera de los cantes, incluso en la seguiriya. Le echa valor y defiende la escuela de su casa, con voz resquebrajada, que gusta a sus seguidores. Toma un descanso para cambiar de traje y salir de nuevo para comerse el parque. Traje de gala negro para enfrentarse a la segunda parte en la que sonaron otros cantes bien dominados, como la roñdena o la zambra. De ella habría que destacar, además, su faceta interpretativa. Lo toma como un arma para conectar: sus miradas, sus replantes, algún que otro comentario a los componentes de su grupo… Vuelve a dedicar un tema “al Maestro” y no se va sin hacer sonar su preciosa voz en unas sevillanas dedicadas a Lola Flores. Realizó con suma delicadeza la copla Soledad. Y también entonó unos tangos del Cerro. Este momento resultó fiestero y muy aplaudido. Resulta ser en el escenario una musa, una diosa griega, motivo de inspiración para cualquier sensible.

Volver, ese título cinematográfico tan suyo cerró la noche en la que volvió a brillar esta Estrella del Sacromonte. No se fue sin la estatuilla de Paco de Lucía. El alcalde subió al final de la cita para entregar este emotivo recuerdo de su paso por el encuentro.

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