Cultura

Morente en la Unión

Festival Internacional del Cante de Las Minas de La Unión. Cante: Enrique Morente. Guitarras: Rafael Riqueni, David Cerreduela. Coros y palmas: Ángel Gabarre, Antonio Carbonell, Enrique Morente hijo. Percusión: Bandolero. Lugar: Antiguo Mercado. Fecha: Viernes, 6 de agosto. Aforo: Lleno.

En mi corazón, en la emoción, aún permanece la felicidad de la noche. Ha sido el mejor concierto de Morente en La Unión. Morente en La Unión podría ser el título de un curioso ensayo. Una historia de amor que, como tantas, comenzó por una fascinación y una frustración. La fascinación por un cante al que Antonio Chacón nombró minera. La frustración del joven Enrique Morente que a finales de los 60 es descalificado para la obtención de la preciada Lámpara.

La primera sorpresa son los hombros vencidos de Rafael Riqueni. Así de valiente es este albaicinero, que rescata un cadáver andante: hay muchos que ya han enterrado, artísticamente quiero decir, a Riqueni. Rafael y Morente y contenga usted las lágrimas si puede: la malagueña de Chacón es la estilización de la desolación de unos señores que ya están de vuelta del infierno. Del paraíso. Las melodías se ofrecen cortadas a pico sobre el filón de la armonía. Ninguno estamos para fuegos de artificio. Y, sin embargo, qué delicia artificiosa esta melodía de Chacón que ni logramos escuchar, transidos de emoción, pero que está ahí confortándonos, sosteniéndonos, impidiéndonos caer, afirmando que todo esto, morirse en un instante de ausencias, para luego resucitar, es sólo un juego. El juego de la vida. "Antes morir que perderla" que dice el maestro: con tu cante vivimos más, mejor.

O la seguiriya, ya fuera de toda compostura. La emoción en carne viva. Y estilizada por una guitarra roma que rasca, que rompe, y que acaricia. Qué extraña caricia, qué mezcla de fiereza y candor, qué desierto preñado de esperanza. Que es luna y hielo, golpe de mar salada por el cielo de tu boca y leche. Cuando Riqueni, ya en el bis, inicia la falseta por tarantos es que la noche va a reventar. Yo no puedo más, no sé como Morente puede. Primero el taranto y luego la Elegía a Ramón Sijé. Morente canta con toda su biografía temblándole en la voz. Que es toda nuestra biografía. Morente en La Unión, las noches que lo sufrimos, que lo gozamos, en este mismo escenario, que nos contemplan.

Pero también de los jóvenes, la historia reciente. España y yo somos así, señora, que diría Manuel Machado: los huesos de Sijé, de Hernández, estercolando los Campos de Almendros, a unos metros de este escenario. Estamos en La Unión: taranto y Sijé. Y toda la historia de un niño llamado Federico que contempla la tarde desde el desvencijado desván de Asquerosa. Ni el pueblo ni el poeta están, pero están en la voz de Morente. Y Alberti, y Picasso y Rafael Inglada. Una biografía personal, la de Morente. Una biografía, la del oyente. Una biografía colectiva, la de este país llamado flamenco. Morente canta con 200 años temblando en su garganta, y ha nacido ayer. La nostalgia pura se llama Adiós Málaga. Morente en La Unión. Ayer recibió el Castillete de Oro, máximo reconocimiento institucional del Festival.

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