Feminismo

Picar piedra, nivel olímpico

  • La editora Patricia Escalona publica en Temas de Hoy 'Juegos reunidos feministas', un singular cuaderno de actividades que reivindica, entre la indignación y la risa, la igualdad

Patricia Escalona, este martes en Sevilla. Patricia Escalona, este martes en Sevilla.

Patricia Escalona, este martes en Sevilla. / Belén Vargas

Como editora, Patricia Escalona contribuía a que otros contaran sus historias y compartieran en sus obras su perspectiva de la vida. Un día, sin embargo, se animó a levantar un proyecto propio, en el que expusiera su visión del mundo y se expresara con esa voz que le atribuyen quienes la conocen, un tono "muy punki" entre la indignación y la risa. "A menudo me pongo seria y beligerante, suelto discursitos muy fácilmente, pero necesito que haya también cierto sentido del humor", reconoce.

Con Juegos reunidos feministas (Temas de Hoy), una propuesta tan lúdica como rabiosa que firma con la ilustradora Ana Galvañ -sí, con ñ y sin tilde: así es su apellido real-, Escalona quería sumarse a un momento "en el que las mujeres ya no nos callamos" y el feminismo protagoniza un encendido y necesario debate. "Hay una conciencia en las jóvenes que a mí me emociona, como también es bonito que España fuera el único país en el que se convocó el 8-M una huelga feminista", añade. Pero hay mucho que trabajar todavía: la sociedad, argumenta la autora, está "secuestrada por el patriarcado", y cambiar viejos comportamientos y costumbres es como "picar piedra a nivel olímpico". Tal como se lee en la contraportada, "todo tiene que cambiar a la voz de ya. Aquí hemos venido a reír, sí. Pero también a luchar".

Juegos reunidos feministas empieza con unos conceptos básicos: feminismo es "el movimiento y la corriente de pensamiento que defiende la igualdad política, económica y social entre mujeres y hombres. Punto. No hay más", aclara Escalona, que lanza un divertido aviso a los integrantes de la Real Academia Española: "Vamos a emplear el femenino genérico mucho, así que acostúmbrate si eres un tío. Si eres de la RAE, tómate un tranquimazín", advierte Escalona, que carga sin pelos en la lengua contra Pérez-Reverte. En un abecedario, dedica la T al padre del capitán Alatriste. "Butaca que ocupa Pérez-Reverte en la RAE. También es la letra por la que empieza la palabra que define hasta dónde nos tiene este señor, que no se ha leído un libro de teoría feminista en su vida y que defiende su misoginia disfrazándola de humor. Hasta el toto", escribe Escalona, que ahonda en persona, al ser entrevistada, en esta opinión: "Se ha convertido él solo en el adalid de un cierto tipo de machirulo trasnochado que tenemos en este país. Hay muchos como él. Mira, yo no hablo de coches porque no tengo ni idea de motor, y si fuera a hacerlo me molestaría en informarme antes. Y aquí todo el mundo se siente capacitado para hablar de feminismo sin haberse informado convenientemente", lamenta.

Entre los pasatiempos que propone el libro, se incluye un juego que consiste en cambiar titulares de prensa para que dejen de ser sexistas. "Las mujeres que han terminado con la carrera de Harvey Weinstein" o "Rivas, el hombre que convirtió en oro las rabietas de Carolina", una frase que concedía el mérito del triunfo de la jugadora de bádminton Carolina Marín a su entrenador, son algunos de ellos. "La prensa también tiene que someterse a un proceso de aprendizaje", sostiene la escritora. "No, no fueron las mujeres las que acabaron con la carrera de Harvey Weinstein: fue él comportándose como un depredador sexual. Las mujeres que lo destaparon son heroínas, aunque las víctimas acaban señaladas siempre de algún modo, siempre hay un componente de culpa añadida", asegura Escalona.

"Como cuando la Policía Nacional pone tuits en los que nos dice lo que no tenemos que hacer las mujeres cuando salimos por las noches, para que no nos violen. Oye, pues igual lo que no tendría que ser es que hubiera violadores. Nosotros tendríamos el derecho de salir desnudas si quisiéramos, emborracharnos con nuestras amigas, y nadie tendría que tocarnos un pelo", reivindica.

"Clara Campoamor estaría avergonzada si supiera cómo seguimos", se lee en el libro

Las veces "que volver de noche sola a casa parece un episodio de The Walking Dead" inspiran en estos Juegos reunidos feministas un laberinto del que hay que intentar salir. "Muchas de las historias que proponemos están basadas en nuestra vida real", asegura Escalona. "Y la idea del laberinto surgió tras estar con unos amigos. Uno se sorprendió de que yo no escuchara música con los auriculares cuando andaba por la noche. Y yo le expliqué que si los usaba no podría oír los pasos de quien anda detrás de mí. Mi amigo se quedó muy sorprendido de que ese miedo, esa inseguridad, se dieran aún en pleno siglo XXI. Era algo en lo que no había pensado".

Porque a pesar de la fecha que marca el calendario, "Clara Campoamor estaría avergonzada si supiera cómo seguimos. Que quieren volver a leyes del 85, que se nos sigue cuestionando", se dice en el libro. "Campoamor pondría hoy a más de uno en su sitio con esa oratoria que tenía... Pero también espero que se sienta orgullosa del trabajo que se está haciendo hoy, que hacen mujeres que podrían verse como sus hijas o sus nietas", expresa.

Una de las páginas del libro. Una de las páginas del libro.

Una de las páginas del libro.

Entre las situaciones que denuncia esta obra está el efecto Matilda, el hábito de adjudicar a colegas masculinos los hallazgos que realizan mujeres científicas. "Le ocurrió, por ejemplo, a Rosalind Franklin, que hizo un descubrimiento esencial para que se llegara al ADN, pero le dieron dos premios Nobel a dos señores y a ella nunca se le mencionó hasta mucho tiempo después. Sucede en la ciencia, pero también en el arte, en la literatura, en la música", dice Escalona, que entre otras Apropiaciones indebidas enumera las cometidas por Marcel Duchamp o Gregorio Martínez Sierra.

Estos Juegos reunidos enseñan también los mandamientos para ser "un buen padre feminista", alguien que debería compartir los videojuegos con su hija, no ponerle límites a sus aspiraciones intelectuales o hablar de la menstruación sin reparos. "Algo falla cuando la tendencia sobre un asunto es: eso se lo dejo a la madre. Y si tu hija tiene la regla, ¿qué? Es sangre, la misma que le salía de pequeña cuando se caía y le curabas la herida. No hay por qué asustarse".

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