Nuevo disco | 'Solo un mundo' Javi Ruibal: “Me he pasado dos años jugando con todos los cacharros que tengo”

  • El músico, productor y compositor portuense lanza su primer disco en solitario ‘Solo un mundo’, donde busca el latido de la naturaleza

El músico Javi Ruibal, en una imagen promocional de 'Solo un mundo'. El músico Javi Ruibal, en una imagen promocional de 'Solo un mundo'.

El músico Javi Ruibal, en una imagen promocional de 'Solo un mundo'.

Sus primeros recuerdos sonoros están anclados a una nana que no es tal. La voz de su padre repitiendo “un pasaje cortito de tres o cuatro compases”, “como una serie de acordes que están buscando un camino y que se repiten una vez y otra vez...” Una y otra vez, y otra más, como un mantra, hasta que se quedaba dormido... Su presente sonoro es su gira con Dorantes, las nuevas canciones de su padre, lo próximo de Glazz (“que llegará sí, prontito, en este año terminaremos el disco”) y por supuesto Solo un mundo. Su primer trabajo en solitario. Javi Ruibal, señores, percusionista de El Puerto y del mundo.

–Su primer disco es un viaje por los principales parques naturales del mundo, ¿por qué?

–Porque pienso que en un primer disco uno debe mirarse dentro, hacer una retrospectiva, y ver qué tiene para decirle a los demás. Y como yo siempre he tenido una vertiente bastante ecologista, me pareció que podría ser bonito aprovechar un poco esta ola de promoción para poner el foco de atención sobre el mensaje de que todavía estamos tenemos aun para revertir la situación del planeta. Y en vez de abroncar a la gente, creo que es más efectivo enseñarles lo que ya tenemos, lo que ya hemos protegido, esos parques naturales. Además, los he escogido también porque además de ser santuarios naturales, también son lugares donde la percusión tiene un gran peso: Cuba, Marruecos, nuestro Sur... Mecas de la percusión.

–El mensaje también se materializa con una colaboración con Bioplanet, ¿no?

–Sí, lo mejor es predicar con el ejemplo, así que estuve buscando y vi esta Fundación, que es española y que está muy bien organizada, y es fácil para mí dedicar un euro de cada disco vendido a plantar un árbol. Y te aseguro que es una de las cosas que me está haciendo más ilusión de todo esto. El otro día hice la primera donación y la satisfacción que sentí fue enorme.

–¿Cuándo empieza a darle vueltas al disco?

–Empecé en los viajes. Ya sabes que una de las partes más duras de esta profesión es la de transportar el cuerpo allá donde haya que dar un concierto... Así que con tantas horas en trenes y aviones pues empecé a escribir música. También es verdad que hubo un periodo en el que pensé que algunas de esas cosas podían servir para Glazz pero cuando se fueron juntando varias decidí ponerme en serio y hacer un disco. Siempre había tenido la idea, por la responsabilidad de aportar algo al panorama musical. Porque igual que yo sentía emociones muy fuertes o he admirado muchísimo a músicos porque se habían preocupado por dejar un disco, yo también quería intentar ser eso para alguien.

Portada del disco 'Solo un mundo' de Javi Ruibal. Portada del disco 'Solo un mundo' de Javi Ruibal.

Portada del disco 'Solo un mundo' de Javi Ruibal.

–¿Cuánto tiempo ha estado con este proyecto?

–Un par de años hemos tardado en grabarlo, en los huecos que nos han permitido las giras que hacemos para otros artistas y los discos que grabamos para otros. Pero siempre volviendo al proyecto con una ilusión tremenda. Para mí no era la primera vez que me metía en estudio, ni para mi grupo, ni para el resto de artistas, pero sí para un proyecto personal, y la sensación es diferente, muy emocionante.

–De hecho, se ha rodeado de artistas a los que quiere mucho: su padre, su hermana, Jose Recacha, Dorantes...

–Para mí las cosas tienen que ser así, que salgan de forma natural. Yo creía que lo más lógico era contar con mi gente y que, además, los hacía partícipe de algo bonito porque en ningún momento se me iba a ocurrir a gente de esa talla darle cualquier pamplina para grabar, les iba a dar piezas musicales en las que se sintieran bien representados. Entonces lo he hecho así, desde la cercanía, desde la amistad. Y ellos, ahora, también se sienten parte del disco y del mensaje.

–Estamos en Bosnia y, de repente, nos vemos en Cuba y al nada aquí en casita... He descubierto como muchas caras de usted y de su música...

–Es que al final se trata de desnudarte y de mostrar las cosas que te gustan o te dejan de gustar. Así que, por un lado, he montado este viaje por jugar con todas las percusiones posibles. Es decir, cuanto más dispares fueran los temas, más fácil era para mí tener un laboratorio de experimentación sonoro amplio, porque los temas me iban a requerir unos timbres diferentes unos de otros. Y, por otro lado, cuando sacas un primer disco uno sabe que lo van a observar para ver qué has hecho, y hay que dar lo mejor de uno mismo y, por eso, me he querido enfrentar al reto de intentar disfrazarme de todas estas culturas en los temas, aunque no pretendo que ninguno sea purista y correctísimo, pero, de alguna forma, es como decir que puedo hacer esa música y disfrutarla.

–A mí me ha encantado ‘Benamahoma’

–Pues es un tema al que le tengo un cariño especial porque está mi hermana Lucía, porque está Dorantes con el que llevo 8 años trabajando, y porque es uno de los dos temas flamencos del disco. Son unas bulerías, así, muy vivas, tímbricamente ricas en matices de nuestra tierra. Y tiene una curiosidad, la falseta que toca David (Dorantes) está hecha a partir de un taconeo de Lucía, a cada golpe de tacón le acompañamos una melodía de forma que ha quedado una falseta de bulería muy atípica, porque no está compuesta desde el instrumento, sino desde el baile y para mi gusto ha quedado muy original y bonita. Y, además, sabía que David le iba a dar todo su sentido personal. Es muy especial para mí porque es un tema donde confluyen mi visión de la música y la de Dorantes.

–¿Cuántos instrumentos toca en este disco?

–Puff... No sé... Pero hay temas en los que puedo tocar 6 o 7 percusiones diferentes... Lo hacemos, claro, grabando por capas... Pero muchísimas, una barbaridad pero sin perder de vista que a mí me parece que los discos de bateristas y percusionistas son delicados porque pueden llegar a ser muy de tambor y eso cansa. Así que en todo momento quería que predominase la sencillez y que la gente pudiera tararear la melodía, que fuera asequible al oído de cualquiera. Luego que tuviera complicaciones musicales, pero que esas las pudieran disfrutar los músicos. Me lo he planteado como un juego, jugar con todos mis instrumentos de percusión, que al final son juguetes... Me he pasado dos años jugando con todos los cacharritos que tengo, de hecho, igual he pedido hasta alguno prestado.

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