Cultura

El linense adoptivo Díaz Valladares, premio Edebé de Literatura Juvenil

  • El escritor se hace con el galardón mejor dotado en España en su categoría, con 30.000 euros

  • 'Tras la sombra del brujo' es una novela de aventuras ambientada en África en el siglo XXI

Ricard Ruiz Garzón y Francisco Díaz Valladares (derecha), posan tras proclamarse como los ganadores del Premio Edebé de Literatura. Ricard Ruiz Garzón y Francisco Díaz Valladares (derecha), posan tras proclamarse como los ganadores del Premio Edebé de Literatura.

Ricard Ruiz Garzón y Francisco Díaz Valladares (derecha), posan tras proclamarse como los ganadores del Premio Edebé de Literatura. / andreu dalmau / efe

El escritor afincado en La Línea Francisco Díaz Valladares, con la novela Tras la sombra del brujo, y elbarcelonés Ricard Ruiz Garzón, con La inmortal, son los ganadores de la XXV edición del Premio Edebé de Literatura Juvenil e Infantil, respectivamente, al que concurrían un total de 303 originales. Este premio es el mejor dotado en España en su categoría, con 30.000 euros para la obra juvenil y 25.000 para la infantil. En esta ocasión, concurrieron un total de 303 originales, de los que 187 se presentaron en la modalidad infantil y 116 en el apartado juvenil, escritos en castellano (258), catalán (30), gallego (10) y vasco (5).

A lo largo de estos 25 años han sido ganadores del Edebé en alguna de sus dos modalidades autores como Carlos Ruiz Zafón, Gabriel Janer Manila, Andreu Martín, Juan Madrid, Elia Barceló, César Mallorquí, Maite Carranza o Jordi Sierra i Fabra.

La obra ganadora del apartado juvenil, Tras la sombra del brujo, de Francisco Díaz Valladares, un narrador de historias que se confiensa linense de corazón, es una novela de aventuras ambientada en los paisajes de Africa, en pleno siglo XXI.

La miembro del jurado y librera Paula Jarrín consideró que se trata de un thriller "para todos los públicos, en el que ocurren muchas cosas, y se lee de forma muy rápida, porque el relato va acelerando".

Es una narración protagonizada por Julen, un chico que vive en Estados Unidos pero que está muy orgulloso de haber nacido en Africa, donde vivía con su abuelo español, que trabajaba allí como antropólogo.

En la obra hay un brujo, Buku, que se dedica a manipular y causar el pánico entre las tribus, y a Julen y su abuelo no les tocará otro remedio que demostrar que se equivoca.

Díaz Valladares, que no esconde que llevaba años "persiguiendo el sueño" de ganar el Edebé, indica que la historia la empezó a armar después de ver la película Los demonios de la noche, que transcurre en Africa.

El autor sostiene que a los jóvenes de hoy, que pueden acceder a todo a través de sus ordenadores portátiles, "no hay que ponerles un muro delante, sino un camino por el que puedan andar", por lo que sus relatos están construidos para que "no puedan dejar de leerlos", tratando en este caso cuestiones como la explotación de la naturaleza por dinero.

El linense de adopción rememora que desde pequeño es un enamorado de las obras de Julio Verne y que llegó a imitar a alguno de los personajes creados con él, metido en un río vestido con un particular traje de buzo, con un no muy buen resultado final.

El alcalde de La Línea, Juan Franco, y la concejal de Cultura, Encarnación Sánchez, expresaron su satisfacción "porque este importante premio coloca a La Línea, gracias a Díaz Valladares, en el panorama internacional de la literatura juvenil, de la que el escritor linense es un auténtico y reconocido especialista por sus muchas obras publicadas en los últimos años".

En cuanto al ganador en la modalidad infantil, el escritor y miembro del jurado del apartado infantil Vicenc Villatoro indicó que La inmortal, dirigida a niños a partir de los diez años, es "una muy buena obra literaria, de un buen escritor, que escoge como eje vertebrador el ajedrez", aunque también es un título en el que hay refugiados y se plantean otras reflexiones sobre qué significa ganar o perder.

La protagonista es Judit, una niña a punto de cumplir doce años que vive en la ciudad suiza de Ginebra con su abuelo y su madre, de carácter tenaz y competitivo, que se convierte en una estratega del ajedrez, descubriendo muy pronto que este juego se parece mucho a la vida.

Ruiz Garzón, reconocido periodista cultural que llevaba una decena de años cubriendo el premio desde "el otro lado", señaló que en esta historia de tolerancia, voluntad y motivación el ajedrez es muy importante, pero no quiere "que sólo sea tomado como una historia sobre este juego y la emigración, porque de lo que va es sobre qué es ganar, qué es perder y qué es jugar".

Aficionado a este juego desde muy pequeño -incluso ganó un premio que prácticamente no celebró porque ese día a su padre le robaron el coche-, desveló que también le encanta la relación entre "ajedrez y literatura" y hrecordó que grandes autores como Borges, Lewis Carroll o Nabokov han tratado sobre ello.

Asimismo, cree que es oportuno utilizar el ajedrez como metáfora de hechos que están ocurriendo actualmente en el mundo, desde la elección del último presidente norteamericano a la llegada a Occidente de refugiados de diferentes guerras.

Por otra parte, reivindica una figura como la de la ajedrecista Judit Polgar, la de una ciudad como Ginebra, sin olvidarse de Linares (Jaén), de donde son originarios sus progenitores y sede de un importante torneo ajedrecístico.

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