Cultura

Desacatos a los caminos trazados

  • El CAAC acoge hasta final de julio 'Por una poética de la rebeldía', una retrospectiva de la obra de la chilena Lotty Rosenfeld, precursora las videoinstalaciones en Latinoamérica

"Aguda desde el punto de vista verbal" señala Berta Sichel, e "impactante desde la perspectiva visual", la obra que ha venido desarrollando en las últimos décadas la chilena Lotty Rosenfeld no podría entenderse sin considerar el contexto histórico-político en el que adquirió su identidad, lo que remite a los años de represión feroz de la dictadura de Pinochet; así como tampoco un intento de abarcar la evolución de la creación artística en Latinoamérica estaría completo si no se tuvieran en cuenta los trabajos de esta mujer particularmente en el campo de la videoinstalación, del que ella, que se define como "asistémica" y que siempre confiere a su trabajo una dimensión contestataria, es una de sus más influyentes y respetadas precursoras.

Hasta el próximo 21 de julio, dentro de su bloque expositivo dedicado a las diferentes manifestaciones del arte conceptual, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) acoge la exposición Lotty Rosenfeld: Por una poética de la rebeldía, que ofrece hasta 75 obras -vídeos y fotografías, en su mayoría- seleccionadas por Berta Sichel, en la que es la mayor muestra dedicada en España a la creadora chilena, y la primera retrospectiva de toda su trayectoria que se celebra en Europa.

Acompañada el pasado jueves en la presentación por la comisaria y por el director del CAAC, Juan Antonio Álvarez Reyes, Rosenfeld advierte de que no le gusta hablar sobre su obra, que se expresa a través de ella, pero que le gusta pensar que si algo distingue a su trabajo es que "no es pedagógico ni muy claro", y que por ello mismo "obliga al espectador a poner atención". "No sé", admite más adelante, "si el público lo considerará arte o no, pero quizás después de venir a la exposición vean los signos de otra manera". Se refiere a la acción por la que es más conocida y distintiva, Una milla de cruces sobre el pavimento, una serie de intervenciones en el espacio público que ha repetido en las tres últimas décadas en más de una veintena de ciudades -la última, la semana pasada en Sevilla, en la Avenida de los Descubrimientos, frente a uno de los accesos al Monasterio de la Cartuja que alberga el CAAC, y junto al Muelle de la Sal, ante la Torre del Oro- y que arrancó en 1979 en el Chile pinochetista, frente al mismísimo Palacio de la Moneda de Santiago de Chile. La acción consiste en cruzar, sobre las líneas discontinuas de las carreteras, otras líneas blancas que imitan las marcas del asfalto y que interfieren con las normas de tráfico; para "no sólo manipular las marcas del asfalto sino también interrumpir la rutina cotidiana" e inmiscuirse por tanto en el ámbito de lo público.

"Al contrario que muchos artistas de cuya obra cuelga la etiqueta de política o que siguen las reglas del anti-arte, de ese arte que se niega a complacerse en lo formal, Rosenfeld actúa de una manera que es visual, rigurosa y libre de ornamento. Como un vendaval en una playa de arena, su obra obliga al público a salir de su zona de confort, y es ahí donde radica la fuerza transformadora de su arte", argumenta la brasileña Berta Sichel, directora del Departamento de Audiovisuales del Reina Sofía en Madrid. Hay otro factor que ayuda a entender la contribución de la artista chilena al panorama de la creación en nuestros días: la performance, el arte que se sirve de los medios de comunicación, la fotografía y las instalaciones en espacios públicos y privados son hoy algo habitual y plenamente asumido en el mundo del arte, explica la comisaria, pero en cambio, en los 70, cuando Rosenfeld empezó su carrera artística, estas vías de expresión estaban aún "desarrollándose en los márgenes".

Influida por el arte conceptual, por Fluxus y por el legado del dadaísmo, cofundadora de C.A.D.A. (Colectivo Acciones de Arte), un grupo interdisciplinar de artistas y escritores cohesionado por su oposición a la dictadura chilena y a cualquier otra forma de autoritarismo, y consagrado siempre a la reflexión crítica y al activismo en torno al arte y la política, Lotty Rosenfeld suele explorar contextos en los que el arte y la estética se unen siempre fuera del canon tradicional. De hecho, presume de trabajar "fuera de los circuitos del mercado del arte". "Estoy comprometida -precisa- con una propuesta artística que se orienta a la reflexión sobre la incidencia del poder y sus códigos en la rutina de los individuos. Un quehacer que busca perserverar en la indagación de discursos con los que se pretende ordenar a las personas a fin de conseguir un invididuo políticamente dócil y económicamente provechoso".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios