Cultura

"Aspiro a mucho más que ser la figura de las corridas duras"

  • El torero madrileño apuesta este año en las grandes ferias "por torear una corrida de las más exigentes y otra de más caché, en la que alterne con figuras"

José Pedro Prados El Fundi es uno de los diestros mejor situados para encarar la temporada 2009. Torero sobrio, sin alarrdes efectistas, ha alcanzando la maestría como lidiador consumado gracias a un valor sereno, oficio y una enorme capacidad. Su regularidad durante el año pasado ante las corridas más duras y temidas, en plazas de primer orden, han convertido al espada madrileño en uno de los más reputados por la afición y la crítica. Una campaña que califica de "muy redonda desde el comienzo al final y en plazas de máxima categoría. Es muy difícil tener un nivel alto de triunfos y mantener la regularidad con el tipo de toro que toreo".

-¿Qué ha ganado y perdido hasta llegar a su madurez torera?

-He ganado en poso, en sabiduría y eso se traduce en una calidad que no tenía. Y he perdido las prisas por triunfar, que ahora se cómo dosificarlas. Ese coraje, raza y temperamento me vinieron bien en su momento para superar obstáculos.

-Si tuviera que comenzar de nuevo, ¿lo haría, aunque fuera por el camino de la máxima dureza, con corridas toristas?

-Ahora mismo digo que sí porque estoy saboreando las mieles. Lo doy por bueno y estoy orgulloso de seguir escalando. Pero en algún momento tuve mis dudas porque no veía la recompensa.

-¿Cuáles son las armas fundamentales para lidiar bien un toro?

-Son muchas cosas y pocas a la vez: tener el valor necesario para que la cabeza te funcione, gran capacidad y máxima afición.

-¿Qué distingue a El Fundi de otros grandes lidiadores?

-No lo sé. No soy el más indicado para decirlo. Por encima de todo, me considero torero. Cuando toca lidia poderosa, la aplico para luego torear largo y profundo. ¿Lo que me diferencia? Creo que utilizo esa técnica para recrearme con clase y templanza.

-¿Qué papel juega la estética en las corridas denominadas duras?

-Está en un segundo o tercer plano. Aunque un torero lidiador siempre puede desprender torería, que es algo innato. Además, con el tiempo, se gana en expresión.

-¿Con qué ganadería pasa más miedo?

-(Lo piensa) Esto cambia por etapas. Hubo años en que lo de Cebada me resultaba de lo más duro y complicado. Y ahora, al verme más solvente, lo veo más claro. Hay una ganadería que para expresar el toreo de hoy y el de verdad es la más complicada y esa es Miura. El miura es un toro duro, muy complicado, áspero, de gran tamaño, muy a la antigua para el toreo de hoy.

-¿Qué es lo que más le preocupa cuando se enfrenta a un toro?

-Que sea incierto, sin fijeza, con reacciones muy diferentes. El que se cuela, no humilla y cambia constantemente, me pone nervioso.

-¿Cuántas veces ha pasado la temporada pasada la frontera que va del valor a la temeridad?

-No lo sé. Unas cuantas. No sé si he llegado a la temeridad, pero sí he cruzado ese límite de dar el paso al frente y asumir la responsabilidad.

-Con ese gran desgaste, ¿ha pensado en la retirada?

-Tengo 42 años y 21 de alternativa y es evidente que no pienso estar 10 años más, máxime con este tipo de toro. Pero no pienso retirarme este año ni el que viene. Todavía puedo subir algún peldaño más en el toreo. No me refiero a estadísticas, sino a categoría en carteles, en alternar con las figuras. Aspiro a mucho más que ser la figura de las corridas duras, quiero consolidarme como figura del toreo. Todo lo marcará el toro, los públicos y las empresas.

-¿Qué triunfos destacaría en 2008 con ese tipo de divisas?

-Los de Madrid, con un toro de Adolfo Martín; Pamplona, a los dos toros, recibiendo una cornada al matar al segundo; Bilbao, con los victorinos; Beziers y Sevilla, con la corrida de Palha. En todas esas tardes he tenido que tragar saliva y mentalizarme para ir hacia adelante.

-¿Ha vivido faenas en las que se haya sentido?

-Sí. Aunque es muy difícil con este tipo de toro, he realizado faenas bonitas, como en Almería, a un cebada; Dax, a un toro de Hoyo de la Gitana; Arles, a un miura; Málaga, con Albarreal y Concha y Sierra; Barcelona, a un toro de Zalduendo y en Albacete a un adolfo.

-¿Qué es el valor?

-Sobre todo, superar tus miedos, afrontarlos y pasar por encima de ellos. El valor y el miedo casi siempre viajan juntos. Y con el valor se debe manejar el miedo.

-¿Qué toreros le han hecho pasar más miedo?

-A mí me marcaron en mis comienzos dos toreros: Dámaso González y Paco Ojeda, además de toda esa generación, con Capea, Robles, Curro Vázquez, Manzanares. Pero en quietud y poderío me impresionaron Dámaso y Ojeda, cuyo toreo parecía una doma, más que otra cosa. De los últimos años el torero que he visto con más valor es José Tomás.

-En Francia ha sido en los últimos años el capitán general con el tipo de corridas duras. ¿Siente en España el mismo calor?

-Sí. En España, al igual que en Francia, soy un torero base.

-¿Qué planteamiento tiene para 2009 en contrataciones y apoderamiento?

-En las grandes ferias quiero torear una de las corridas más exigentes y otra de más caché, en la que alterne con figuras. En cuanto al número de festejos torearé medio centenar. Si vienen más, mejor. Pero eso no me obsesiona. Como apoderado tendré a Raúl Galindo. Son ya tres años juntos. Está defendiendo bien en los despachos lo que yo consigo en el ruedo.

-¿Qué espera en su contratación en Sevilla?

-En la Maestranza me gustaría torear la corrida de Miura, como dura, y una con más caché y categoría. Eso es lo que me gustaría y lo que creo que merezco.

-¿Y para Madrid?

-Igual. Una dura y otra con alguna figura. No es nada descabellado. Son ya cuatro años dejando dicho quién soy y la temporada pasada he dejado mis acreditaciones bien repartidas.

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