Cultura

Ardales: reválida neandertal

  • Una segunda datación confirma la edad de 64.000 años en las pinturas más antiguas de la cueva, a pesar de las últimas reticencias metodológicas

Pedro Cantalejo (a la derecha), junto a otros arqueólogos, en plena investigación sobre las pinturas rupestres de la Cueva de Ardales. Pedro Cantalejo (a la derecha), junto a otros arqueólogos, en plena investigación sobre las pinturas rupestres de la Cueva de Ardales.

Pedro Cantalejo (a la derecha), junto a otros arqueólogos, en plena investigación sobre las pinturas rupestres de la Cueva de Ardales. / javier flores

El contenido de la investigación publicada el pasado mes de febrero en la revista Science proponía nada menos que un cambio de paradigma en la historiografía del arte en Europa desde su raíz. Una nueva datación realizada en una serie de cuevas prehistóricas de España y Francia retrasaba hasta hace 65.000 años el nacimiento del arte rupestre y atribuía la autoría de las muestras analizadas a los neandertales que precedieron al homo sapiens en el continente. Es decir, por una parte se retrasaba la aparición de las pinturas analizadas hasta 20.000 años en el tiempo y, por otra, se otorgaba al neandertal, extinguido hace 30.000, un protagonismo de primer orden en lo relativo a la creación artística, la abstracción y el pensamiento simbólico. Las tres cuevas españolas incluidas en la investigación fueron las de Maltravieso (Cáceres), La Pasiega (Cantabria) y la malagueña de Ardales, convertidas en objeto de estudio por un equipo multidisciplinar de expertos asociados a instituciones científicas como el Instituto Max Planck (Alemania), el Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia, las universidades británicas de Southampton y de Durham, además de la de Lisboa y las españolas de Alcalá, Barcelona, Isabel I (Burgos) y Cádiz.

La cuestión es que el método empleado, el Uranio-Torio, establece sus dataciones a partir de la desintegración radiactiva del uranio presente en las costras de calcita asociada a las pinturas y permite situar el origen registros inorgánicos de hasta 120.000 años de antigüedad frente a, por ejemplo, los 50.000 a los que puede remontarse el Carbono 14 (aplicable sólo a restos orgánicos); al mismo tiempo, sin embargo, la metodología despierta aún suspicacias entre algunos expertos que la consideran fiable únicamente en determinadas condiciones, por lo que, apenas publicarse aquella investigación, no faltaron críticos que, cuanto menos, pedían prudencia.

El último ha sido el director del Museo de Prehistoria y Arqueología (Mupac) y de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria, Roberto Ontañón, quien acaba de publicar un artículo también en Science en el que sostiene que cuando la técnica se aplica, "como es el caso", en muestras pequeñas o costras muy finas de granitos de calcita "es muy difícil tener fiabilidad en la muestra" por varios motivos. Ontañón, en declaraciones recogidas ayer por Efe, sostiene que, por lo tanto, es más que probable que las pinturas no sean tan antiguas. Sin embargo, curiosamente, donde sí hay un mayor grado de fiabilidad es en Ardales. Y esto podría contribuir a que la cueva malagueña cobrara una mayor singularidad como cuna real del arte.

En su análisis, Ontañón revisa los factores de corrección aplicados por el físico del Instituto max Planck D. L. Hoffmann y concluye que hay una elevada probabilidad de que las pinturas no sean tan antiguas como se estableció, "casi con total seguridad en La Pasiega y muy probablemente en Maltravieso". Sin embargo, en el caso de Ardales, "la fiabilidad de las fechas es mucho mayor". Pero quien termina de disipar las dudas es el director del yacimiento de la Cueva de Ardales, quien reveló ayer a Málaga Hoy que las pinturas han sido sometidas a una nueva datación con la misma técnica y que los datos arrojados son exactamente los mismos: "Hemos repetido las mediciones y, según los resultados, los primeros eventos relacionados con el arte rupestre en la cueva tuvieron lugar hace entre 63.000 y 64.000 años, por lo que sin más remedio son de origen neandertal. El segundo evento se remonta a hace 45.000 años, el tercero a 36.000, el cuarto a 25.000 y a partir de aquí se suceden otros en una línea que termina hace 14.000 años".

De esta forma, el descubrimiento presentado en febrero queda confirmado punto por punto. "Hablamos de un sistema de medición que podría datar elementos en un abanico de entre 40.000 y hasta 250.000 años. ¿Cuál es el problema? Parece que no hay ninguno". Según Cantalejo, si la investigación de la Cueva de Ardales ofrece mayor fiabilidad es, de hecho, "porque quienes hicieron las mediciones aquí fueron directamente los técnicos del Instituto Max Planck, la mayor autoridad mundial en este tipo de investigaciones científicas". Y recuerda que el artículo publicado ahora en Science "no es en sí una investigación, sino una valoración. La única manera de refutar los datos obtenidos en la primera medición sería hacer otra en los mismos términos que arrojara datos distintos. Pues bien, la hemos hecho y resulta que son los mismos". Para Cantalejo, no hay duda: "El origen del arte europeo está aquí. Cerca de África, no en el norte". Mal que les pese a algunos.

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