Cultura

Amores clandestinos

Drama, España, 2014, 88 min. Dirección y guión: Mikel Rueda. Fotografía: Kenneth Oribe. Intérpretes: Adil Koukouh, Germán Alcarazu, Ramón Agirre, Álex Angulo, Elena Irureta, Ana Wagener.

Lejos del bienintencionado sensacionalismo guerracivilista de su primera película (Estrellas que alcanzar), el segundo largo de Mikel Rueda nos reconcilia al menos con ese hándicap endémico del cine español a la hora de acercarse a los jóvenes y adolescentes (y trabajar con actores no profesionales), a lo que cabe sumar aquí el elemento cultural y sexual (se trata, a la postre, del despertar de un amor homosexual), que hacen de esta A Escondidas una pequeña y saludable anomalía dentro de la producción actual.

En formato panorámico y con el grano del Super16mm, A Escondidas se adentra también en el paisaje urbano de Bilbao para ofrecer una variante indie de esos jóvenes desconcertados que tan bien nos ha enseñado, por ejemplo, el cine de Gus Van Sant y sus decenas de imitadores en lo que llevamos de siglo. Hay aquí, por tanto, una cierta voluntad lírica entre el registro realista y la temática social (la inmigración, el racismo, la intolerancia, el sectarismo, etc.), materializada en cámaras lentas, momentos videoclip o secuencias de vuelo libre.

Otra cosa es ya el modo narrativo, porque es ahí donde la apuesta de Rueda se muestra más torpe y descompensada, intentando descomponer y recomponer un puzzle temporal en el que las escenas se quedan a medias, las ideas se pierden por el camino y la intensidad que supuestamente ha de unir las miradas, el deseo y los cuerpos de sus dos jóvenes protagonistas quedan diluidas entre la acumulación de acontecimientos y peripecias urbanas.

Quisiéramos reconocer también en la película una actualización de aquel cine de Eloy de la Iglesia en plena Transición, pero mucho me temo que su posmodernidad sobrevenida acaba por hacerle un flaco favor a los arrojos de valentía de una cinta que quedará más para los estudios académicos que para la Historia. Y que quedará también como la última presencia de Álex Angulo en la pantalla.

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