Cultura

Almodóvar con vistas a Hollywood

  • Con el cineasta manchego, Banderas llegó a hacer cinco películas que llamaron la atención de la industria norteamericana

Han pasado 21 años de la última experiencia pero el tándem Banderas-Almodóvar sigue funcionando. El malagueño se encuentra estos días concentrado en su finca de Marbella para el rodaje junto al manchego de La piel que habito, su sexto largometraje juntos. "Tengo la sensación de que no ha pasado tanto tiempo", aseguraba Banderas recientemente. Actor y director iniciaron su relación en 1982, cuando éste le ofreció el papel de Sadec en Laberinto de pasiones. Luego interpretaría a un alumno de la escuela de tauromaquia en Matador (1985) -por la que fue candidato a los Goya-; a un atribulado homosexual en La ley del deseo (1986); y a un joven apabullado con la seducción femenina en Mujeres al borde de un ataque de nervios (1987), para terminar compartiendo con Victoria Abril Átame (1989) -que le valió otra nominación de la estatuilla española -.

Por aquellos años, a Banderas ya se le empezaba a despegar la etiqueta de actor de provincias y los años 90 le abrirían las puertas de Hollywood, con un rocambolesco episodio con Madonna. La cantante solicitó los favores interpretativos del malagueño para su película En la cama con Madonna (1991). La provocación estaba servida y el actor no desaprovechó el tirón.

Vista su trayectoria americana nadie diría que el malagueño comenzó a hablar inglés a los 31 años. En 1993 se besaba nada menos que con Tom Hanks en Philadelphia. Con el sida como telón de fondo, la cinta obtuvo dos Oscars: Mejor Actor para el norteamericano, y mejor Canción Original, compuesta por Bruce Springsteen. También en el 93, Banderas trabajó en La casa de los espíritus, junto a Jeremy Irons y y Winona Ryder, y dos años después volvió a participar en otra película basada en una novela de Isabel Allende, De amor y de sombras; compartió reparto con Tom Cruise y Brad Pitt en Entrevista con el vampiro. Y por Evita (1996) fue nominado al Globo de Oro. En 1998 se puso por primera vez el antifaz del Zorro, para el cual se preparó a conciencia con espadas reales y aprendiendo a montar a caballo. El éxito de su primera entrega (incluida otra nominación al Globo de Oro) provocó la secuela de 2005, titulada La leyenda del Zorro.

Banderas (que se suele doblar a sí mismo en español) puso en 2003 la voz por primera vez al gato con botas de Shrek. El éxito fue tal que lo volvieron a llamar para la tercera entrega del monstruo verde de Dreamworks y para la última, estrenada este mismo año. Acostumbrado a los retos, se volvió a poner detrás de un micrófono, esta vez para cantar en la banda sonora.

Ese mismo año le llegó uno de los momentos profesionales que más satisfacciones le ha dado: su regreso al género musical, en Broadway, con el papel principal de Nine de Maurey Yeston, basado en la película de Fellini. Su buen hacer le hizo merecedor de los premios Outer Critics Circle y Drama Desk, y la nominación al Premio Tony al Mejor Actor -privilegio que compartió con Paul Newman, por su interpretación en Our Town-. Las buenas críticas en el estreno motivaron al actor a ampliar en seis semanas su compromiso en el musical.

Una de sus mayores debilidades, la escena en estado puro, le llevará "en septiembre u octubre" del año que viene de nuevo a Broadway, con una versión de Zorba el griego, según confirmó su hermano, Francisco Javier. "El teatro es lo que realmente disfruta. Lo que pasa es que el cine da más dinero", añade el familiar. Antes, con su productora Green Moon seguirá apostando por los nuevos talentos con el filme de acción Día roto, dirigido por Néstor F. Dennis que comenzará a rodarse este octubre. Suma y sigue.

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