Presentación del libro 'El cambio andaluz' en Cádiz Dos rivales, dos amigos y un aviso compartido contra el exceso de confianza en política

  • Luis Pizarro (PSOE) y Antonio Sanz (PP) analizan con más coincidencias que diferencias las conclusiones de Juan Manuel Marqués en su libro ‘El cambio andaluz’

Ayer por la tarde a Susana Díaz se le tuvo que caer mil veces todo lo que tuviera en las manos. Los papeles, el móvil, las llaves de su casa y hasta la sartén, si es que le dio por adelantar la cena. Todo rodando por el suelo una y otra vez. Porque, sin estar presente, su nombre y su figura política marcaron de calle el acto de presentación en Cádiz del libro El cambio andaluz. Cómo perdió el poder el PSOE de Susana Díaz, editado por Almuzara y escrito por el periodista gaditano Juan Manuel Marqués Perales, subdirector de Publicaciones del Grupo Joly.

Quiso el autor arroparse en el acto de ayer con dos pesos pesados de la política andaluza y gaditana durante las últimas décadas como son Luis Pizarro (PSOE) y Antonio Sanz (PP). Ambos, animales políticos incontestables, rivales políticos inconfundibles pero amigos políticos innegables, analizaron durante más de hora y medio el histórico cambio vivido en la Junta de Andalucía tras las elecciones autonómicas del pasado 2 de diciembre, pero con múltiples referencias al pasado bipartidista común y también mirando de reojo a las elecciones generales del próximo 10 de noviembre.

En un diálogo conducido por David Fernández, director de Diario de Cádiz y que elogió la trayectoria profesional del autor del libro, Pizarro y Sanz demostraron, posiblemente sin querer, que hay más cosas que les unen que les separan al menos cuando se habla de política, que no de ideología.

Y ambos llegaron a una conclusión clara: el PSOE perdió Andalucía, entre otros factores, por su exceso de confianza. En este contexto Pizarro hizo hincapié en el error de adelantar las elecciones andaluzas varios meses, recordó que ya en 2015 pasó algo igual –"cuando se tenía los Presupuestos aprobados y sin que se explicara bien esa decisión al electorado"– y también criticó el optimismo generalizado que había en el PSOE antes del 2-D al ver todas las encuestas que se iban editando, tanto propias como ajenas.

Y Antonio Sanz incluyó otros errores también teñidos de exceso de confianza que atribuyó personalmente a Susana Díaz. "Ir de sobrado siempre se paga caro y ella quiso liderar un proyecto personal basado en el hiperliderazgo, queriendo irse de esta tierra y minusvalorando a Andalucía", reflexionó.

Y esa advertencia compartida sobre el exceso de confianza tuvo una versión retro recordando lo que pasó en las andaluzas de 2012 y otra futurista sobre lo que puede suceder en las generales del 10-N. Porque Pizarro y Sanz coinciden en que el PP de Javier Arenas también estaba totalmente convencido de su triunfo electoral hace siete años pero Griñán terminó conservando la Presidencia de la Junta gracias a las repercusiones de la reforma electoral impulsada por Rajoy, gracias también a una campaña electoral en la que los socialistas tuvieron, entonces sí, la ayuda esencial de los sindicatos y gracias también a un exceso de confianza en las filas populares.

Y sobre lo que puede pasar el 10-N, el más claro fue Antonio Sanz: "Ojo con los excesos de confianza. Le pasó a Susana Díaz adelantando las elecciones y, quién sabe, igual le pasa ahora algo parecido a Pedro Sánchez. Porque la política ha cambiado y ahora las campañas sí influyen mucho en el escrutinio final, tanto que hay gente que incluso cambia de voto cuando se está dirigiendo al colegio electoral", reflexionó.

Luis Pizarro dijo que no quería entrar en profundidad sobre los cambios vividos en el PSOE en los últimos años y Antonio Sanz reconoció que le costaba hablar de un partido que no era el suyo. Pero ambos hablaron. Con elegancia, eso sí, pero hablaron. De esta manera Luis Pizarro elogió el proceso exprés que siguó el PSOE andaluz para que Chaves fuera relevado por Griñán, pero dejó entrever que ahora no se echan tantas horas diarias a la política como sucedía en sus tiempos.

Antonio Sanz, por su parte, es partidario de diferenciar entre dos Partidos Socialistas: el que había antes y después de las dimisiones de Felipe González y Manuel Chaves. "El primer PSOE era una apisonadora, en el buen sentido de la palabra, porque lo ganaba todo y era omnipresente; al otro PSOE, al de después, le afectó la corrupción, Zapatero, la inercia y el creerse invencibles".

En sus intervenciones, en las que elogiaron la ecuanimidad del libro escrito por Juan Manuel Marqués, los que fueran muchos años números dos respectivos del PSOE y del PP en Andalucía también coincidieron al querer darle un barniz de normalidad democrática al relevo vivido recientemente en el Gobierno andaluz. "Esto era algo que algún día tenía que ocurrir", dijo Sanz. Y Pizarro asintió poco después: "Era algo que iba a suceder antes o después", dijo al mismo tiempo que se preguntaba en voz alta si todo seguiría igual en el caso de que las elecciones andaluzas y generales hubieran coincidido el 28 de abril.

En un salón de actos de la sede de la Asociación de la Prensa de Cádiz (APC) abarrotado, donde no hubo presencia de susanistas pero sí de pedristas y de pizarristas de toda la vida, los intervinientes tuvieron tiempo incluso de sacar varias carcajadas al público. Sanz, por ejemplo, al hablar de las modas que hay últimamente en política, desveló que unas monjas le escribieron una carta para contarle que en unas elecciones anteriores habían decidido votar a Podemos pero que ahora se habían disculpado por ello asegurando que ya no lo harían más. Y Luis Pizarro recurrió a la ironía cuando se le preguntó si era partidario de que Susana Díaz dimitiera o continuara en su cargo al frente del PSOE andaluz: "Yo no voy a decirle lo que tiene que hacer, entre otras cosas porque seguro que ella haría todo lo contrario a lo que yo dijera".

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