Tribunales Cádiz

A juicio el Padre Pepe por estafar 285.000 euros a 40 ancianos de la residencia El Santísimo de Medina

  • La Fiscalía pide para él y para el administrador contable del centro seis años de cárcel

Un usuario accede a la residencia El Santísimo de Medina, en 2009. Un usuario accede a la residencia El Santísimo de Medina, en 2009.

Un usuario accede a la residencia El Santísimo de Medina, en 2009. / Julio González

En septiembre de 2009, la localidad gaditana de Medina Sidonia fue el escenario de una noticia que acaparó titulares en medios regionales y nacionales. Los entonces gestores de la residencia El Santísimo, José Herrera Pérez-Blanco, más conocido como Padre Pepe, y Manuel Maeztu Vargas, eran detenidos por la Guardia Civil por apropiarse del dinero de numerosos ancianos que estaban internos.

En aquellos momentos, los dos responsables del centro formaban parte de la Asociación Benéfica y Católica Obreros de la Cruz, una comunidad religiosa que, desde su desembarco en la comarca de La Janda en los años 90, contó con mucho apoyo de las diferentes administraciones públicas, pero nunca del Obispado de Cádiz y Ceuta.

Hoy, once años después de su arresto, los que fueron encargados de El Santísimo se encuentran a pocos meses de rendir cuentas ante la Justicia. El próximo mes de abril se sentarán en el banquillo acusados de estafar a cuarenta ancianos -algunos de ellos ya fallecidos- 285.776,46 euros entre los años 2004 y 2009. La Fiscalía pide para cada uno de ellos seis años de cárcel.

Tal y como recoge el escrito de calificación fiscal, el Padre Pepe, presidente de Obreros de la Cruz, y Manuel Maeztu, jefe de administración y contable de la residencia, dispusieron de los fondos que las personas internas tenían en sus cuentas bancarias y sacaron directamente el dinero sin autorización de sus titulares, familiares o tutores.

En concreto, precisa el fiscal, Manuel Maeztu poseía las claves de firma electrónica para la realización de las operaciones bancarias mientras que el Padre Pepe era plenamente consciente de las irregularidades que cometía el primero en tanto que le daba cuenta de todos los movimientos realizados, tales como cobros o reintegros. 

Los procedimientos utilizados por los acusados para deducir sumas de dinero que alcanzaron casi los 300.000 euros fueron dos. En primer lugar, cobraban en numerosas ocasiones el 100% de la pensión de los residentes cuando muchos de ellos ocupaban plazas concertadas y solo debían abonar el 75% de la misma.

En segundo lugar, distraían importantes cantidades de dinero de los ancianos mediante reintegros en cuenta a favor de la Asociación Obreros de la Cruz (en ventanilla o por internet, vía electrónica), cuyos conceptos no estaban definidos y justificados o bien no tenían relación con el titular de la cuenta, por ejemplo, pagos por teléfono o autopistas. En otras ocasiones, incluso, realizaban reintegros en fechas posteriores al fallecimiento de los titulares de la cuenta en cuestión.

Los encausados llevaban a cabo estas operaciones con total libertad, toda vez que disponían de las firmas electrónicas de las cuentas bancarias de los mayores. Es más, el fiscal destaca que el Padre Pepe figuraba en muchas veces como segundo titular o persona autorizada en dichas cuentas.

Un intento de destrucción de pruebas

En mayo de 2009, los Obreros de la Cruz fueron desahuciados por orden del juez de la residencia El Santísimo de Medina por no pagar el alquiler a la empresa que había comprado el inmueble. Perdieron así la gestión del centro, que pasó a la ONG Mensajeros de la Paz, organización que actualmente sigue al frente de la misma.

Según expone la Fiscalía en sus conclusiones provisionales, la noche anterior al desahucio, Manuel Maeztu retiró toda la documentación referente a la administración de Obreros de la Cruz y la introdujo en una furgoneta que había alquilado. Sin embargo, ese vehículo fue finalmente encontrado en Medina con toda la información en su interior.

Los Obreros de la Cruz, precisa el fiscal, contaban con su propia cuenta bancaria. Asimismo, el Padre Pepe aparecía como apoderado en otras dos cuentas de la Asociación Benéfica Misioneros de la Cruz de San Vicente Paul. 

La entidad Obreros de la Cruz se ha visto inmersa en varios escándalos. Además de esta causa por estafa y de sus numerosos impagos, que acabaron por apartarla de la gestión de El Santísimo, en noviembre de 2002, tanto el Padre Pepe como otro miembro del colectivo, el 'hermano Guillermo', fueron detenidos por la Guardia Civil tras la denuncia por abusos deshonestos y agresión sexual presentada contra ellos por un ex trabajador del centro.

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