Promoción inmobiliaria

El desembarco de un gigante del ladrillo

  • Vía Celere, convertida en la segunda inmobiliaria del país, se abre camino en la provincia desde Rota y mira a la costa

José Ortiz, responsable de Vía Celere en Andalucía José Ortiz, responsable de Vía Celere en Andalucía

José Ortiz, responsable de Vía Celere en Andalucía / Lourdes de Vicente

Justo antes de la crisis, en el año 2007, un madrileño de 37 años, Juan Antonio Gómez-Pintado, hizo el que parecía ser el negocio de su vida: vendió su inmobiliaria familiar, Agofer, muy circunscrita a Madrid, al potente grupo Sando por 220 millones.

Al año siguiente estalló la burbuja, pero Gómez-Pintado no se había ido. Estaba allí, pero no estaba allí. Con la operación de Sando había montado una nueva firma, Vía Celere, y , eso sí, había escapado del estallido. Se fue con los ladrillos a los mercados emergentes, a Brasil y a Rumanía. No regresó hasta que el panorama no se hubo despejado. Y regresó como una inmobiliaria pequeña, muy lejos de los números de las grandes que iban saltando por los aires una por una. Pero capeó el temporal con un nuevo nicho de negocio, buscando otra forma de vender casas.

Diez años después, en 2017, hizo el otro negocio de su vida. Vendió Vía Celere al fondo de inversión Varde Partners por 90 millones. Era menos de por lo que había vendido la inmobiliaria familiar, pero este fondo de capital riesgo con sede en Minneapolis compró con un mandato: crecer. En poquísimo tiempo, bajo la presidencia de Gómez-Pintado, cargo del que dimitió el pasado verano, Vía Celere ha crecido y ya va por las 3.300 viviendas entregadas:20 promociones en Andalucía y unas 80 en España.

“Tenemos un modelo de innovación y sostenibilidad”, cuenta José Ortiz Pereira, director territorial Sur, que viene a presentarse en sociedad en la provincia. Porque Vía Célere acaba de poner los ojos en Cádiz. Se estrena con una promoción en Rota no muy grande, de “ciento y pico” viviendas, pero que esperan que no sea la última. “Llevaba tiempo detrás de Cádiz. Teníamos un plan de negocio para Sevilla y otro para Málaga, son diferentes, cada plan es distinto en cada territorio. Nos quedaba Cádiz. El suelo que encontramos en Rota nos permitía trabajar pensando en un producto para sevillanos, nacional, pero también con posibilidades para los americanos de la Base que alquilan. Lo que buscamos son espacios habitables personalizados y luego zonas comunes, con clubes, que permitan la convivencia vecinal”.

De momento, de la primera apuesta parece que han salido bien, con un 25% de la promoción vendida antes del verano. Ahora van a por más y las localidades que se le vienen a la cabeza son Zahara y Conil, “que son paraísos. Pero lo haremos en función del suelo que haya. Si es un paraíso queremos que siga siéndolo. Nunca trabajamos sobre suelo planificado. La fórmula es trabajar rápido. Sólo nos interesa suelo en el que podamos trabajar ya”.

Tampoco cualquier suelo. Por ejemplo, Vía Celere reconoce que no le interesa en principio Jerez o San Fernando porque los precios son demasiado bajos. “Hablamos de 1.300 euros el metro cuadrado, un margen estrecho para asumir riesgos en un mercado muy amplio”.

Tampoco se plantean Cádiz porque, sencillamente, no hay suelo. Las preferencias están en suelos bien posicionados y, a partir de ahí, trabajar en un producto mirando al cliente. “Estamos acostumbrados en Málaga a trabajar con el público extranjero. Por ejemplo, los noruegos no tienen pasillos en sus casas. Si quieres buscar ese mercado, elimina los pasillos”. Tampoco teme al mercado británico. “Del Brexit tememos la incertidumbre, pero el cliente inglés ha seguido llegando, con la diferencia de que buscaba financiación en España en vez de hacerlo en Inglaterra”. Tampoco teme al mercado, que dice que está maduro, lo que sirve de parapeto para no cometer los errores de la burbuja, una sociedad desbocada acudiendo a por su casa en propiedad al banco. Un cóctel explosivo.

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