Abusos sexuales a menores Abusa sexualmente de su prima de 13 años después de ofrecerle cocaína

  • La Audiencia Provincial de Cádiz condena en firme al pederasta a cinco años de prisión

Palacio de Justicia de Cádiz, donde se celebró el acto de conformidad. Palacio de Justicia de Cádiz, donde se celebró el acto de conformidad.

Palacio de Justicia de Cádiz, donde se celebró el acto de conformidad. / Julio González

L., de 13 años de edad, fue consciente de lo que ocurrió la madrugada del 12 de octubre de 2018, pero se quedó paralizada, en estado de shock. Por esa razón, no pidió ayuda. No pudo reaccionar cuando su primo de 34 años abusó sexualmente de ella.

Hoy, transcurrido prácticamente un año de lo sucedido, la Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado al hombre a cinco años de prisión, una pena firme y aceptada en tanto que el pederasta confesó ser el autor de los hechos por los que venía siendo acusado.

La resolución judicial, de la que ha sido ponente la magistrada María Inmaculada Montesinos, da por probado que la menor y su primo mantenían una “estrecha relación” pese a su diferencia de edad. De hecho, a veces él se quedaba a dormir en la casa donde la niña vivía con su madre. En tales ocasiones, dormían en camas separadas pero dentro de la misma habitación.

El día 12 de octubre, sobre las 0:30 horas, el ahora condenado acudió al domicilio de su tía con objeto de pasar allí la noche. Tras saludar a su tía, que ya estaba acostada en su dormitorio, se dirigió al de su prima en compañía de ésta, pues fue ella quien le abrió la puerta.

Una vez dentro, prosigue la sentencia, el procesado invitó a L. a consumir cocaína. Ella lo rechazó pero él sí consumió. A continuación, empezó a darle un masaje en la espalda a su prima, quien había tenido una pelea algunos días antes y tenía dolores. Con dicha finalidad, L. se despojó de la camiseta del pijama y se quedó en sujetador y pantalones tumbada boca abajo sobre su cama.

Mientras la masajeaba, el adulto ofreció a la menor proseguir por la zona de las nalgas. Ella se negó y, sin protestar, él continuó el masaje por la espalda.

Transcurrido un rato y pensado que la niña estaba dormida, el pedófilo le bajó los pantalones del pijama y la ropa interior para realizarle tocamientos en sus partes íntimas al tiempo que se masturbaba con la otra mano. Después, rozó con su pene los glúteos de la menor y eyaculó en su espalda. Finalmente, limpió a su prima y a sí mismo un con papel higiénico que se encontraba en el dormitorio.

Tal y como detalla la resolución judicial, “durante todo ese tiempo, la víctima estuvo consciente y solamente adormilada, pero se quedó paralizada y en estado de shock, motivo por el que no pidió ayuda y no se volvió cuando su primo se retiró a su cama a dormir”.

Como consecuencia de los hechos narrados, L. no sufrió lesiones físicas, no obstante, presenta problemas emocionales o traumáticos a niveles clínicamente significativos “de carácter grave”, con sintomatología ansiosa y depresiva. Es más, a raíz de este episodio la niña ha llevado cabo intentos autolíticos que han determinado su derivación a la fase de tratamiento especializado del Programa de Evaluación y Tratamiento de Menores Víctimas de Violencia Sexual.

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