San Fernando | Asociación de Voluntarios Isleños Exprotec Viviendas más seguras para nuestros mayores

  • Este equipo de voluntarios 'profesionales' desarrolla un proyecto de ayuda a personas mayores con pocos recursos

Uno de los fontaneros de la Asociación de Voluntarios Isleños arregla el calentador de una vivienda. Uno de los fontaneros de la Asociación de Voluntarios Isleños arregla el calentador de una vivienda.

Uno de los fontaneros de la Asociación de Voluntarios Isleños arregla el calentador de una vivienda. / D.C. (San Fernando)

"Hemos atendido a un hombre mayor que estaba sin usar agua caliente porque no le funcionaba el calentador. Pensaba que ya no le servía y al revisarlo vimos que tenía una avería mínima que era fácil de arreglar. Se puso a llorar". Manuel Santiago, presidente de la Asociación de Voluntarios Isleños (Exprotec), habla de uno de los casos a los que la entidad responde gracias a su proyecto solidario.

La idea es sencilla: muchas personas mayores viven en casas que no son seguras y sus recursos económicos nos les permiten arreglarlas, por eso necesitan una mano. La Asociación de Voluntarios Isleño presta esa ayuda. "La intención es evitar accidentes domésticos que pueden tener un desenlace nefasto para estas personas", comenta Santiago.

Una losa levantada, un enchufe fuera de sitio o un radiador con una mala conexión pueden ser catastróficos. "Acudimos a los hogares de los mayores de 65 años con poco poder adquisitivo y vemos qué desperfectos hay, qué podemos hacer. Desde la colocación de asideros en un baño hasta las gestiones para cambiar un baño por una placa de ducha o las gestiones para una pensión o ayuda", detalla.

Para ello cuentan con voluntarios profesionales, electricistas, albañiles, fontaneros o asistentes sociales. "No se trata de hacer una chapuza, por eso buscamos voluntarios profesionales", explica. Ahora cuentan con la colaboración, por ejemplo, de un ingeniero informático.

La intención es hacer a estas personas la vida más agradable. "Sacaron España para adelante en su momento y ahora están abandonados por la comunidad. Muchas veces su casa es como una cárcel", lamenta el presidente de Voluntarios isleños, que forman antiguos integrantes de Protección Civil. Hasta una acción simple como cambiar una bombilla se les hace imposible. Los voluntarios de esta entidad ponen una nueva, incluso de bajo consumo. Provienen de donaciones de particulares o empresas que ponen su granito de arena.

"No pedimos dinero, no lo queremos. Solicitamos materiales, elementos (bombillas de bajo consumo, cemento, mortero, grifos, enchufes, calentadores) y herramientas para los trabajos que hacemos o que la persona lleve el dinero a la tienda que pueda proveernos a nosotros", señala Manuel, que insiste en animar a los ciudadanos, a los comercios y la industria isleña y a las administraciones a que cooperen con Viviendas Seguras. Los interesados pueden poner en contacto con el grupo en el teléfono 653224458.

El proyecto contempla además el asesoramiento a los mayores para hacer de su casa un lugar más seguro: con pasamanos en los pasillos o con la retirada de estanterías que estén a la altura de la cabeza, por ejemplo. También el acompañamiento –dos amas de casa se encargan de ello– a los ancianos para ir al médico, al banco o a otras gestiones, incluso horas de respiro para los familiares que cuidan a personas mayores y discapacitados para que tengan unas horas para salir y despejarse.

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