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Hallan más vínculos entre los crímenes neonazis y la Inteligencia alemana

  • Los medios aseguran que un agente encubierto de la BfV estuvo cerca de la escena de seis de los asesinatos y que una vez que el infiltrado fue suspendido en 2007 terminó la ola de homicidios.

La investigación de la serie de crímenes neonazis descubiertos el fin de semana en Alemania compromete cada día más a las fuerzas de seguridad: un agente encubierto del servicio secreto estuvo presente en seis de los 10 asesinatos que se atribuyen a la célula extremista, según indicios publicados ayer. 

La noticia abre aún más sospechas sobre la Inteligencia alemana, que durante más de 10 años no impidió al trío de neonazis matar a nueve inmigrantes y una policía en diferentes puntos del país,  sin identificar a los asesinos hasta el pasado fin de semana. 

La "escandalosa situación" crea "más preguntas que respuestas",  admitió la ministra de Justicia, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger. "Lo que realmente me preocupa es: ¿las redes de extrema derecha bien establecidas en Alemania son más de los que se pensaba hasta ahora?". 

En el ojo del huracán está la Oficina Federal de Protección a la  Constitución (BfV), un órgano dependiente del Ministerio del Interior encargado de vigilar actividades terroristas y con múltiples infiltrados en sectores extremistas, incluyendo el neonazi. 

Según reveló ayer el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, un agente encubierto de la BfV de Hessen estaba en el cybercafé donde los neonazis mataron a un inmigrante turco en abril de 2006. La Policía lo identificó porque fue el único testigo que no se presentó a declarar. 

El diario Bild aseguraba que el mismo infiltrado estuvo cerca de  la escena del crimen en otros cinco asesinatos y apunta otro dato  alarmante: después de que el agente fuera suspendido en 2007 terminó la ola de crímenes. 

El papel de los enlaces e infiltrados es de por sí polémico. Uno  de ellos, Tino Brandt, fundó en 1998 el grupo extremista Thüringer Heimatschutz, convirtiéndose en jefe de una organización que él mismo debía vigilar mientras recibía dinero del Estado. 

También a ese grupo pertenecía el trío de neonazis sospechoso por los 10 asesinatos, formado por dos hombres que aparecieron muertos el 4 de noviembre y por una mujer que se encuentra en custodia policial. Un cuarto cómplice fue detenido el domingo. 

¿Cómo pudieron actuar durante 13 años en todo el país sin provocar sospechas si ya habían sido identificados como extremistas en 1998? ¿Estaba al tanto de los crímenes la BfV, como indica la presencia de un agente en varios crímenes? ¿Hubo negligencias o, directamente, complicidad? 

Mientras, los investigadores creen que el trío contó con más  cómplices, ahora en busca y captura. "Hay pruebas de que hubo otros cómplices. No quiero decir más", señaló ayer el diputado socialdemócrata Thomas Oppermann, jefe del gremio parlamentario para el control de la Inteligencia. "Los cómplices deben ser investigados y castigados con dureza". 

La Policía también investiga la implicación de la célula en otros  crímenes hasta ahora sin resolver, incluyendo el atentado con bomba que en 2004 dejó 22 heridos en un barrio inmigrante de Colonia.

Para responder a esas preguntas, una comisión investigará durante los próximos tres meses el papel de la BfV. Un ex juez del Tribunal Supremo de Alemania dirigirá la investigación para esclarecer la eventual relación de los servicios de observación interna del Estado de Turingia con esta célula terrorista, anunció ayer el Ministerio del Interior de ese Land.

El titular del Interior de Turingia, el cristianodemócrata Jorg Geibert, calificó a Gerhard Schafer, de 74 años, como "experto neutral", sobre todo por su labor como asesor de la Comisión Parlamentaria para el Control de los Servicios Secretos (PKG).

El objetivo de esta investigación es esclarecer la actuación de la Oficina Federal de Protección de la Constitución y las respectivas oficinas regionales.

Con el país conmocionado por la peor serie de crímenes de ultraderecha de las últimas décadas, los mil delegados de la Unión  Cristianodemócrata de Angela Merkel (CDU) que participaban en el congreso del partido en Leipzig apoyaron ayer por unanimidad la iniciativa de la canciller para ilegalizar el neonazi Partido  Nacional Democrático (NPD). 

El Tribunal Constitucional alemán frenó ya en 2003 un intento de ilegalizarlo debido precisamente a la gran cantidad de infiltrados en su cúpula, pero Merkel pidió ahora a su partido estudiar formas alternativas de volver a intentar el veto. 

El camino para una posible ilegalización promete ser largo y  complejo: el propio ministro del Interior, Hans-Peter Friedrich,  repitió ayer sus reparos. Una ilegalización "implica un riesgo, porque durante muchos años perderíamos la visión de lo que ocurre en el motor interno del  partido", dijo el ministro de la Unión Cristianosocial (CSU) a la cadena ZDF.

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