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Sampaoli está en la diana

  • La dolorosa derrota ante Croacia deja al técnico albiceleste en el centro de las críticas en Argentina

Samapaoli en el partido ante Croacia. Samapaoli en el partido ante Croacia.

Samapaoli en el partido ante Croacia. / EFE

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La crisis de la selección argentina en el Mundial de Rusia tiene un nombre por encima de todos y no es el de Lionel Messi o Willy Caballero, sino el de Jorge Sampaoli. El entrenador perdió ya el crédito de los hinchas, de la prensa y, peor aún, tal vez también de los propios jugadores y directivos.

En sus dos partidos en el Mundial de Rusia, Argentina reflejó fielmente el desconcierto que emana de su propio cuerpo técnico. Los cambios permanentes que aplicó en cada entrenamiento y entre cada partido, cuando ya era evidente que no había más margen para las pruebas, acabaron por marear a un equipo del que todavía no se entiende a qué pretende jugar.

La AFA negó la opción de que el técnico fuese destituido antes del tercer partido en Rusia

Desde que debutó como entrenador el 1 de junio de 2017 con un contrato de cinco años hasta Qatar 2022, Sampaoli acumuló miles de kilómetros en varios viajes a Europa, se reunió una y otra vez con los jugadores convocados y no convocados y probó todo tipo de futbolistas y sistemas tácticos. Dos, tres o cuatro defensas; de un mediocampo sin marca o a un doble cinco; de un Messi más retrasado a un Messi más adelantado... y así una larga lista de etcéteras. Los esquemas parecían, como dijo alguna vez el ex entrenador César Luis Menotti, una guía telefónica: 4-2-3-1, 4-3-3, 3-3-3-1, 2-3-4-1...

Así como cambiaron los esquemas, también se modificaron en forma permanente los intérpretes. En sus 13 partidos con Argentina probó 13 alineaciones distintas y convocó a 59 futbolistas distintos. Jamás repitió el mismo once y todo indica que en el último partido del grupo ante Nigeria, el 26 de junio en San Petersburgo, no romperá esa dinámica.

Tras la caída por 3-0 ante Croacia, Sampaoli asumió la "total responsabilidad" por el resultado y el funcionamiento del equipo. "Yo soy el responsable de tomar las decisiones. La clave de la derrota tiene que ver con responsabilidades mías como entrenador", dijo sin vueltas en una rueda de prensa en la que no quiso cargarle ninguna responsabilidad a Caballero por su error en el primer gol croata ni tampoco a Messi por su deslucida actuación.

Cuando aún quedaban algunos minutos para el final del encuentro en Nizhni Novgorod pero la catástrofe ya estaba consumada, varios hinchas insultaron al entrenador en pleno estadio. Tras el tercer gol croata, incluso, un hincha detrás del banquillo le arrojó una botella, al tiempo que otros escupieron al técnico, según indicó el diario Clarín.

La prensa argentina también fustigó al técnico y habló de "papelón", "vergüenza" y "catástrofe". Y a nivel internacional, los comentarios no fueron más benévolos. "Argentina es hoy una caricatura de equipo, sin ningún concepto trabajado ni nada que honre mínimamente este deporte", resaltó el diario Sport.

Pero el principal problema que parece tener el entrenador ahora mismo está en el vestuario. Agüero, quien fue reemplazado ante Croacia en el comienzo del segundo tiempo, no pudo ocultar su fastidio con el entrenador tras el encuentro y protagonizó un exabrupto que añadió más leña al fuego. "Que diga lo que quiera", dijo el Kun en alusión a Sampaoli y tras una pregunta ciertamente algo capciosa de un periodista. ¿Su hartazgo con el entrenador será también el de otros jugadores?

Los problemas futbolísticos argentinos exceden largamente a Sampaoli. El ex entrenador de la selección chilena se convirtió en el tercer entrenador albiceleste en la eliminatoria sudamericana tras las salidas de Gerardo Martino y Edgardo Bauza y asumió el cargo en medio de la urgencia por lograr la clasificación. Pero también es cierto que lleva ya un año de trabajo y, más que brindar estabilidad y aportar soluciones, sólo profundizó los problemas.

Y mientras tanto, la selección argentina parece haber ingresado, como otras veces, en una espiral autodestructiva. Desde la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se apresuraron a desmentir tajantemente los rumores sobre un pedido de los jugadores para que Sampaoli no dirija el tercer encuentro del Mundial y asuma en su lugar Jorge Burruchaga, el mánager del seleccionado, en una solución a la española.

En cambio, desde AFA planificaron que Argentina entrenara con normalidad en su búnker de Bronnitsy a las 16:00. Aunque unos minutos después, al saberse que el horario coincidía con el duelo entre Nigeria e Islandia que puede definir el futuro albiceleste, se decidió adelantar la práctica. Un cambio más de última hora.

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