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Importadores de pesca fresca acusan a los inspectores de agravar su crisis

  • Consideran que la rigurosa actuación de ciertos veterinarios del PIF crea demoras y rechazos que no se dan en otros puertos · Temen por el futuro de 50 empresas

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La Asociación de Importadores de Productos Perecederos del Puerto de Algeciras (Aimpa) denunció ayer que el colectivo se está viendo perjudicado por la rigurosa actuación de ciertos inspectores sanitarios que trabajan en el Puesto de Inspección Fronterizo (PIF) de la localidad, que a su juicio está "agravando y potenciando la crisis económica".

Los empresarios aseguraron tras una reunión en el hotel Guadacorte que temen por el negocio de unas 50 empresas y la continuidad de más de 1.000 puestos de trabajo por el excesivo celo con el que veterinarios de Algeciras tratan la mercancía fresca, lo que en su opinión está causando demoras, el desabastecimiento de los mercados y perjuicios económicos para las compañías.

"Reconocemos que desde la inauguración del nuevo PIF de Algeciras, las importaciones de productos perecederos y, concretamente, del pescado fresco, se desarrollan en unas instalaciones de última generación, siendo éstas las más novedosas de la Unión Europea. Son 12 inspectores veterinarios que desarrollan las inspecciones dentro de los parámetros establecidos y con una fluidez aceptable del control de las importaciones diarias", explicó la asociación en un comunicado.

"Pero nos encontramos con la actuación de ciertos inspectores veterinarios que hacen que las inspecciones se demoren considerablemente y se realicen rechazos llevados al extremo que, en circunstancias normales, se solventan con indicaciones por parte del inspector a los importadores al ser éstas de carácter leve y corregible para futuras importaciones", continuó el colectivo en su queja, en el que comentaron que el pescado fresco se captura en las costas mediterráneas y atlánticas por las flotas tradicionales de los países ribereños y por barcos españoles, gracias al acuerdo pesquero entre Marruecos y la Unión Europea. Posteriormente, esta mercancía se descarga en lonjas de puertos españoles y pasan a los mercados al ser un producto apto para el consumo humano y la comercialización en los puertos andaluces, en otros de España, Francia, Italia y del resto de Europa.

"Este mismo pescado, que se captura en los mismos caladeros y que se importa por el puerto de Algeciras no es apto según el criterio de algunos inspectores veterinarios. Es continuo que estos señores interpreten una forma de realizar las inspecciones totalmente desmesurada con respecto a otros PIF nacionales y de la Unión Europea", contó el colectivo, que afirma sentirse obligado a denunciar de manera pública la situación. "Porque en Algeciras sufrimos esta discriminación injusta que tanto afecta a las empresas sin que exista mayor riesgo sanitario en el consumo del pescado fresco", añadió.

"Esta situación de indefensión nos hace plantearnos que el simple criterio de estos funcionarios en la aplicación de protocolos de actuación está causando el desabastecimiento de los mercados y afectando a nuestras empresas españolas, sufriendo grandes perjuicios económicos y precisamente coincidiendo con una época de gravísima crisis", denunció la asociación.

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