Emilio Villalba & Sara Marina | Músicos El medievo cantado a los niños

  • En su segundo álbum pensado para los niños, Emilio Villalba y Sara Marina presentan un paseo por el medievo a través de una serie de historias protagonizadas por un personaje infantil

Emilio Villalba y Sara Marina con la marioneta de la pequeña juglaresa.

Emilio Villalba y Sara Marina con la marioneta de la pequeña juglaresa. / Juan Carlos Vázquez

Llevan años Emilio Villalba y Sara Marina trabajando en el entorno de la música medieval con proyectos diversos, tanto en el terreno de la interpretación como en el del rescate de instrumentos. En 2014 dieron otro paso cuando se plantearon hacer un disco destinado a los niños. “Muchos amigos nos preguntaban si podían ir con sus hijos pequeños a nuestros conciertos. Y les decíamos que por supuesto, e incluso empezamos a poner cartelitos de ‘Reservado para niños’ en la primera fila. Así que decidimos hacer trabajos especialmente dedicados a ellos con piezas más cortitas, arregladas de forma asequible y acompañadas de historias”. Así nació Música para princesas, dragones y caballeros. “Aquello fue un simple compendio de historias medievales”, comenta Sara.

Para su segundo trabajo infantil han ido más allá: “Teníamos la idea clara de mostrar a los niños personas (reales o imaginarias) que se dedicaron a la música y podían contarles algo desde su experiencia vital”. Y Emilio añade: “La Pequeña juglaresa es una marioneta que va conociendo a diversos personajes, a un ciego de romances, a Alfonso X, a una trovadora, a Hildegarda de Bingen, a un constructor de instrumentos… Es una fantasía, una historia sin fronteras ni temporales ni espaciales. Es una niña que viaja por la Edad Media para acabar convirtiéndose ella misma en música”.

El guion es del propio Emilio Villalba, aunque hay pasajes extraídos literalmente de tratados y libros de la época: “Por ejemplo, las recetas que aparecen en el cuento de las monjas las saqué de un tratado medieval sobre recetas curativas. Fray Bermudo habla con algunas frases extraídas de su libro de música. El personaje que explica cómo se lee la música en el cuento de Alfonso X usa una frase sacada de un tratado de clave...” “Sí, y además ese personajes habla con acento sevillano, porque ese relato lo ambientamos en el Alcázar y nos resultó divertido”.

En el proceso de grabación, el trabajo casi duplicó su contenido: “Teníamos el disco preparado para grabar antes de la pandemia, escrito el guion, seleccionadas las piezas, pero no veíamos el momento de hacerlo. Llega la pandemia. Nos ponemos a grabar y surgen más historias. Por eso hicimos dos cedés: el primero era lo que teníamos pensado; el segundo fue surgiendo sobre la marcha”, aclara el músico sevillano. Y su compañera añade: “Surgió la dama de la torre, surgió el tema de la peste, que en un primer momento dudamos de meterlo, porque no sabíamos si iba a dar miedo a los niños, pero luego pensamos que sí, porque vivíamos un momento único, con la pandemia”.

La pequeña juglaresa - Villalba y Marina La pequeña juglaresa - Villalba y Marina

La pequeña juglaresa - Villalba y Marina

La idea de usar una marioneta en escena vino “siguiendo las recomendaciones de algunas madres y nuestra propia experiencia anterior. Los niños necesitan visualizar a la protagonista, que en este caso es una niña, una juglaresa que nos sirve para unir todas las historias. Pensamos que los niños podrían identificarse mejor y motivarse más con la imagen en vivo de ese personaje que es una niña, como ellos, una niña capaz de aprender todas esas cosas”.

Emma Zahonero y Jesús Mendiola, de MV Arte, se encargaron de hacer la marioneta. “Son especialistas en restauraciones antiguas de todo tipo. Y como era un personaje medieval, decidieron hacerlo con técnicas medievales. El aspecto de la cara está basado en algunas vírgenes niñas. Pero además aplicaron todas las técnicas medievales en la fabricación: cortar la madera con hachas, pintarla al temple al huevo, con los pigmentos mezclados en conchas de Santiago, y con articulaciones hechas como en la Edad Media, con cuerdas de hilo. La forma de manipulación es completamente medieval”. El vestuario es de Sara: “Lo hice fijándome en la iconografía. Empecé con patrones de ropa de niños adaptados a la marioneta, haciendo muchas pruebas. La tela es de terciopelo muy antiguo, tiene cien años”.

Todo ello parte además de dibujos y diseños gráficos realizados para el álbum por el propio Emilio Villalba: “El arte gráfico me apasiona desde pequeñito. Queremos darle una identidad, que vean que es un producto nuestro. A los niños les gustan esos dibujitos. A veces algunos padres nos han mandado por mail esos dibujos copiados por los niños. Es emocionante”.

Emilio Villalba Emilio Villalba

Emilio Villalba / Juan Carlos Vázquez

Para la selección musical “partimos de la premisa de no aburrir. Tenían que ser temas que pudieran ser bailados o cantados”, cuenta Sara. “Y luego, el timbre –sigue Emilio–. Como tenemos tantos instrumentos, la riqueza tímbrica, el color, es esencial. Buscamos variedad de sonoridades y colores en escalas, ritmos..., tenemos dos saltarelos, una cantiga de Santa María, un tema andalusí, saltamos también al principio del Renacimiento, siempre con el repertorio que, como instrumentistas podemos asumir, danzas, estampidas...”

A ello se añaden algunos temas de composición propia. “Me consta que hay músicos que en discos de antigua meten cosas propias, pero no lo dicen, las ponen como anónimas, porque les da vergüenza. Pero hay que hacerlo. En este álbum hay alguna pieza singular, como La nana de los sueños que es una pieza que soñé. Soñé que estaba en una conferencia sobre música y había una mujer que cantaba acompañándose de un instrumento, un laúd muy pequeñito. Me desperté, tenía la melodía en la cabeza, fui y la grabé”.

Un par de temas (Ecco la primavera de Landini y el romance de La mañana de San Juan) son cantados por niños. “Había niños que cantaban nuestras canciones de Sephardica. Así que pensamos que en un disco dedicado a ellos las voces tenían que ser suyas. Pero niños normales, que supiesen afinar, pero no buscamos voces educadas, sino lo más naturales posible. Son hijos de amigos, de músicos, que más o menos saben cantar. Son temas difíciles para ellos. El romance parece fácil, pero no, les costó. Me encantó ese corte de respiración en medio de las palabras, me parece tan natural, tan bonito. Además esto incluye una segunda lección: escúchalo, que tú puedes cantarlo igual. Cualquier niño puede cantar. Eso queremos transmitirlo. Cualquiera puede estudiar y aprender música. Nuestra juglaresa es una niña aventurera, que quiere aprenderlo todo porque es curiosa. Y ese espíritu de curiosidad es el que queremos transmitir con nuestro disco y en nuestro espectáculo”.

Sara Marina con la juglaresa. Sara Marina con la juglaresa.

Sara Marina con la juglaresa. / Juan Carlos Vázquez

Presentado en el pasado Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza, el espectáculo de La pequeña juglaresa se podrá ver próximamente en el Circuito de la Diputación provincial de Sevilla. “Estamos también en negociaciones con el Teatro de la Maestranza, que han abierto un programa pedagógico muy interesante. Esperemos que ese sea el estreno en Sevilla”.

Y mientras, estos dos juglares siguen con sus otros proyectos: “Tenemos un interesante programa sobre Ibn Gabirol, que haremos en Málaga y en el ciclo de las Noches del Alcázar. A principios de agosto, estrenamos en el Palacio de los Marqueses de la Algaba junto a la compañía de teatro de María de Melo un espectáculo en torno a Alfonso X. Tenemos también un proyecto titulado La dézima musa que va a ser precioso. Y con nuestra fundación, dedicada a los instrumentos históricos, vamos a montar una exposición guiada y con miniconciertos con copias de instrumentos de las cantigas, que posiblemente pase por Murcia, Cuenca, Cádiz, quizás también Sevilla”.

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