BIENAL DE FLAMENCO

El BFA inaugura la cita con invitados de excepción

  • El Lope de Vega acoge hoy una versión reestructurada de '25 aniversario' que incluye a Ana María Bueno y Javier Barón

La compañía andaluza que dirige Úrsula López en noviembre pasado en el Maestranza. La compañía andaluza que dirige Úrsula López en noviembre pasado en el Maestranza.

La compañía andaluza que dirige Úrsula López en noviembre pasado en el Maestranza. / Juan Carlos Muñoz

El pasado 26 de noviembre, en el Teatro de la Maestranza, el Ballet Flamenco de Andalucía (nacido como Compañía Andaluza de Danza) celebraba por todo lo alto su primer cuarto de siglo de existencia y una nueva etapa en su ajetreada andadura. Lo hacía con 25 aniversario, un gran espectáculo en el que había reunido algunos fragmentos de las coreografías más emblemáticas estrenadas a lo largo del tiempo por la primera y única compañía pública andaluza.

En aquel momento, todos estábamos muy lejos de imaginar el mazazo que, a toda la sociedad, y de manera muy especial al sector de la cultura, se le venía encima en este 2020. Tampoco hubiéramos imaginado que ese mismo espectáculo de celebración sería el encargado, en el Teatro Lope de Vega, de inaugurar una Bienal que llega este año a su edición número 20, o lo que es lo mismo, a sus cuarenta años de historia.Pero así son las cosas y hoy por hoy solo cabe celebrar con alegría que la Bienal de Flamenco se haya mantenido en pie, aun cuando haya debido rebajar el número de sus espectáculos y sus expectativas, y que comience con la danza joven y siempre prometedora del BFA.

Al frente de la compañía pública, primero como coordinadora y ya ratificada por las administraciones, se encuentra Úrsula López, bailarina y bailaora que militó en sus filas durante más de ocho años, antes de marcharse a Madrid como solista del Ballet Nacional de España.

Úrsula López, natural de Montilla, formó luego su propia compañía, con la que ha realizado trabajos tan originales como J.R.T. sobre Julio Romero de Torres, pintor y flamenco. Ahora, la cordobesa está entregada por completo al Ballet, sin que por ello vaya a dejar de bailar, como demuestra en este 25 aniversario. "Efectivamente, me encanta bailar y mientras pueda no voy a dejar de hacerlo. Al igual que en el pasado mes de noviembre, esta noche bailaré, con una bata de cola muy especial, un fragmento de La leyenda, una hermosa coreografía creada por José Antonio durante su etapa de director artístico de la CAD, como homenaje a la figura inmensa de Carmen Amaya", afirma López en declaraciones a este medio.

El espectáculo de esta noche, sin embargo, no será exactamente igual al que se vio en el Maestranza. Según la directora, "por un lado hemos tenido que readaptarlo porque casi la mitad de los bailarines y bailarinas son nuevos, fruto de la última audición que hicimos y, además, tenemos un elenco más reducido. Esta noche tendremos un cuerpo de baile de 13 personas, 7 mujeres y 6 hombres (los 9 de la plantilla y cuatro de refuerzo), cuando en noviembre eran 20, gracias al apoyo de los chicos y chicas de los talleres del Centro Andaluz de Danza. Por otra parte, tenemos nuevos artistas invitados ya que la Bienal nos pidió que hiciéramos algo especial para la ocasión". Además de a los invitados que pudimos aplaudir en noviembre -Diego Llori, Mariano Bernal, Cristian Lozano y Rosa Zaragoza- esta noche veremos a dos grandes figuras, muy vinculadas al Ballet, como son Javier Barón y Ana María Bueno.

Barón, entre otras cosas Premio Nacional de Danza, coreografió para el Ballet Un ramito de locura (1999) y Ana María Bueno es una magnífica exponente de la Escuela Sevillana que lidera Matilde Coral -a quien echamos mucho de menos y deseamos lo mejor en su retiro trianero- y muy rara de ver ya en los escenarios.

Bueno, además, ha estado ligada a la historia del Ballet desde sus mismos inicios, puesto que formó parte del cuerpo docente del primer curso de especialización del que salió la primera plantilla de la Compañía en 1994. Más tarde, durante todos estos años, ha desempeñado una labor tan silenciosa como importante en la formación de los talleres del Centro Andaluz de Danza. Un organismo este último que ha quedado sin actividad y se encuentra a la espera de ser reestructurada por parte de la Consejería de Cultura.

Junto a ellos, veremos una muestra de algunas de las coreografías que han jalonado la vida del BFA, desde el origen, con unos fragmentos de la ambiciosa ópera flamenca de Mario Maya Réquiem. Ritual laico para el fin del milenio, estrenada en 1994, hasta Con permiso, más, la última pieza, firmada por la propia Úrsula. En medio, trabajos de Javier Latorre, José Antonio, Cristina Hoyos o Rubén Olmo.

Sobre el futuro del Ballet para los tres años que tiene por delante, la nueva directora artística declaró: "La semana próxima nos vamos a Madrid, a los teatros del Canal, con Naturalmente flamenco, una pieza que coreografiamos Rubén Olmo y yo y que se estrenó el pasado año en el Festival de Jerez, y luego tenemos una gira por toda Andalucía, conmemorando los diez años de la declaración del Flamenco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Y en cuanto a las creaciones, tenemos un par de proyectos por delante que me parecen maravillosos. Por un lado, vamos a montar El maleficio de la mariposa, de Lorca, para el ciclo Lorca y Granada en los Jardines del Generalife y, por otro, un nuevo espectáculo en torno a la figura de Antonio El Bailarín. El centenario de su nacimiento es el año próximo y como él inauguró con Rosario el Festival de Música y Danza de Granada en 1952, el Festival nos ha hecho un encargo muy especial para el Patio de los Aljibes", declaró una ilusionada Úrsula López, a la que esta noche podremos ver bailar, a las 20:30, en el Teatro Lope de Vega. 

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