La acusación al miembro de La Manada por la sustracción de las gafas

La Fiscalía reclama cuatro años de prisión al joven de la Manada Ángel Boza por el robo de las gafas

  • El Ministerio Público solicita asimismo una multa de 300 euros y una indemnización de 232 euros para el vigilante que resultó herido cuando fue embestido con el coche

  • El fiscal destaca que el acusado, que sigue en prisión, "aceleró bruscamente" cuando fue requerido por un vigilante de seguridad del centro comercial

Ángel Boza, en los juzgados de Sevilla. Ángel Boza, en los juzgados de Sevilla.

Ángel Boza, en los juzgados de Sevilla. / EFE

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Cuatro años de prisión. Ésta es la petición de condena que la Fiscalía de Sevilla ha presentado para el miembro de la Manada Ángel Bozaque se encuentra en prisión sin fianza desde el pasado 2 de agosto, por el robo con violencia de unas gafas de sol en el Corte Inglés del Duque de Sevilla. El Ministerio Público, tal y como apuntaba el auto de procesamiento dictado por el juzgado de Instrucción número 16 de Sevilla, Juan Gutiérrez Casillas, le atribuye un delito de robo con violencia e intimidación y utilización de instrumento peligroso y un delito leve de lesiones, por haber embestido con su vehículo contra uno de los vigilantes que lo sorprendieron tras el robo y causarle lesiones.

Además de los cuatro años de cárcel, la Fiscalía solicita asimismo una multa de 300 euros para el joven acusado, que tiene como antecedentes sendas condenas por delitos de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas -fue castigado con 32 días de trabajos en beneficio de la comunidad, que aún no ha cumplido, y a ocho meses y cuatro días de privación del derecho a conducir, que cumplió en junio de 2007-, y el pago de una indemnización de 232 euros para el vigilante por las lesiones causadas en su huida.

Ángel Boza está acusado de un delito tipificado en el artículo 242 del Código Penal, que establece una pena de prisión de entre dos y cinco años para "el culpable de robo con violencia o intimidación en las personas". Dicho artículo añade que "cuando el robo se cometa en casa habitada, edificio o local abiertos al público o en cualquiera de sus dependencias, se impondrá la pena de prisión de tres años y seis meses a cinco años". Además, las penas por este delito se impondrán "en su mitad superior cuando el delincuente hiciere uso de armas u otros medios igualmente peligrosos, sea al cometer el delito o para proteger la huida, y cuando atacare a los que acudiesen en auxilio de la víctima o a los que le persiguieren".

De acuerdo con este artículo, la Fiscalía de Sevilla ha decidido solicitar una pena de cuatro años de cárcel por el robo que se imputa a Ángel Boza, ya que se dan varias de las circunstancias que podrían elevar la pena: robo en un establecimiento público, usando un instrumento peligroso -el coche- y haber acometido a los vigilantes que le dieron el alto y lo siguieron.

Dice el fiscal en su escrito de conclusiones provisionales, que Ángel Boza acudió sobre las 19:15 horas del pasado 1 de agosto a El Corte Inglés de la Plaza del Duque, donde "con intención de hacerlas suyas sin abonar su importe, se apoderó" tras arrancar el dispositivo de seguridad, de unas gafas de sol de la marca Oakley, valoradas en 148 euros. A continuación, se dirigió a la zona del parking, donde tenía estacionado su vehículo, "estando localizado en todo momento por el servicio de seguridad del establecimiento".

Cuando abandonaba el aparcamiento, fue requerido por un segundo vigilante, que le esperaba al final de la rampa de salida para que detuviese el vehículo, pero en ese momento Ángel Boza, "con la intención de conseguir huir en poder de las gafas de sol, aceleró bruscamente, golpeando a este segundo vigilante en la cadera, consiguiendo darse a la fuga, no sin antes golpear en una mano a un tercer vigilante cuando éste se interpuso en su trayectoria con el mismo objetivo de que el acusado detuviera su marcha".

Poco después, el acusado fue interceptado por la Policía Local de Sevilla en la avenida Menéndez Pelayo, siéndole intervenidas en ese momento las gafas de sol sustraídas. Como consecuencia de estos hechos, uno de los vigilantes sufrió una contusión a nivel de la pared abdominal derecha con hematoma subyacente, que precisó para su curación de una primera asistencia facultativa, y que le supuso siete días de "perjuicio personal básico, uno de los cuales fue de pérdidas de calidad de vida moderada", precisa el fiscal.

En el auto que transformó las diligencias previas en un procedimiento abreviado, el juez de Instrucción número 16 de Sevilla, Juan Gutiérrez Casillas, detalla que Ángel Boza se apoderó de las gafas de sol ocultándoselas en un pantalón corto que vestía tras arrancarle la alarma antihurto, y también que intentó además "causar confusión dejando sus propias gafas en un expositor" de la óptica y a continuación se marchó en su coche.

El juez concluye que Ángel Boza logró escapar utilizando el vehículo de modo que para ello no dudó en "embestir a un vigilante del centro comercial con el automóvil para lograr su propósito de huir con las gafas en su poder, para obtener un ilícito beneficio". Además, se saltó una señal de tráfico de giro obligatorio "a gran velocidad", introduciéndose en La Campana para intentar escapar de la acción policial y del lugar de los hechos, siendo finalmente interceptado por la Policía Local en la ronda histórica, en concreto, en la Puerta de la Carne.

En este auto, el instructor decidió igualmente mantener la situación de prisión sin fianza para Ángel Boza, al estimar que "se mantienen las consideraciones que llevaron a la adopción de dicha medida cautelar", tal y como había solicitado la Fiscalía de Sevilla.

El juez tomó esta decisión al considerar que existe riesgo de fuga y “teniendo en cuenta la naturaleza del presunto delito cometido, la pena que pudiera corresponderle, las circunstancias del hecho y antecedentes del investigado”, así como “para garantizar la eficacia de la investigación procesal y la disponibilidad del investigado a los llamamientos judiciales”.

El robo de Ángel Boza fue grabado por las cámaras de vigilancia del Corte Inglés y el vídeo figura como una de las principales pruebas de cargo. El vídeo dura exactamente cuatro minutos y 44 segundos. Ése es el tiempo que Boza estuvo en la óptica de El Corte Inglés de la Plaza del Duque, donde se apoderó de las gafas de sol, un robo por el que fue enviado a prisión, dado que en la huida fue perseguido por varios vigilantes de seguridad del establecimiento y algunos resultaron heridos al ser acometidos por el joven.

En el vídeo se observa cómo Ángel Boza entra con tranquilidad en la óptica –a las 19:26 horas del pasado 1 de agosto, según recoge el reloj de la grabación–, donde en ese momento hay dos dependientes, uno de ellos atendiendo a un cliente y otro haciendo una consulta en un ordenador. Boza, que viste pantalón corto y va en chanclas, se dirige a los expositores de las gafas y tras echar un vistazo, comienza a probarse algunos pares. En algún momento aparece un tercer empleado del centro comercial. Boza no se dirige a ninguno de ellos en ningún instante para interesarse o preguntar por alguna de las gafas.

En las imágenes se aprecia asimismo cómo sale del establecimiento con la misma tranquilidad, en menos de cinco minutos, siendo entonces perseguido por los vigilantes de seguridad que habían detectado el robo. Boza se hallaba en en libertad a la espera de que se resuelvan los recursos contra la condena de nueve años de cárcel por un delito continuado de abuso sexual con prevalimiento a una joven en los Sanfermines de 2016.

Su abogado defensor, Agustín Martínez, considera que de las declaraciones ante el juez de los vigilantes se desprende que la sustracción de las gafas no fue un robo violento –que puede conllevar una condena de entre dos y cinco años de cárcel– sino un hurto al que correspondería una pena de multa.

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