Gibraltar

La cooperación medioambiental y marítima pone en peligro al Foro

  • El ministro principal de Gibraltar, Peter Caruana, declara en rueda de prensa tras las reuniones mantenidas en Madrid que cree que España tiene voluntad de firmar un acuerdo fiscal con el Peñón

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El ministro principal gibraltareño, Peter Caruana, anunció ayer en Madrid que el desacuerdo sobre la colaboración marítima y la cooperación medioambiental en el seno de la reunión no ministerial del Foro de Diálogo sobre Gibraltar pone en riesgo la celebración del mismo el próximo día 21 en el Peñón con la presencia de los ministros de Asuntos Exteriores español y británico.

El político llanito explicó que el desencuentro se produjo cuando España incluyó las aguas gibraltareñas como "zonas de interés comunitario". "La arquitectura ha cambiado: ahora manejamos la misma situación del contencioso -Gibraltar y el Reino Unido siempre ha defendido tres millas de aguas jurisdiccionales, y España estaba en contra--, pero con el agravante de que España se autoadjudica ahora las aguas gibraltareñas", subrayó Caruana.

No obstante, defendió para desatascar la situación "una fórmula de palabra entre España y Gibraltar" que permita "seguir adelante con la colaboración" mientras que el Tribunal Europeo se pronuncia sobre el pleito que su Gobierno ha interpuesto.

Caruana precisó también que, en cualquier caso, la comisión no ministerial, que se ha reunido varios días en la capital de España, dejó fijada esa fecha a expensas de que pueda alcanzarse un acuerdo sobre estos dos asuntos, que, junto a otros cuatro -centro financiero y asuntos fiscales; educación; colaboración aduanera, policial y judicial, y visados para ciudadanos no comunitarios residentes en el Peñón-, conforman el paquete de negociación de la segunda fase del Foro de Diálogo de Gibraltar.

Además, comentó que otra opción para salvar la reunión del próximo día 21 pasaba por recortar el paquete negociador -"no sería la preferida", dijo-. Según explicó Caruana, los seis temas, que establecen marcos de negociación aunque "no son un brindis al sol", desembocan en un "documento único" que hace imposible que se puedan llegar a acuerdos parciales sobre cada uno de ellos.

A propósito de la posible visita de Miguel Ángel Moratinos, el líder gibraltareño le restó importancia por entender que no sería un gesto de normalización sino de modernidad en una Europa del siglo XXI. "La visita es irrelevante para el contencioso", sentenció. Además, negó cualquier posibilidad de que el Reino Unido pueda negociar bilateralmente el contencioso con España a espaldas de Gibraltar. "El bilateralismo es historia", dijo.

A pesar de que las posturas sobre la colaboración marítima y la cooperación medioambiental están hoy por hoy muy alejadas pese a ser asuntos ciudadanos tan sensibles, Caruana se comprometió a que "los desacuerdos y los desencuentros políticos no hagan al delincuente beneficiario del contencioso" cuando se produzcan actuaciones policiales en las aguas sujetas a litigio. "Hay que salvar lo esencial, pero hay que colaborar para el delincuente no sea el beneficiario de las consecuencias de los problemas políticos", añadió.

Además de defender la importancia de un acuerdo aduanero, policial y judicial, Caruana centró gran parte de su intervención ante los medios de comunicación en defender la bondad del ofrecimiento a España de la firma de un acuerdo de "intercambio de información a efectos fiscales basado, como mínimo, en el modelo de la OCDE".

El ministro principal de Gibraltar insistió una y otra vez en que el centro financiero del Peñón ha cambiado de forma sustancial en los últimos diez años, dejando de ser un paraíso fiscal y pasando a ser un "centro de servicios financieros".

Por todo ello y tras explicar el Reino Unido en la reunión no ministerial el modelo británico -los acuerdos se suscriben con la expresa autorización del Gobierno británico-, Caruana se mostró convencido de que España seguirá los pasos de Estados Unidos e Irlanda y que suscribirá el acuerdo fiscal con Gibraltar por considerar "no supone firmar un tratado a efectos internacionales como si Gibraltar fuera un país soberano e independiente". "Creo que tiene voluntad de firmar", dijo en concreto.

En cualquier caso, el mandatario llanito aseguró que, antes de finales de año -y esté o no España-, Gibraltar habrá firmado dicho acuerdo fiscal con los doce países que, por mandato del G-20, es un requisito fundamental para salir de la lista gris de paraísos fiscales y poder pasar a la blanca que libraría de toda sospecha.

Por último, Caruana recordó que, tal como se comprometió hace seis años con la Comisión Europea (CE), el 1 de enero de 2011 entrará en vigor el nuevo régimen fiscal de Gibraltar (tendrá efectos a mitad de 2010), donde todas las empresas tendrán "un único tipo de imposición del 10 por ciento".

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