Gibraltar

May enfada a la oposición con una ley del 'Brexit' hecha para evitar el debate

  • Los diputados la acusan de menospreciar a las cámaras al comprobar que sólo tienen tres días para discutir la proposición

  • El texto es muy breve para minimizar las enmiendas

May enfada a la oposición con una ley del 'Brexit' hecha para evitar el debate May enfada a la oposición con una ley del 'Brexit' hecha para evitar el debate

May enfada a la oposición con una ley del 'Brexit' hecha para evitar el debate

Una de las leyes más cortas de la historia del Reino Unido y un calendario apretado que a muchos diputados les pareció "una vergüenza". Esa es la estrategia de la primera ministra británica, Theresa May, desplegó ayer para evitar que el proyecto de ley que le autorizará a comunicar formalmente a Bruselas la decisión del país de salir de la Unión Europea (UE) se dilate en medio de un aluvión de enmiendas.

El movimiento, que generó una avalancha de críticas y provocó que May fuera acusada de "despreciar" al Parlamento, tuvo el efecto contrario. Los partidos de oposición, al ver el periodo limitado de tiempo ofrecido para considerar un tema tan inmenso y conplicado, protestaron mientras prometían un elevado número de enmiendas agresiva para asegurarse que todos los puntos de vista son escuchados en el debate.

El Gobierno introdujo en la Cámara de los Comunes este proyecto y confía en que esté aprobado antes de finales de marzo, la fecha que se ha fijado la primera ministra británica, Theresa May, para invocar el artículo 50 de la UE. El Ejecutivo de May se vio obligado a redactar esta pieza legislativa después de que el Tribunal Supremo, máxima instancia judicial británica, dictaminase el martes que el Gobierno necesita la aprobación parlamentaria antes de activar el artículo.

El texto lleva el nombre de "Proyecto de ley de la Unión Europea (Notificación para la retirada)" y fue introducido en la cámara para que los diputados lo debatan el próximo martes, día 31. Al día siguiente, el miércoles 1 de febrero, habrá una primera votación. El proyecto señala que se quiere otorgar a May "el poder para notificar, en virtud del artículo 50 (2) del Tratado de la Unión Europea, la intención del Reino Unido de retirarse de la UE". Desde la oposición, el líder laborista, Jeremy Corbyn, impuso a sus diputados la disciplina parlamentaria, con la que les exige que voten a favor del proyecto, si bien muchos de ellos proceden de circunscripciones que respaldaron el Brexit en el referéndum del 23 de junio de 2016.

"El laborismo está en una situación casi única al tener a diputados que representan a circunscripciones de ambas partes (el Brexit y la permanencia en la UE)", dijo Corbyn a los medios.

"Tengo que decirles a todos, uníos en torno a asuntos importantes, como empleo, seguridad, economía, derechos, justicia, y vamos a estructurar la relación con Europa en el futuro desde fuera de la UE, pero con buena disposición, con amigos, ya sea que esos países estén fuera o dentro de la UE", agregó.

Según informaron los Comunes, el proyecto tuvo su primera lectura en la cámara, un mero trámite simbólico consistente en presentar por escrito el texto legislativo.

La segunda lectura será la semana próxima, cuando los diputados podrán debatir el proyecto el martes y el miércoles, tras lo cual tendrán que votar -el 1 de febrero- para decidir si puede pasar a la siguiente fase del proceso parlamentario, la de comité, explicó un portavoz de la cámara baja del Parlamento.

Así, antes de entrar en la Cámara de los Lores (alta), se espera que el proyecto termine su paso por los Comunes el 8 de febrero, cuando los parlamentarios hagan su última y decisiva votación. Aún si los lores no dieran su visto bueno al texto, es práctica normal que finalmente prevalezca la voluntad de los comunes al ser estos los elegidos democráticamente.

Algunos partidos, entre ellos el Partido Nacionalista Escocés (SNP) de Nicola Sturgeon, han adelantado que presentarán una batería de enmiendas al proyecto, un asunto que podría llegar a alterar el calendario fijado para esta iniciativa.

Una vez iniciadas las negociaciones oficiales, se espera que el Reino Unido esté fuera de la UE en la primavera de 2019.

Al margen de este proyecto, el Gobierno de May se comprometió ayer a presentar un libro blanco con los detalles de los objetivos de negociación con Bruselas para ser debatidos por el Parlamento, algo que, según los medios, podría concretarse la próxima semana.

La jefa del Gobierno explicó la semana pasada, en un discurso pronunciado en Londres, sus prioridades de negociación, entre ellas la retirada del Reino Unido del mercado común europeo para salir de la libre circulación de personas y poder controlar la inmigración.

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