Gibraltar

May confirma un 'Brexit' duro que se votará en el Parlamento

  • Reino Unido quedará fuera del mercado único y buscará un acuerdo con la UE

  • La primera ministra amenaza con una 'guerra fiscal' en el caso de que se busque castigar al país saliente

Theresa May, ayer, durante su discurso. Theresa May, ayer, durante su discurso.

Theresa May, ayer, durante su discurso. / FACUNDO ARRIZABALAGA/efe

La primera ministra británica, Theresa May, confirmó ayer lo que ya se vislumbraba en las declaraciones de miembros de su gabinete y filtraciones a distintos medios durante los días anteriores: habrá Brexit duro, sin intento de permanecer en el mercado único ni en ningún otro ámbito de la Unión Europea. Y el acuerdo final que fije las condiciones de salida de Reino Unido de la Unión será sometido a votación en el Parlamento, que está a la espera de la decisión del Tribunal Supremo sobre si también tendrá que someterse a su control la activación del proceso de salida el próximo mes de marzo.

May despejaba todas las dudas, si quedaba alguna, sobre la ruptura total o parcial con la UE. No busca que su país sea "un miembro parcial", que goce de un acuerdo de asociación o "algo que nos deje medio dentro, medio fuera". "No buscamos adoptar un modelo del que ya gozan otros países", puntualizó, descartando que se pueda usar para Reino Unido el modelo de relación que la UE mantiene con otros socios. "Reino Unido está dejando la Unión Europea. Mi trabajo es conseguir el acuerdo correcto para Reino Unido mientras lo hacemos", aseguró May, antes de pasar a desgranar sus prioridades en el proceso de negociación.

Esto supone abandonar el mercado único. Durante las últimas semanas, diversos líderes europeos habían advertido que la pertenencia a éste estaba indisolublemente unida a la libre circulación de personas, bienes, capitales y servicios. Así lo admite May, que considera imposible por tanto imposible permanecer en ese mercado común. Para lograr esa permanencia tendría que renunciar a una de las reivindicaciones fundamentales en las que se basó el sí al Brexit: el control de la inmigración. "Controlaremos el número de personas que llegan desde la UE", remarcó May, asegurando que en la última década los niveles récord de migración neta en Reino Unido han supuesto presión sobre los servicios públicos. No obstante, May destacó que seguirán intentando atraer a "los más brillantes" a trabajar y estudiar en el país. Y en cualquier caso, señaló, se busca garantizar los derechos de los ciudadanos europeos que ya viven en Reino Unido y viceversa.

Fuera por tanto del mercado común, destacó la premier, Reino Unido buscará "el mayor acceso posible" al mercado único a través de un nuevo acuerdo de libre comercio "valiente y ambicioso", que podría asumir incluso algunas de las disposiciones del actual mercado común en áreas como la exportación de vehículos o la provisión de servicios financieros, detalló. Y ya que "no seremos miembros del mercado único, no se nos requerirá aportar grandes sumas al presupuesto de la UE", destacó May, que no descartó pese a ello participar en algunos programas europeos específicos.

La premier hizo especial hincapié en los beneficios comerciales que supondrá para Reino Unido estar fuera de la UE, como una de las claves del plan de doce puntos para Reino Unido presentado ayer en Lancaster House. Buscará la mejor relación posible con la UE, con la que quiere tener un acuerdo aduanero en el formato que se alcance "tengo la mente abierta respecto a cómo hacerlo". Y se marca un objetivo: "Quiero suprimir cuantas más barreras al comercio posibles y quiero que Reino Unido sea libre de establecer sus propios programas de tarifas en la Organización Mundial del Comercio, lo que significa que podemos llegar a nuevos acuerdos comerciales no solo con la UE sino con viejos amigos y nuevos aliados de fuera de Europa también", defendió.

La salida también supondrá "retomar el control de nuestras leyes y poner fin a la jurisdicción de la Corte Europea de Justicia en Reino Unido", resaltó May.

La jefa de Gobierno británica ha propuesto un acuerdo de transición flexible para Reino Unido en su salida del bloque, con distintos plazos para distintos aspectos. En opinión de May, "un proceso de implementación por fases" sería beneficioso tanto para su país para la UE, si bien dejó claro que dicha transición no puede ser indefinida, una suerte de "purgatorio político permanente". El objetivo principal es alcanzar un acuerdo sobre la futura colaboración entre Reino Unido y la UE en el plazo de dos años que marca el artículo 50 del Tratado de la UE, el que regula el procedimiento de salida de un estado miembro.

La primera ministra indicó que el acuerdo final será sometido a votación en el Parlamento británico, asegurando que tratará de que el proceso de negociación sea sometido al escrutinio adecuado. "Puedo confirmar que el Gobierno someterá el acuerdo final que se alcance entre Reino Unido y la UE a una votación en ambas cámaras del Parlamento antes de que entre en vigor", afirmó.

¿Reino Unido seguirá cooperando con sus socios europeos en materias como el terrorismo o asuntos exteriores? La respuesta es sí.

May, en tono firme pero conciliador, se mostró confiada en que la mayoría de los socios de la UE quieran mantener una relación positiva con Londres tras su salida del bloque. "Debo dejar claro que Reino Unido quiere seguir siendo un buen amigo y vecino de Europa", afirmó.

"Algunas voces llaman a un acuerdo punitivo, que castigue a Reino Unido y desanime a otros países de seguir la misma senda", añadió, advirtiendo que "eso sería un acto calamitosamente dañino para los países europeos y no un acto de un amigo". ¿A qué se refiere May? A la amenaza de una guerra impositiva, la conversión de Reino Unido en una suerte de paraíso fiscal. En este sentido, insistió en las advertencias lanzadas unos días antes por el canciller Phillip Hammond días antes: Reino Unido se sentirá libre para establecer los tipos impositivos necesarios para atraer las mejores compañías e inversores.

"Si fuésemos excluidos del acceso al mercado único, seríamos libres de cambiar las bases del modelo económico británico", aseguró May. "No tener un acuerdo para Reino Unido es mejor que un mal acuerdo para Reino Unido", advirtió.

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