20 apuntes andaluces para después del 10-N

Una urna de las anteriores elecciones Una urna de las anteriores elecciones

Una urna de las anteriores elecciones

1 Las extrapolaciones son inútiles. Según la lógica proposicional de Rajoy, las elecciones generales son elecciones generales, del mismo modo que un plato es un plato. Hoy no sería presidenta Susana Díaz; hoy es presidente Moreno Bonilla. Hoy no estaría Vox en el Gobierno, hoy está Ciudadanos. A pesar de todo, las extrapolaciones son interesantes. Siempre será mejor mirar al futuro con el recuento de cuatro millones de votos antes que con hígados de oca o con los posos del café.

2 Foto del 10-N en Andalucía: las tres derechas (PP+Vox+Cs) suman más que las izquierdas. El 28-A, PSOE+Adelante las superaron en 11.759 votos más. Ahora las derechas aventajan en 53.053 a PSOE+UP+MP. Ninguna conclusión, más allá del efecto desmovilizador de la repetición y el auge de Vox, que logra un empate con el PP en votos.

3 A beneficio de inventario: la izquierda suma 31 escaños en Andalucía y las derechas suman 30.

4 El Bipartito & Asoc. era un Gobierno estable por la mayoría parlamentaria que les aseguraba Vox, aunque con debilidades. Ahora es un Gobierno más débil. El socio parlamentario del Gobierno es una amenaza del mismo tamaño electoral que el PP. Y al otro lado, el PSOE no pierde su suelo de 1,5 millones que sólo falló aquel 2-D. En definitiva, en su primer año, aun levantando las alfombras, el Gobierno del Cambio no sube.

5 Hay quien maldice ese auge de la extrema derecha, incluso literalmente. Probablemente no el PP o Cs, salvo con cinismo. Desde que decidieron integrar siempre a la extrema derecha en sus mayorías, sin líneas rojas, a partir de Andalucía, el votante de Vox ya sabe que su voto no se va a perder ni va a beneficiar a la izquierda. Así que puede votar tranquilamente lo que le sale de los higadillos o de las gónadas.

6 Cs quizá creyó que se podía pactar con Vox sin perder la virginidad. Los que se conoce como la puntita nada más. No sólo han perdido a virginidad del centrismo liberal, sino que una infección casi se los lleva por delante. En toda Europa, los liberales –incluso, los conservadores– han vetado a la extrema derecha; aquí se va con ellos de la manita.

7 Los dirigentes del PP parece que duermen bien con la compañía de la extrema derecha; no como Sánchez con Podemos.

8 Afortunadamente para el bipartito andaluz, se han dejado firmados los presupuestos a bajo coste. Entiéndase: a bajo coste económico. Porque el marco ideológico de Vox sí avanza. Para el año próximo Vox asumirá que su cotización para firmar los presupuestos habrá subido.

9 Ciudadanos ha pasado de ser el partido más votado de las derechas a hundirse. Sin duda no es un fenómeno andaluz, sino nacional. Pero Ciudadanos, un partido de clientela poco fiel, no vende Ciudadanos. Es irreconocible en el Gobierno andaluz y en el Parlamento, cada vez más derechizado, con portavoces a años luz del discurso liberal. Sus mejores consejeros, como Rogelio Velasco, no tiene identidad de partido. En efecto, como les dicen desde el PP, ni siquiera se distinguen.

10 Cs ha perdido casi medio millón de votos. Es un desastre legendario. No todo ha sido recogido por Vox (+250.000) y PP (+90.000). Hay un votante del flanco de centroizquierda que se ha fugado.

11 Vox es ahora el elefante en el salón de plenos de ese Parlamento ya muy ásperamente derechizado.

12 El PP va a tener que asumir la evidencia: ya no es una hipótesis inverosímil que Vox los derrote. De hecho, ha empatado en las urnas con ellos… y gracias, porque rozaron la catástrofe de quedar por detrás. Poco más de 5.000 votos en una comunidad con un censo de seis millones. En cuatro provincias, ganó Vox al PP. En Málaga, territorio de los líderes del Cambio, apenas 1.000. Su capacidad de liderazgo está en cuarentena.

13 La secuencia de Adelante Andalucía es también declinante. En abril, más de seiscientos cincuenta mil votos, sobre el 14%, nueve escaños. En noviembre, cien mil votos menos; otro punto abajo y un tercio de escaños perdidos. Teresa Rodríguez ha maldecido la repetición, como si fuese la Sacerdotisa Roja de Juego de Tronos, pero aquí no hay nada sobrenatural.

14 En el Congreso hay doce partidos territoriales, un hito excepcional en las democracias occidentales. De Cataluña hay 3, al sumarse las CUP; y de País Vasco 2, con Bildu. Pero además hay partidos regionales de Canarias, Comunidad Valenciana, Galicia, Navarra, Cantabria, Teruel y Melilla. Y Teresa Rodríguez con el sueño roto de tener unas siglas andaluzas.

15 Más País Menos. El partido parece a la medida de la máxima minimalista de Mies van der Rohe. La campaña andaluza ha sido inexistente. La idea de ver a la candidata por Málaga votando en Granada es de un dominio de la psicosociología del territorio digna de Marcos de Quinto con el Betis.

16 Los 55.895 votos a Más País, eso sí, han hecho un roto a Podemos. Quizá sirva como premio de consolación.

17 ¿Susana Díaz es más fuerte ahora? Los susanistas exhiben los resultados para defender que el PSOE andaluz sufrió un hackeo electoral aquel 2-D pero mantiene su clientela fiel de 1,5 millones de votos que les garantizan recuperar la hegemonía y avalan que Su Susanísima tenga otra oportunidad.

18 El problema es que los antisusanistas también exhiben los datos: PSOE+UP+MP han perdido en número de votos con las tres derechas.

19 Los datos son un modo de afilar los cuchillos que brillarán en el congreso regional.

20 A todo esto, ¿cómo va la autocrítica?

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