Crisis sanitaria

Vuelta al estado de alarma

  • El Gobierno lo decretará este domingo para dar un paraguas jurídico a las comunidades en la aplicación del toque de queda bajo sus respectivos mandos

  • De momento no está planteado un nuevo confinamiento nacional como en primavera

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su esposa este sábado antes de la audiencia con el Papa en el Vaticano. El presidente del Gobierno,  Pedro Sánchez, y su esposa este sábado antes de la audiencia con el Papa en el Vaticano.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su esposa este sábado antes de la audiencia con el Papa en el Vaticano. / Claudio Peri (EFE)

Los contagios por coronavirus siguen desbocándose y el mal menor de las soluciones pasa por el toque de queda, lo menos lesivo para los derechos individuales y para la economía en general, aunque se expone a quedar empantanado en una maraña judicial, por lo que el Gobierno de Pedro Sánchez ha tomado nota de las peticiones de hasta diez comunidades autónomas (ninguna en manos del PP) de que declare un nuevo estado de alarma, que se dispone a decretar este domingo en un Consejo de Ministros extraordinario, que se va a reunir a partir de las 10.00 horas en el Palacio de la Moncloa.

No está todavía claro si ese estado de alarma va a decretarse en toda España o en parte. Si lo está que no va a ser tan duro como el que vivió el país la pasada primavera, puesto que por ahora no se contempla que España eche la persiana con un nuevo confinamiento y la paralización de la actividad laboral no esencial, sino que va a ser implantado para procurar un andamiaje jurídico sólido y sin fisuras a la panoplia de restricciones que puedan implementarse, empezando por el toque de queda -la paralización de la vida nocturna-, que de hecho ya ha sido puesto en marcha en comunidades como Castilla y León (la primera región en estrenarlo, este sábado por la noche) Andalucía y Valencia.

Además, el Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos no se quiere pillar los dedos en el Congreso y quiere garantías de que podría contar con una mayoría absoluta en la Cámara Baja para sacar adelante una eventual prórroga de otras dos semanas, algo que ya tiene en el bolsillo con la disposición de Ciudadanos y sus diez escaños y de las comunidades de Cataluña y País Vasco, esto es: el PNV, JxCat y ERC.

El PP se desmarca

Ninguna comunidad del PP lo ha solicitado por el momento, de modo que el Gobierno acumula también las peticiones de Asturias, Baleares, Extremadura, Navarra, Cataluña, La Rioja, Castilla-La Mancha, Castilla y León (de facto), Cantabria y la Comunidad Valenciana, junto con la ciudad autónoma de Melilla.

Varias han formalizado este mismo sábado su solicitud, como Castilla-La Mancha, donde la Junta de Comunidades, con el apoyo del PP y Ciudadanos, ha requerido la declaración del estado de alarma para su región, aunque prefiere que la medida sea para toda España, petición que ha trasladado a Sánchez en una carta el presidente regional, Emiliano García-Page.

Lo mismo ha hecho el de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, quien en su carta defiende una actuación coordinada con el Estado en la que las comunidades mantengan sus competencias para decretar las medidas precisas en función de la evolución de la pandemia en cada territorio.

Cataluña, que ya acordó sumarse a la cascada de peticiones que se sucedió durante toda la tarde del viernes, se plantea aplicar un toque de queda de las 22.00 a las 6.00 horas, y prepara además una batería de medidas complementarias que quiere poner en marcha cuanto antes, según han manifestado este sábado los consellers de Salud, Alba Vergés, y de Interior, Miquel Sàmper.

El confinamiento queda pues por ahora descartado, aunque se mantiene como una seria opción, a la vista del aumento exponencial de los contagios. Cataluña, con más de 6.000 nuevos infectados; Andalucía, con 3.378 positivos; Castilla y León, con 2.015 casos; la Comunidad Valenciana, que ha registrado 1.690; Euskadi, con 1.212 casos y Galicia, con 687 contagios, son algunas las comunidades autónomas que han consignado este sábado las cifras de coronavirus más elevadas.

Capítulo aparte merece Madrid. La comunidad que dirige Isabel Díaz Ayuso lanzó la iniciativa del toque de queda, luego aplicó un sucedáneo descafeinado y ahora sostiene que si el Gobierno de Sánchez decretara el estado de alarma no le parecerá mal, pero se resiste a solicitarlo, como el resto de comunidades autónomas que gobierna el PP.

Recado de Lastra a Casado 

En este sentido, la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, ha instado este sábado a los populares a sumarse a la “respuesta conjunta” contra la pandemia.

Todavía con los ecos de la clamoroso intervención del jefe de la oposición durante la moción de censura que presentó Vox, la dirigente socialista le ha conminado a romper de todas todas con la “política de la confrontación” y que demuestre con “hechos” que su nueva estrategia se va a regir efectivamente por “la vía de la moderación y del diálogo”, en consonancia con la voladura controlada de sus puentes con la ultraderecha.

Pero al PP le da grima toda apelación al estado de alarma, Así,  su portavoz en el Senado, Javier Maroto, ha instado este sábado al presidente del Gobierno a coger “el toro por los cuernos” y a que pacte la reforma de la Ley Sanitaria que presentó Casado para tener, “de una vez por todas”, un “único plan”.

De momento, el plan es que las comunidades se sirvan del estado de alarma que va a aprobar este domingo el Gobierno y que éstas se pongan a los mandos decretando sus respectivos toques de queda bajo el paraguas jurídico que les prestará Moncloa. Mientras tanto, el aguacero no para...

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