Juicio del 'procés'

Trapero asegura que los Mossos tenían un plan para detener a Puigdemont y al Govern tras la DUI

  • El mayor de la Policía catalana declara que alertó a Puigdemont del riesgo de violencia el 1-O

  • Considera "irresponsable" que Forn prometiera que los Mossos iban a permitir la consulta ilegal

Josep Lluís Trapero y su abogada, Olga Tubau, durante su declaración en el juicio del 'procés' este jueves Josep Lluís Trapero y su abogada, Olga Tubau, durante su declaración en el juicio del 'procés' este jueves

Josep Lluís Trapero y su abogada, Olga Tubau, durante su declaración en el juicio del 'procés' este jueves / EP / Señal del Supremo

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El ex jefe de los Mossos d'Esquadra Josep Lluís Trapero se puso a disposición del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) y de la Fiscalía para detener al ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont y a sus consellers, tras la declaración unilateral de independencia (DUI) del 27-O.

Así lo ha asegurado Trapero este jueves en su declaración como testigo ante el Tribunal Supremo por el juicio del procés, a preguntas de Xavier Melero, abogado del ex conseller de Interior Joaquim Forn.

El mayor de los Mossos d'Esquadra ha admitido que la Policía catalana desconocía la "trascendencia jurídica" de la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) aprobada por el Parlament o en qué delitos se podría haber incurrido, pero lo veían como algo "aparentemente de una cierta gravedad".  

Afirmó que tenían previsto detener el 27 de octubre del 2017, día en que se declaró unilateralmente la independencia, al entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y a los consellers. Según su versión, estaba previsto dos días antes, pero no se materializó, porque nadie se lo ordenó. 

Trapero también aseguró que avisó al entonces jefe del Govern de que el 1-O "iba a provocar necesariamente" problemas de orden público y de seguridad ciudadana.

El ex jefe de los Mossos corroboró que la tarde del 28 de septiembre de 2017 transmitió a Puigdemont y a los ex consellers Oriol Junqueras y Joaquim Forn que si el 1-O tiraba para adelante se generarían problemas de orden público al coincidir dos millones de personas con intención "de hacer algo" y unos 15.000 policías que tenían la orden judicial de impedir el referéndum.

Por este motivo, la cúpula de los Mossos advirtió a Puigdemont, Junqueras y Forn de que la coincidencia de votantes y de fuerzas de seguridad para impedir el referéndum "iba a provocar necesariamente problemas de orden público y de seguridad ciudadana", según Trapero. 

Trapero ha considerado irresponsable la promesa que hizo Forn de que los Mossos permitirían votar el 1-O, ya que el dispositivo conjunto de la policía catalana, la Guardia Civil y la Policía Nacional no tenía otra finalidad que impedir el referéndum ilegal.

Malestar policial con Forn

También ha destacado que los anuncios de Forn, nada más tomar posesión como conseller de Interior en julio de 2017, de que los Mossos permitirán que se votara con normalidad el 1-O, eran encajados "muy mal" en el cuerpo de la policía autonómica, especialmente cuando tenían la orden judicial de impedirlo.

Trapero ha indicado que Forn le advirtió de que una cosa eran sus declaraciones públicas a favor del referéndum y otra la función de la policía, a la que siempre trató con "respeto", si bien ha afirmado que su promesa de que los Mossos permitirían votar tenía un un "punto de irresponsabilidad".

De hecho, ha destacado que cuando el conseller Jordi Jané le anunció que dimitía a poco más de dos meses del referéndum porque quería evitar riesgos por la "deriva política" del Govern él le contestó que también estaba "incómodo" por la situación.

El mayor ha admitido que el referéndum era "ilegal" y ha insistido en que el dispositivo para impedirlo era "conjunto" entre los Mossos, la Guardia Civil y la Policía Nacional, bajo la "supervisión" del coronel Diego Pérez de los Cobos.

Según Trapero, el dispositivo de los Mossos "no tenía otra finalidad" que impedir el referéndum. "¿Nos hubiese encantado que hubiese más resultados? Sí, hubo los que pudimos hacer entre todos", ha reconocido.

Según los datos que ha ofrecido Trapero, los Mossos cerraron un total de 134 colegios el 1-O (104 por los antidisturbios), unidos a los 250 que no se consiguieron abrir.

Incautadas 432 urnas

Una actuación a la que hay que sumar la incautación de 432 urnas, 90.000 papeletas, 70.000 sobres, 4 ordenadores, un móvil y documentación de interés porque explicaba "bastantes cosas de cómo funcionaba el proceso".

Trapero ha insistido ante el tribunal en que "aceptó" la coordinación de Diego Pérez de los Cobos frente al dispositivo del 1-O, pero manifestó a la Fiscalía que no la "compartía" con el fin de "trasladar un mensaje de tranquilidad" al cuerpo de la policía catalana, donde había "mucha preocupación" por la idea de que quien les daba órdenes no eran sus "mandos naturales".

Fue precisamente para dejar claro que aceptaba la decisión de la Fiscalía de situar como coordinador a De los Cobos por lo que se desmarcó de las declaraciones de Forn, que aseguró que los Mossos no lo aceptaban, ya que lo exacto era que no estaba de acuerdo pero lo acataban.

En un plano personal, Trapero ha reconocido que no estuvo muy acertado ante De los Cobos, con quien "hubo algún momento de tensión dialéctica", que "pudo incluso no ser apropiado" pero dejando claro que "el espíritu era de defender el cuerpo y hacer las cosas lo mejor posible".

Tan mala era la relación que cuando su número dos Ferran López se ofreció a asistir a las reuniones en su lugar, Trapero lo vio como "una liberación" porque él "ya no estaba haciendo un buen papel" con De los Cobos, ya que creía que no era la "persona oportuna" para coordinar el dispositivo porque "no venía del mundo operativo".

Respecto a las concentraciones ante la Consellería de Economía por los registros del 20S, Trapero ha asegurado que ofreció a la comitiva judicial una salida "segura" para abrirse paso entre la muchedumbre, mediante una "cápsula" de 20 agentes del servicio de escolta de Mossos, reforzada por un cordón de antidisturbios separado a su vez de los manifestantes por otro de voluntarios.

Según el mayor, que ha insistido en que se implicó "personalmente" en la salida de la secretaria judicial, ese cordón de antidisturbios se empezó a montar, pero no llegó a completarse porque al centro de coordinación de los Mossos les llegó la información de que el registro se iba a retrasar por problemas técnicos.

A las 11 de la noche, ha detallado Trapero, recibió una llamada del titular del juzgado de instrucción número 13 de Barcelona apremiándole a facilitar la salida de la secretaria judicial, por lo que se optó por ofrecerle la alternativa, igualmente "segura", de abandonar el edificio por la azotea, sin volver a montar el cordón policial para "ahorrar tiempo".

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